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VALORES Y VIRTUDES HUMANAS EN LA EDUCACIÓN FAMILIAR

Enero-Febrero (2012)

La familia es la organización natural más importante para desarrollar la personalidad del ser humano, porque ella es el espacio primario y fundamental, como el “ámbito natural de todo ser humano para nacer, crecer y morir como persona” (Viladrick, 1977).
Inspirados en este autor, la familia ha sido, es y será, el espacio natural primario, en donde la persona humana es recibida y querida tal y como ella es.
Y en donde adquiere la formación y consolidación de los hábitos buenos o virtudes fundamentales, que le llevarán a asegurar una sana personalidad acompañándolos a lo largo de toda su vida. Esto es posible, porque el impacto que ejerce la familia en la educación y formación de las personas, ha sido objeto de estudio a través de numerosas investigaciones, pudiéndose constatar que la familia constituye la organización primaria, que más influencia ejerce en las actitudes del ser humano; mucho más que la escuela, la iglesia, clubes sociales, o cualquier otro ámbito o espacio en los cuales nos desenvolvemos como personas en la vida social.
Secundariamente, también la organización
 escolar apoya el desarrollo del niño y del joven, en búsqueda de un ser humano armónico en cuanto al desarrollo evolutivo y humano, como colaboradora de la familia, en la educación y formación de valores y virtudes fundamentales, así como en los aspectos de orden académico.
Conviene en este sentido enfatizar, el hecho de que la familia es insustituible, puesto que ningún espacio escolar puede hacer lo que solo a ella compete; en consecuencia, las instituciones educativas, constituyen tan solo un apoyo a la familia en el educación de los hijos.
En tal sentido, la competencia fundamental de esta organización primaria de influencia determinante en la educación de los hijos, es la única responsable de brindar respuesta a la promoción de todo lo que es valioso para la formación de los niños y jóvenes. Hecho solo posible a través de la formación de hábitos buenos o lo que es lo mismo, de valores o virtudes humanas, que contribuyen a la formación de seres humanos capaces de afrontar la vida, con proyectos personales de vida hacia la madurez personal, y con ideales de vida a desarrollar, en todos los espacios en los que se desenvuelve la persona: familiar, social, académico, empresarial, asistencial, gremial, entre otros.
En definitiva, la educación de los valores y virtudes humanas, es una responsabilidad irrenunciable que se adquiere fundamentalmente, en el seno de la familia en los primeros años de vida; y en definitiva es, enseñarles a vivir con dignidad, de modo que puedan ser auténticamente felices como futuros ciudadanos ejemplares y ejemplarizantes.

Rosalba Bortone Di Muro, MSc / Orientadora,
Profesora Titular Emérito-UNET, Asesor Empresarial-IPEF
rbortone60@gmail.com, rbortone@unet.edu.ve