Leer Entrelíneas

¿Con qué derecho le puedo negar la oportunidad de vivir a otro hijo?

Febrero (2011)

La fe nos dice que Dios tiene un plan para cada hombre. Nos dice que cada ser humano que llega a la vida ha sido pensado y amado por Dios desde toda la eternidad.
Esto significa que cada niño que llega al mundo, tiene una misión irremplazable en este lugar; que cada niño está llamado a conocer a Dios y a gozar eternamente de su presencia en el Cielo.
Si hoy quitaran esta parte de la fe y nos dijeran que no es cierto, que somos sólo un accidente de la naturaleza, una irresponsabilidad de nuestros padres. ¿Qué sentido podría tener la vida?
Entonces, si es cierto que todos hemos sido pensados y amados por Dios, si es verdad que cada niño que nace tiene una misión irremplazable...
¿Con qué cara puedo yo decirle a Dios que no deseo traer más hijos al mundo? ¿Con qué cara le puedo decir a Dios que no quiero que esos niños en los que Él ha pensado desde siempre, lo lleguen a conocer?
¿Con qué cara podré ver a Dios el día del juicio cuando me diga que Él había pensado en doce hijos míos como doce grandes apóstoles, pero yo sólo acepté darle cinco, porque "me dio flojera empezar de nuevo con los pañales"?
¿Con qué cara podría decirle a ese hijo mío, al que todavía no conozco, que no voy a permitir que venga al mundo, porque "ya no cabe en el cuarto de sus hermanos"?
¿Cómo le puedo negar el derecho de conocer a Dios, de convertirse en templo del Espíritu
Santo, de llegar al Cielo y gozar de una felicidad eterna?
¿Cómo puedo negarle la vida a alguien por flojera, por egoísmo, por vanidad o por no confiar lo suficiente en Dios?
¿Cómo puedo negarle al mundo la oportunidad de que un hijo mío haga algo bueno por la humanidad, porque no permití que éste naciera?

Lucrecia Rego García de Alba