Leer Entrelíneas

Sobrios por voluntad propia

Octubre (2009)

Hoy en día, en casi todos los ambientes y por diversas razones, ha crecido una generación que ha tenido que esforzarse poco para conseguir todo aquello que desea.

Un exceso de permisivismo por parte de los padres, que les han facilitado el consumo de productos a los hijos, pone en peligro el ser de estos, ya que las cosas dejan de ser medios para convertirse en fines en sí mismos, impidiendo que se desarrollen cualidades que les mejoran a ellos mismos y a los demás.
Se ha llegado a considerar que tener más equivale a ser más; olvidando que una persona mejora cuando desarrolla más sus cualidades. Cuando los sentidos se embotan por el afán de consumir, se pierde la capacidad de percibir las necesidades de los demás, o de la exigencia personal para dar de lo que se tiene al otro.
Darles lo que necesitan
Cuando damos en exceso a los hijos puede ser que no queramos que pasen por la escasez que nosotros hemos vivido. Pero hay que rectificar y darse cuenta del error: no hay que dar a los hijos lo que no tuvimos nosotros, sino lo que realmente necesitan. Por una falsa compasión les estamos desprotegiendo ante las futuras dificultades y creándoles una mentalidad materialista que rehúye todo esfuerzo.
También tenemos que evitar el síndrome del hijo-escaparate, es decir, que le compremos siempre ropas caras y a la última moda, o que dé una determinada apariencia para mostrar -consciente o inconscientemente- el estatus económico y social alcanzado. Así es difícil que asimilen la sobriedad como algo que deben interiorizar y poner en práctica.
Uso del dinero
En el proceso de madurez de los hijos hay un momento en el que se produce un salto muy significativo que consiste en pasar de tener cosas a tener dinero. En estos momentos, nuestro hijo comienza a descubrir la capacidad potencial del dinero que está en su posesión y si los padres no le enseñamos a administrarlo de una manera sensata, puede convertirse en un pozo sin fondo.
Parece razonable que los hijos se inicien en el uso del dinero cuando sean capaces de no perderlo y sepan lo que tienen que devolver al hacer una compra.
Cortos de dinero
Con el paso de los años, el nivel de vida ha ido subiendo y muchas familias pueden permitirse caprichos que antes eran auténticos lujos. Sin embargo, aunque la situación económica varíe, las necesidades de los hijos son siempre las mismas. Una manera de facilitar el autocontrol consiste en tenerles cortos de dinero para que sepan administrarse y controlar sus gastos, para que sepan que cuando gastan sin medida, se quedan sin dinero.
No hay nadie que haya quedado "traumatizado" o "acomplejado" por haber andado escasos de dinero. Sin embargo, son muchos los adolescentes que han terminado mal por haber manejado demasiado dinero. Un chico tiene que saber por experiencia propia que el dinero es limitado. A la hora de darles dinero, tenemos que pensar que sea una cantidad razonable para que puedan desenvolverse dignamente en su vida diaria: dinero para merendar de vez en cuando, para salir a dar una vuelta con los amigos el fin de semana, para comprar de vez en cuando una revista o un libro en el que estén interesados, para ahorrar...
Si les tenemos cortos, hay que saber que a veces nos pedirán para algo más extraordinario. En estos casos, lo normal será darle el dinero que precise ya que con su dinero de bolsillo no le llegará.
Algunas claves para enseñar sobriedad
* Tienen que comer lo que hay, no exclusivamente lo que les gusta.
* Enseñémosles a comprar barato. Podemos hacer la compra con ellos y mostrarles qué marcas nos conviene por sus bajos precios o las ofertas de temporada.
* Hay que animarles a compartir sus cosas con sus hermanos y a poner algo de su dinero en actividades solidarias. Es importante que junto a la sobriedad pongan en práctica la generosidad, sino terminarán convirtiéndose en unos “avaros”.
* De vez en cuando podemos revisar con ellos sus pertenencias y animarles a deshacerse de las que no necesiten, ya sea para que no acumulen corotos o para que las cedan a hermanos o a otras personas. También hay que hacerles pensar si han usado lo suficiente estos objetos o su compra fue un capricho del momento.
* El ejemplo de los padres es lo más importante en el tema de la sobriedad. Si ven que no derrochamos el dinero en pequeños lujos innecesarios, les estaremos ayudando mucho.

Para pensar...

* Hay que saber distinguir entre caprichos y necesidades. En el primer caso, se pueden permitir de manera excepcional; por ejemplo, uno puede permitirse un capricho en ocasiones especiales como cumpleaños, Navidad, etc. Por ello, en el resto de los casos (cambio de celular porque le gusta otro modelo) no se debe ceder.
* Los adolescentes necesitan reglas claras y precisas, aunque parezca que se rebelan ante la autoridad. No hay que tener miedo a mandar, a decirles NO a determinadas peticiones. Siempre que haya razones y buenos modos, aunque no les guste y lo demuestren, sabemos que estamos favoreciendo su educación.
* El dinero de bolsillo no puede incrementarse con las buenas notas. Esa es su obligación y no ha de existir una relación directa entre dos asuntos tan diferentes.
* Podemos ayudar a nuestro hijo a encontrar formas de pasarlo bien que no sean caras. Todo ello le ayudará a no caer en actividades de ocio pasivo o a identificar diversión con gastar.

 

Autor: Conchita Requero / Fuente:
http://www.sontushijos.org