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Trabajo y familia: ¿Son reconciliables?

Marzo (2010)

Muchas veces habremos escuchado cosas como: “la empresa en donde trabajo es muy rígida, no les gusta otorgar permisos para atender asuntos personales”; “tengo exceso de trabajo”; “no tengo tiempo para compartir con mis hijos, y mucho menos con mi esposa”; “mi familia no me comprende”, etc… lo cierto es que terminamos trasladando a la empresa o a la familia nuestra poca capacidad para conciliar los ámbitos laboral, familiar y personal.
Vivimos inmersos en una hipervaloración del trabajo remunerado sobre las otras esferas de la vida. Terminamos convencidos de que el tiempo es básicamente dinero, que nuestro valor personal está determinado por el trabajo y que nuestra autorrealización está por encima de todo. Esta es una visión muy reduccionista de la vida, que más temprano que tarde, nos llena de muchas frustraciones.
La realización personal que comprende no sólo el ámbito laboral, sino también el familiar, el mundo de las relaciones, las amistades y el nivel de satisfacción individual, es lo que determina y da estabilidad a todo un proyecto de vida.
¿Con qué nos estamos consiguiendo hoy día? Las personas trabajadoras se ven con demasiada frecuencia obligada a optar entre su familia y su trabajo. Jornadas interminables; cultura presencial en vez de trabajar por objetivos; falta de flexibilidad en épocas en la vida en que se necesita cierta libertad a la hora de organizase en el tiempo; la no coincidencia de los horarios diarios con los diversos compromisos que debemos atender, sobre todo cuando ya somos esposo, esposa, padre o madre; la percepción de que uno no le está dedicando tiempo a los hijos y demás familiares, algo que sufren especialmente las mujeres trabajadoras que tantas veces se ven obligadas a elegir entre trabajar en una empresa o ser madres; los problemas de agotamiento y estrés debidos a todo lo anterior que provoca incomunicación e incluso rupturas familiares.
Lo cierto es que los hijos se están educando con los abuelos, algo que ocurre en el mejor de los casos. En la mayoría la televisión o las empleadas domésticas reemplazan días enteros el papel insustituible de la madre y del padre, que cuando llegan a casa, generalmente por las noches, están demasiado agotados como para ejercer con eficiencia sus otros roles.
Pero, ¿podemos conciliar el trabajo y la familia?… la respuesta es que SI. Para ello es importante que las empresas adopten iniciativas, adicionales a las que establece la ley, destinadas a crear condiciones para que sus trabajadores cumplan en forma óptima con las responsabilidades familiares y laborales, pero más allá de esto, conciliar trabajo y familia, supone conciliar con nosotros mismos, conciliar la propia vida y para ello se requiere un plan que abarque todos los aspectos: el personal, el familiar, profesional y social. Todo  dependerá de la importancia que le demos nosotros a la familia y al trabajo y hasta donde vamos a ceder o luchar por cada uno de esos ámbitos en caso de conflictos.
Conciliar trabajo y familia es un desafío en donde participan tres grandes protagonistas; los gobiernos a través de leyes que beneficien a las empresas y sus integrantes, las empresas con políticas proactivas para todo el personal y los empleados que deberán optimizar su tiempo para alcanzar el equilibrio de sus vidas laboral y familiar. Las leyes y las políticas empresariales sólo lo facilitan, conseguir una conciliación de la vida laboral y familiar es responsabilidad de cada uno.

Sergio Thomas
www.conciliaciontrabajofamilia.com
INSTITUTO PANAMERICANO DE ESTUDIOS DE FAMILIA IPEF