Leer Entrelíneas

LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL

Abril (2011)

Desde 1980 cuando Howard Gardner y su equipo de la Universidad de Harvard acuñaron la definición de inteligencia como “la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”, se comenzaron a distinguir entre diferentes inteligencias según los diferentes campos de aplicación.
De aquí deviene el modelo de las inteligencias múltiples: lógicas, lingüísticas, espacial, músical, quinestésica e interpersonal.
Coleman aportó lo suyo con la inteligencia emocional. Esta forma de pensar en diferentes inteligencias siguió evolucionando y también en los últimos años aparece la idea de la inteligencia espiritual. A diferencia de la social y moral, la inteligencia espiritual se vincula a la respuesta trascendente.
En palabras de Andrés Ubierna: “La dimensión espiritual tiene que ver con lo transpersonal, y su inteligencia implica mejorar la relación que cada uno tiene con lo trascendente. Los logros de esta inteligencia son la sabiduría, el amor incondicional, la paz interna, la felicidad, la conciencia integrada y la realización trascendente. Los medios con los que esta inteligencia se desarrolla son el servicio, la meditación y la compatibilización armónica de nuestros actos, pensamientos y sentimientos.”
Cuando delineo un ideal de identidad trascendente, y voy dando pequeños pasos para actualizar ese ideal, comienzo a establecer una relación íntima de mi esencia-espíritu con mi vida, con mi presente, mi pasado y mi futuro en un plano atemporal.
Conozco personas que desarrollaron esta inteligencia y todas ellas tienen la particularidad de la maestría. Saben profundamente qué respuestas espirituales dar a cada circunstancia de la vida, y definen y siguen su misión en este plano de existencia. Poseen una cuota extra de energía, de pasión y salud que denota su grandeza, su legado, y viven conectados con su misión. Trabajan y viven en plena armonía con su entorno, su vida laboral y su familia.
Son personas que muestran coherencia entre su discurso y sus valores, y trasmiten paz. Son ejemplos a considerar y líderes natos.
Estos son inteligentes espirituales, porque conviven con lo material y dan respuestas espirituales y efectivas a su existencia. Son personas de gran sabiduría porque pueden entrar en crisis pero saben cómo situarse desde un plano supra contextual. Pueden enfrentar las crisis con dolor pero sin sufrimiento, pueden perder cosas materiales pero lo viven como una experiencia superadora.
Aceptan sus vidas y las desafían mejorando la calidad desde un valor supremo.
Todas estas personas que defino como Inteligentes espirituales también tienen en común que son felices. Si pudiéramos medir este indicador, estas tendrían un elevado coeficiente de felicidad.
Necesitamos desarrollar esta clase de inteligencia en el trabajo. Una persona más feliz, rinde mejor y es mejor líder, y es capaz de lograr mejores resultados  económicos para la empresa. Y es inclusiva e inspiradora de sus equipos. Las personas inteligentes espiritualmente motivan, reconocen, tienen compasión y son líderes extraordinarios.

George Bernard Sha