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HABEMUS PAPAM

Abril (2013)

¡Qué alegría tan grande nos embarga! El pasado13 de Marzo los cardenales de nuestra Santa Iglesia Católica eligieron a un nuevo Pontífice. Pocos imaginaban que quien resultó electo iba a ser el nuevo Papa. El Cardenal Jorge Mario Bergoglio no ocupaba las listas de favoritos en esta ocasión. Es ahí donde nos damos cuenta cómo el Espíritu Santo actúa en ese momento tan sagrado donde los cardenales, en gran recogimiento, le piden luces a Dios para elegir a quien más convenga a nuestra Iglesia.

Muchos de quienes vimos las imágenes de ese día por televisión compartimos la alegría, la euforia… de tanta gente, entre ellos miles de jóvenes, que se desbordaban en la plaza de San Pedro, ante la “fumata bianca”. La emoción que sentimos fue indescriptible. Los comentarios en twitter eran miles al salir la “fumata” tan esperada. Y los minutos siguientes, esperando al nuevo Papa, se nos hicieron interminables.

Cuando salió el cardenal protodiácono para el ‘Habemus Papam’ muchos estábamos petrificados. Y cuando dijo su nombre, nadie podía creer lo que estaba escuchando: un jesuita argentino, ¡un latinoamericano! había sido elegido Papa. ¡Qué emoción! Fueron momentos realmente para rezar y para llorar. Por varias horas no se habló de otra cosa en los medios, en las redes… Católicos del mundo entero, de todos los carismas habidos y por haber, estábamos unidos en oración y con una indescriptible alegría por el nuevo Papa que Dios nos estaba regalando.

Pero ahora no podemos quedarnos con esa emoción del momento que fue tan hermosa, y que a muchos nos hizo dormir esa noche como “ángeles” en plena Paz. Ahora cada uno de nosotros, especialmente los laicos, tenemos que saber que el nuevo Papa cuenta con cada uno de nosotros. Pero de verdad, con un compromiso serio. Con un compromiso que signifique formarnos más en nuestra fe y doctrina, estar informados diariamente acerca de lo que pasa en la Iglesia (ahora con Internet es muy fácil) y conocer las necesidades que nuestras parroquias están atravesando para estar dispuestos a ayudar.

También damos muchas gracias a Dios por haber puesto al Cardenal Bergoglio, quien ha sido un luchador por la defensa de la vida (desde la concepción hasta la muerte) y de la familia extraordinario. Dios sabe que si se acaba con la familia se acaba con la sociedad y con la iglesia. Por eso ahí tenemos a este Papa que ha sufrido en carne propia, en su país, unas leyes terribles que atentan contra la vida y la familia. Dios no quiere, ni permitirá, con la ayuda del Papa Francisco, que leyes como éstas lleguen a aprobarse en otros países de América Latina.

En la primera homilía del Papa Francisco (quien eligió ese nombre por San Francisco de Asís) dijo entre otras cosas lo siguiente: “Caminar: nuestra vida es un camino y cuando nos paramos, algo no funciona. Caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor, intentando vivir con aquella honradez que Dios pedía a Abrahán... Edificar: Edificar la Iglesia. Se habla de piedras: las piedras son consistentes; pero piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la Esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es el mismo Señor. He aquí otro movimiento de nuestra vida: edificar. Tercero, confesar. Podemos caminar cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG que da pena, pero no la Iglesia, Esposa del Señor... ¿Qué ocurre cuando no se edifica sobre piedras? Sucede lo que ocurre a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena. Todo se viene abajo. No es consistente. Cuando no se confiesa a Jesucristo, me viene a la memoria la frase de Léon Bloy: “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio…Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas… todo, todo, pero no discípulos del Señor.” Esta primera homilía (que está Internet) duró 7 minutos, pero tiene una profundidad tal que podría ser llevada a la meditación por mucho tiempo.

Otra cosa muy importante y llamativa de este Papa es su sencillez y el llamado que hace a vivir la pobreza. Porque un cristiano no puede estar apegado a lo material. Un cristiano tiene que dar al necesitado “hasta que le duela” como decía la Madre Teresa de Calcuta y no lo que le sobra. Fue muy llamativo el llamado que el nuevo Papa hizo a los argentinos que pensaban ir a Roma a su nombramiento. Señaló que él prefería que dieran ese dinero a una obra de caridad. Este Papa nos hará reflexionar seriamente sobre cómo estamos ayudando a aliviar las necesidades tan grandes (espirituales y materiales) que está viviendo nuestro país y el mundo entero en estos momentos.

Sigamos con mucha emoción y con mucha alegría, dando muchas gracias a Dios por habernos dado un Papa tan firme en la doctrina y que moverá, si Dios quiere, a muchos más a tomarse en serio lo que significa ser un católico comprometido con nuestra Iglesia y con los más necesitados.

Fundación Entre Líneas