Leer Entrelíneas

Quiero volver a Confiar

Febrero (2010)

Fui criada con principios morales comunes: cuando era niña, madres, profesores, abuelos y tíos, vecinos, eran autoridades dignas de respeto y consideración. Cuanto más próximos o más viejos, más afecto nos dieron. Era inimaginable responder con mala educación a los más ancianos, a maestros y autoridades …. Había respeto.
Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de todos los niños de la cuadra, del barrio, de la urbanización, de la ciudad. Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los sapos, ratones o películas de terror.
Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido. Por todo lo que mis nietos un día temerán. Por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos, adultos.
¿Derechos humanos para criminales?, ¿Deberes ilimitados para ciudadanos honestos?, ¿Pagar las deudas es ser tonto?, ¿Amnistía para los estafadores?, ¿Los honestos son imbéciles?, ¿No aprovecharse es ser tonto?
¿Qué pasó con nosotros?
Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras
ventanas y puertas.Cada uno encerrado en su mundo. ¿Qué valores son estos?
Automóviles que valen más que abrazos, hijos queriendo regalos por pasar de curso, celulares en los morrales de los recién salidos de los pañales.
¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo?. Más vale un Armani que un diploma. Más vale una pantalla gigante que una conversación. Más vale un caro maquillaje que un helado. Más vale parecer que ser …. ¿Cuándo fue que desaparecieron los valores o se hicieron ridículos?
Quiero quitar las rejas de mi ventana para tocar las flores. Quiero sentarme en la acera y tener las puertas abiertas en las noches de verano. Quiero la honestidad como motivo de orgullo. Quiero la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos. Quiero la fidelidad. Quiero la vergüenza y la solidaridad. Quiero la esperanza, la alegría, la confianza, la fe… Quiero callarle la boca a quien dice “a nivel de” al hablar de una persona.
Y viva el retorno de la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana, ¡Abajo el tener, viva el ser!. Indignación delante de la falta de ética, de moral, de respeto…Vamos a volver a ser gente, a construir un mundo mejor, más justo, donde las personas respeten a las personas.
Utopía ¡No!, ¡Hagamos el intento!
Empecemos con cada uno personalmente y demos ejemplo y contagiemos a los demás de lo verdadero.
Nuestros hijos se lo merecen y nuestros nietos lo agradecerán.