Leer Entrelíneas

Gracias al ejemplar maestro venezolano

Enero (2011)

Cuando uno tiene hijos siente en carne propia lo que significa el maestro en la vida de ellos. Y cuando uno se ha dedicado durante más de 15 años a buscar y transmitir información que promueva los valores humanos y cristianos, siempre se encuentran artículos que hablan de la importancia de los maestros en el futuro de sus alumnos y, en consecuencia, del futuro de la sociedad donde estos viven.
Consideramos que dedicar este editorial, y varios artículos internos, a los ejemplares maestros venezolanos es realmente nada en comparación a todo lo que ellos y ellas han hecho por nuestros hijos, y sobre todo por el futuro de nuestra amada patria.
Y es que todos sabemos que estudiar educación y ser maestro en Venezuela es digno de la más completa y absoluta admiración. El que un muchacho decida estudiar educación es realmente admirable (y más en el caso de si es un hombre) porque lamentablemente muchas familias no han entendido la importancia de esa carrera y a veces lo único que logran decirle al hijo es: ¿Pero cómo vas a hacer para poder sobrevivir? Y bueno, en cierta forma pueden tener razón, pero qué maravilla sería que fomentáramos en nuestros hijos el estudio de esa carrera y los ayudáramos por todos los medios a
que desarrollaran su vocación.
Y claro que es difícil ser maestro en Venezuela. ¿Cuántos de nosotros no conocemos maestros o maestras que tienen que rodar horas apretujados en camioneticas o en el Metro; o agarrar un tráfico enorme para poder llegar a la escuela o colegio donde dan clases? ¿O cuántos y cuántas tienen que llenarse de paciencia y fortaleza para seguir trabajando, agotados, fuera del horario de clases porque el sueldo no les alcanza?
Y por si fuera poco uno a veces se pregunta: ¿Cómo puede un maestro o maestra enseñar con paciencia a 20, 30 o 40 muchachitos, o más, un montón de materia que sólo cuando uno se sienta con los hijos a ayudarlos (uno por uno) se da cuenta de lo difícil que es eso?, Y otra cosa admirable: ¿Cómo puede un maestro controlar un grupo de varios alumnos, cuando algunos o muchos de ellos son extremadamente inquietos o maleducados?
Y es cuando definitivamente uno entiende que ser maestro o maestra es realmente una vocación muy especial que Dios da a personas verdaderamente únicas.
¿Cuántas veces hemos escuchado que la profesión mejor pagada debería ser la del maestro? Y es que así debería ser. Basta con ver países como Japón donde el sueldo y reconocimiento que hacen de los maestros es grandísimo.
Estamos convencidos que nuestros maestros y maestras saben cuál es su misión y se dedican a sembrar no sólo conocimientos académicos sino valores en sus alumnos, con una dedicación única. ¿Cuántos maestros no conoce uno que trabajan en escuelas donde no existen ni siquiera las comodidades o recursos básicos para trabajar?, pero ellos se las ingenian para trabajar como puedan. Y ellos no se van, ni abandonan a esos niños o jóvenes, porque como ejemplares venezolanos, tienen un corazón inmenso.
Y no se van, porque saben que esos niños o jóvenes son el futuro de nuestro país; y saben que de lo que ellos siembren en esos muchachos luego recogerán satisfacciones y un futuro que puede llegar a ser muy grande.
De verdad es difícil no emocionarse al hablar de la gran deuda que tenemos con los maestros
venezolanos y ese esfuerzo ya lo vimos recompensado, por lo menos a nivel de la opinión pública internacional, cuando en el “Primer Informe 2010 de Oportunidad Humana para los Jóvenes” que realizó el Banco Mundial, Venezuela quedó empatada con Costa Rica en el cuarto lugar en cuanto a la calidad educativa que reciben nuestros niños. Gran parte de ese triunfo es de los maestros y maestras venezolanas, y del empeño que ponen cada uno de ellos en seguir su formación, a costa de grandes sacrificios, para trabajar cada día con mayor excelencia.
Hoy Fundación Entrelíneas les desea a todos los maestros y maestras de Venezuela, la más grande Felicitación en el Día del Educador y aprovechamos de agradecerle a tantos maestros que a nivel nacional aprovechan este boletín como herramienta de ayuda para educar a sus alumnos. Ustedes son parte muy importante para seguir comprometidos con esta labor y tratar de llegar
cada vez a más escuelas.
Mil gracias por el ejemplo que están dando al mundo entero y estamos convencidos que más tarde que nunca en nuestra amada Venezuela se les recompensará todo lo que han hecho; porque acuérdense siempre que esos niños y jóvenes que ustedes están formando son el futuro de Venezuela y serán quienes, si Dios quiere y la Santísima Virgen de Coromoto, llevarán las riendas de este gran país en muy corto tiempo.

Luis Felipe y María Denisse Capriles