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Obligaciones de los hijos con sus padres

Abril (2012)

Ser padres de los padres, ya que la primera obligación de los hijos, para con sus padres, es cuidarles, ofreciéndoles como mínimo, los mismos conceptos de seguridad, atención, cuidado y cariño que ellos recibieron de pequeños. Es posible que algunos padres, no entiendan o no quieran entender, que necesitan recibir esas atenciones, pero tienen que percibir que esas atenciones las tienen disponibles, para cuando quieran o necesiten utilizarla. Algunas veces su soberbia y orgullo, mal entendido, les impide aceptar la necesaria ayuda, que podrían recibir de sus hijos o familiares. Pero ahí tienen que estar los hijos, para demostrarles con mucho cariño, pero también con firmeza, las soluciones creativas que les hagan más fácil la vida.
Honrarás a tu padre y a tu madre, es el cuarto Mandamiento de la Ley de Dios y el primero de los mandamientos, dirigidos al prójimo. Este Mandamiento existe en todas las religiones, civilizaciones y costumbres ancestrales. Las antiguas civilizaciones, tenían consejos de ancianos, que eran los que promulgaban las leyes e impartían la justicia, así demostraban el gran respeto y consideración que tenían, a las personas mayores.
Los padres llegan a una edad o a unas condiciones físicas, que tienen que ser cuidados, quieran o no, incluso para evitar males mayores o irreversibles, como en su día fueron cuidados sus hijos. No deberían tener que esperar a recibir la ayuda, a cuando ya no tienen fuerzas para sobrevivir con normalidad. Entonces no quedará mas remedio que ayudarles, por voluntad propia o encargarlo a terceras personas o instituciones, para que lo hagan.
Los hijos llevan una vida ascendente familiar, profesional y social, pero la vida de los padres es descendente, en casi todos los sentidos. En esta sociedad que marcha tan deprisa, en muchas ocasiones, los padres quedan desplazados, antes o después de la vida familiar y social, por diversos motivos reales y muy difíciles de asimilar. Es una grave obligación de los hijos, evitar a toda costa ese desplazamiento o por lo menos paliarlo, con atenciones y cuidados.
Los padres llegan a tener muchas veces, carencias de salud, de alimentación, económicas, de compañía familiar, de soledad, de desplazamientos, de relaciones humanas, de relaciones con las oficinas de la sociedad (impuestos, bancos, servicios públicos teléfonos, agua, etc.). También impedimentos de vista, oído, habla, movimientos, etc. Esas carencias, se van incrementando a medida que va aumentando la edad. Los hijos deben estar muy pendientes de los primeros síntomas, de lo que les va ocurriendo, para encontrar y poner en práctica los remedios, que les ayuden a eliminar o disminuir esas deficiencias.
El ser hijos responsables de los padres, no es solamente, el ayudarles a solventar sus problemas, también es necesario muchas veces, ser sus maestros o tutores tardíos, ser los que les exigen el cumplimiento de sus compromisos, marcarles objetivos, etc. No es fácil tomar el riesgo de decirles a los padres, que tienen que cambiar de estilo de vida en los conceptos de dinero, salud, relaciones familiares, relaciones sociales, malas costumbres, etc. Como no es fácil hacerlo, los hijos tienen que estar muy bien asesorados, entrenados y educados en esta asignatura, además que tienen que ser muy exquisitos, en la forma de decírselo, tienen que derrochar paciencia, compresión, madurez, cariño y dar un ejemplo edificante de su forma de vida.
Los hijos a medida que se van haciendo mayores, vivan en la casa paterna, vivan fuera, o aunque tengan formada su propia familia, tienen que ser responsables de las obligaciones morales, familiares y cívicas que tienen con sus padres, los que en su día les dieron todo lo que necesitaban, para llegar donde han llegado hoy. Deben demostrar su perdón olvidando los malos momentos pasados, si es que los ha habido. Con la mentalidad actual de los hijos, es muy difícil dar marcha atrás al reloj y enjuiciar las circunstancias pasadas en la educación, que cada uno de los hijos recibió.
Es un privilegio el tener padres. En algunas sociedades, más del 70% de los hijos viven en familias monoparentales. Cuidar de los padres cuando llegan a mayores, debe considerarse como otro privilegio.
Hay hijos que creen que, porque han estudiado más que sus padres o tienen mejor situación económica, ya pueden hablar, increpar y ordenar a sus padres, sabiendo que nunca recibirán contestaciones, llamándoles la atención por su mala conducta. Posiblemente porque los padres se dan cuenta, de la mala educación que han dado a sus hijos.