Leer Entrelíneas

La hora de la FAMILIA

Enero-Febrero (2008)

El pasado mes de Noviembre el Instituto Panamericano de Estudios de Familia (IPEF) invitó a Venezuela al Dr. Tomás Melendo quien ostenta un amplio currículum: Doctor en Ciencias de la Educación y Filosofía; Director de los Estudios Universitarios sobre la Familia y catedrático de Filosofía en la Universidad de Málaga; miembro del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, del IESE y de la Sociedad Española de Bioética; ha publicado más de 30 libros sobre temas familiares y es padre de 7 hijos.


Con ocasión de la XXVII Jornada de Familia y Educación que organizó el IPEF en Caracas el pasado 24 de noviembre de 2007: “La hora de la familia: Familia, trabajo y Revolución social” tuvimos la oportunidad de entrevistarlo sobre algunos temas de importancia para la familia venezolana.
A continuación publicamos la entrevista:
- Algunas personas dicen que educar a una familia en Venezuela es muy difícil, por la situación política, social, etc. que estamos atravesando. ¿Cómo podemos aprovechar estas dificultades para fortalecer y educar, aún más, en las virtudes humanas y cristianas a nuestros hijos?.
Está comprobado sociológicamente que la educación no depende tanto de las circunstancias externas sino de lo que son el padre y la madre de familia. Las circunstancias desfavorables, siempre que no sean asfixiantes en absoluto, tienden a sacar lo mejor de las personas. Esto se puede lograr tomando una actitud positiva que refuerce las características positivas del entorno, que siempre existirán algunas, y así lograr olvidarse de lo negativo. Debemos saber que siempre el punto final de la educación lo pone la persona dentro de la familia.
En la vida se pueden hacer dos cosas: cambiar las cosas y si no se pueden cambiar entonces
cambiamos la actitud. Lamentablemente a medida que ha crecido el nivel de vida ha bajado el nivel
humano y eso tenemos que rescatarlo. Basta con empeñarse y no dejarnos deslumbrar por lo negativo porque entonces no vemos y aprovechamos lo positivo.
Tenemos que estar convencidos de que nuestra fami-lia es capaz de revolucionar el mundo entero.

- ¿A qué se debe la gran crisis de la persona humana y por ende de la familia?
Gran parte de la crisis que atraviesa la persona humana y la familia se debe a que se ha sacado a Dios de nuestras vidas. Cuando yo explico a la persona filosóficamente digo que lo que la define es que tiene una relación directa con Dios, que es el núcleo de la persona.
Cuando la persona elimina a Dios, aunque no sea consciente de ello, está eliminando la conciencia de lo bueno y lo malo, de lo positivo y lo negativo, y se queda indefensa y no sabe qué hacer, pierde el Norte y le falta como el cordón umbilical del que realmente se alimenta para poder lograr una mejora en sí mismo.

- ¿Qué aconseja usted a las familias que viven en Venezuela para que puedan contribuir en la construcción de un mejor país?.ENERO / FEBRERO DE 2008 11
Tenemos que estar consientes de que Venezuela y el mundo están en nuestras manos, de que lo que hagamos cada uno de nosotros es vital; y de que nos convenzamos que tenemos las armas para triunfar. Porque siempre la verdad y el bien triunfan. Y para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada.
Yo recomiendo que en primer lugar las familias sean conscientes de que pueden lograrlo y lo pueden lograr haciendo que otras familias también participen de este mismo convencimiento. Basta que uno viva y vaya con alegría con sus hijos para dar ejemplo. Y tenemos que estar convencidos de que la suerte de la familia está directamente relacionada con la suerte de la sociedad.
No podemos encerrarnos en nuestros hogares, tenemos que salir al mundo porque el amor tiende a multiplicarse y el hogar no puede ser una burbuja donde uno pueda encerrarse. Debemos convertir nuestros hogares en lugares de irradiación de bien a los demás. Chesterton decía que “queremos que nuestra familia crezca, que sea feliz y revolucione la nación”.
Si alguno de nosotros no aspiramos cambiar al mundo nos estamos quedando cortos.

- ¿Qué consejo general nos puede dar para la educación de nuestros hijos?
Educar es ponernos al servicio de nuestros hijos desapareciendo nosotros. ¿Quién es capaz de hacer eso? A veces esa preocupación es la que nos pone rígidos y por lo tanto debemos perder el miedo y actuar con confianza sabiendo que si educamos bien a nuestros hijos luego ellos influirán para bien en los demás.

- ¿Cómo puede la familia influir en un cambio a mejor en los programas que se transmiten a través de los medios de comunicación?
Existen dos maneras fundamentales: la primera es mejorando su propia familia y que las familias mejoren las familias del entorno; y la segunda es participando activamente creando nuevos medios o lo que es mejor trabajando en los medios que ya existen en la medida que sea posible. También yo insisto en que uno debe apoyar las iniciativas buenas que uno ve, yo recomiendo que si se lee un buen artículo se debe escribir al autor porque normalmente la gente que escribe cosas buenas está muy sola.

- Muchas personas piensan que la maternidad y las labores domésticas limitan a la mujer ¿qué nos puede decir al respecto?
Que es todo lo contrario, que la maternidad es lo que hace a la mujer tomar conciencia de su enorme grandeza. No hay nada más maravilloso que el poder dar vida a una persona hasta el punto de que yo le he dicho muchas veces a mi mujer, aunque me digan que estoy loco, que me gustaría quedarme embarazado para poder participar en ese milagro que es dar la vida a ese ser
que se lleva dentro.
El hijo hace a la mujer tomar conciencia de cuál es la condición de la persona femenina o de la feminidad, que es esa capacidad de acogida a toda persona sea masculina o femenina.
En cuanto a las labores domésticas considero que necesitan una capacitación similar o superior a la que se necesita en cualquier otra profesión. Y en cuanto al punto de vista antropológico y humano no hay nada más maravilloso que el que una persona logre crear un entorno agradable para que quienes viven en el hogar puedan crecer a gusto sintiéndose personas atendidas y queridas.

- ¿Qué opina usted del “tiempo de calidad” y no “de cantidad” que hay que dedicar a los hijos?
Lo primero es que no puede haber calidad donde no hay cantidad. La calidad se logra con el tiempo, no se tiene de entrada. Cada persona es única y no puedes descubrir lo que ella necesita si no le dedicas tiempo. La calidad no es genérica sino que es propia de cada hijo y hay que descubrir lo que él necesita y para eso necesitas dedicarle tiempo.

- ¿Cuál es el secreto de la felicidad en el matrimonio?
El secreto de la felicidad en el matrimonio es siempre olvidarse (entre paréntesis) de uno mismo y obsesionarse en hacer muy feliz a los que nos rodean sin tenerse en cuenta. Somos demasiado grandes como para que tener que estar tomándonos en cuenta. Podemos olvidarnos de nosotros y eso es lo que nos va a llevar a hacer felices a los demás y nos va a dejar sorprendidos porque aumentará también nuestra propia felicidad.
Tenemos que obsesionarnos por hacer feliz a esehombre o esa mujer y que el otro esté dispuesto a hacer lo mismo por ti. Es totalmente falso que existe la crisis de los 5 años, de los 10 años, etc. Cuando uno se casa y se entrega a la otra persona con el convencimiento de que es para toda la vida el matrimonio será para toda la vida y tú te encargarás de cuidarlo en todo momento.
Además tenemos que aprender en el matrimonio a disfrutar las alegrías, a ser agradecidos con Dios por todo lo bueno que tenemos y así cuando surjan las dificultades las “saltaremos a la torera”.

- Usted, quien es educador, ¿qué consejo puede darle a muchos maestros quienes tienen en sus aulas alumnos cuyos padres no está cumpliendo acertadamente con su labor educativa?.
También aquí divido mi respuesta en dos partes:
La primera que es que tanto padres como maestros hagan todo el esfuerzo para querer a todos los hijos o alumnos con locura, sin discriminación alguna y sin ponerles etiquetas.
Y la segunda parte es que los maestros deben hacer una labor educativa subsidiaria para intentar hacer lo que los padres no están haciendo con sus hijos, siempre teniendo en cuenta que es algo de paso porque la principal responsabilidad de educar a los hijos es de los padres.