Leer Entrelíneas

El mundo gira, la cruz permanece en pie

Enero (2010)

Los cartujos adoptaron en sus monasterios un lema que conserva toda su fuerza: “Stat crux dum volvitur orbis” (la cruz permanece en pie, mientras el mundo gira)
Las crisis económicas, las catástrofes por terremotos o huracanes, las desgracias que surgen con las guerras y la delincuencia, recuerdan a cada generación una verdad que olvidamos en los tiempos de bonanza: nada en el mundo permanece, todo lo material y humano está sometido a la ley del cambio.
La cruz de Cristo, sin embargo, conserva la vitalidad y la fuerza de su mensaje para cada
generación, para cada pueblo, para cada persona, para cada circunstancia de la vida.
Porque en medio de las guerras y los crímenes, la cruz consuela a las víctimas e invita a los verdugos al arrepentimiento.
Porque en los períodos de sequía y de hambre, la cruz mueve los corazones para que sepan compartir sus alimentos (pocos o muchos) con quienes viven en medio de la miseria.
Porque en los momentos de bendiciones y de paz, la cruz invita a no apegarnos a lo pasajero y a usar el dinero y los bienes materiales para compartirlos con los más necesitados.
Porque en los tiempos de crisis y de bancarrota, la cruz permite mirar hacia el cielo y reconocer que el dinero no lo es todo.
Porque en la hora de la enfermedad y de la muerte, la cruz consuela y acompaña al enfermo y a sus familiares, y permite emprender la última travesía agarrados a un madero de esperanza, según una famosa expresión de san Agustín.
El mundo gira y cambia, la cruz sigue en pie. Vale la pena recordarlo, mientras miramos a un crucifijo y le pedimos al Señor que sea nuestro Camino, nuestra Verdad, nuestra Vida, en el tiempo y en lo eterno.

Fernando PascualDICICIE