Leer Entrelíneas

NO TE METAS EN MI VIDA!!!!

Abril (2011)

Los padres que saben meterse en la vida de sus hijos, logran hacer de estos, hombres y mujeres de bien

Recordaba una ocasión en que escuché a un joven decirle a su Padre:
- ¡No te metas en mi vida!
Esta frase caló hondamente en mí, tanto, que muy frecuentemente la recuerdo en la relación de padres e hijos y me imaginaba yo siendo aquel padre y lo que le respondería a mi hijo.
-¡Hijo, yo no me meto en tu vida, tú, te has metido en la mía!
Hace 16 años, gracias a Dios, y por el amor que mamá y yo nos teníamos, llegaste a nuestras vidas, ocupaste nuestro tiempo, durante casi tres meses, mamá se sintió mal, no podía comer, todo lo que comía lo devolvía, y tenía que guardar reposo; yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla.
Ya no podíamos ir a todas las reuniones, no frecuentábamos tanto a los amigos, de hecho de muchos de ellos nos separamos por ti...
Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir, yo tenía que despertar temprano para ir a trabajar, mas sin embargo me tenía que esforzar por ser paciente y ayudar a mamá a que se sintiera mejor, para que  tú estuvieras bien.
Los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti: en un buen médico que atendiera a mamá y la ayudara a llevar un embarazo saludable, en medicamentos, en la maternidad, en comprarte una canastilla; mamá no veía algo de bebé, que no lo quisiera para ti, una cuna, un moisés, un cochecito, todo lo que se pudiera con tal de que tú estuvieras lo mejor posible.
Ni siquiera me di cuenta cuando deje de comprarme cosas para mí, y tú sabes que los equipos de sonido y las computadoras son mi delirio.
...¿No te metas en mi vida?
Llegó el día en que naciste, hay que comprar algo para darles de recuerdo a los que te vinieran a conocer, dijo mamá: "hay que adaptar un cuarto para el bebé".
Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros nos sintiéramos tranquilos, pues a veces no sabíamos que te sucedía y hasta llorábamos contigo. . .
...¿No te metas en mi vida?
Todas las enfermedades te dieron y nosotros tuvimos que suspender muchas de nuestras salidas; mamá ya estaba muy bien arreglada para ir a alguna reunión – después de meses de no salir-, yo estaba a punto de pasar por ella y me llamaba, cambio de planes, el niño tiene fiebre, no podremos ir. .
...¿No te metas en mi vida?
Empezaste a caminar, yo no sé cuándo he tenido que estar más detrás de Ti, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico o a ver el partido de mi equipo favorito, porque en “menos que canta un gallo”, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.
...¿No te metas en mi vida?
Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme y entrar, llorabas y me pedías que no me fuera. Tuve que entrar contigo a la escuela, que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado ese día en el salón para que fueras tomando confianza; después de tanta confianza que tomaste, hasta te olvidaste de mí, y la mayoría de las veces no sólo ya no me pedías que no me fuera, te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus nuevos amiguitos.
...¿No te metas en mi vida?
Del colegio, recibía muy seguido notas: no hace caso, es indisciplinado, pelea con los demás, no quiere hacer sus tareas, rayó el cuaderno de su compañerito, se lastimó un pie, se rompió una mano... y aparte tengo que pagar para que asistas. Fuiste creciendo y contigo fueron creciendo las aventuras, al grado que un día tuve que suplicar al director que no te expulsara.
...¿No te metas en mi vida?
La vecina apenas me veía llegar y se acercaba para decirme: "su niño, rompió un cristal de mi casa, rayó la pared, pelea con mi hijo, etc".
Seguiste creciendo, querías ir muy aprisa, te urgía conocer todos los lugares de diversión de la ciudad, apenas tenias 13 y ya querías ir a todas las fiestas de tus amigos que cumplían 15. Ya no querías que te lleváramos a tus reuniones, nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, porque ya eres "cool", no querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos perfectos desconocidos para ti; préstame el auto, me decías y me sentía el peor padre del mundo por no hacerlo. . .
...¿No te metas en mi vida?
Constantemente mamá tiene que estar acomodando las mismas cosas de tu cuarto, incluso fuera las del piso, pues ella las arregla un día y al otro tiene que volverlo a hacer pues ya están desordenadas. ..
...¿No te metas en mi vida?
Han pasado meses y las calificaciones no llegan, mamá y yo no queremos preguntarte para que no haya más problemas, pero de la escuela nos han llamado, hay que ir a hablar con la maestra, porque has reprobado y si no te apuras no aprobarás el curso. .. .
...¿No te metas en mi vida?
Cada vez sé menos de ti por ti mismo, sé más por lo que oigo de los demás, ya casi no te gusta platicar conmigo, dices que nada más te estoy regañando, y todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles de mí. Pregunto, ¿con esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes?, ¿seré entonces tan tonto y torpe ser humano? Mamá se la pasa en vela y para colmo no me deja dormir a mí diciéndome que no has llegado y que es de madrugada, sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la escuela o para salir; o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención...
...¿No te metas en mi vida?
Hoy me han llamado y me han dicho: Se ofrecerá, una misa de acción de gracias, para todos ustedes, con ocasión de que su hijo ha concluido sus estudios. Tú, me avisaste con desinterés, como si no te importara que yo asistiera, mas sin embargo para mí ha sido una gran noticia, que me hace sentir muy feliz. ¿Cómo me lo voy a perder? me dije a mí mismo, y aquí estoy.
...¿No te metas en mi vida?
Sin duda a esta frase y a mi reflexión cada uno de ustedes papás, pueden añadir grandes anécdotas, pueden corregir y aumentar y hasta cambiar el sentido, pero no quiero ni imaginar el hecho de que ustedes hubieran decidido no involucrarse en la vida de sus hijos, ¿Qué hubiera pasado?
A lo mejor alguno de ellos no estarían aquí.
Si sólo se hubieran metido inicialmente y luego hubieran abandonado la tarea, de alimentar, de educar, de cuidar, etc. Muchos de los hijos no habrían logrado ninguna meta a pesar de sus esfuerzos. Si los papás no cuidaran lo que hacen, a dónde van y con quién, quizá muchos ya no estarían entre nosotros, o quizá estarían en un hospital o presos por algún vicio. Pero estoy seguro que ante estas palabras,
"No te metas en mi vida..." podemos responder juntos.
“Hijo, yo no me meto en tu vida, tú te has metido en la mía, y te aseguro, que desde el primer día, hasta el día de hoy, soy el hombre más feliz”
Papás, gracias por meterse en la vida de sus hijos, porque gracias a ello ahora podemos verlos realizados en una etapa más de su formación. Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos, logran hacer de estos, hombres y mujeres de bien.