Leer Entrelíneas

¿Por qué tengo que ir a la iglesia?

Junio (2009)

Un asiduo asistente a la Iglesia le escribió al editor de un periódico quejándose que no tenía sentido ir a la Iglesia todos los domingos.
“He ido durante treinta años, escribía, y durante ese tiempo habré escuchado como 3.000 sermones. Pero juro por mi vida que no recuerdo ni uno solo de ellos. Por eso pienso que estoy perdiendo mi tiempo, y los sacerdotes también dando sermones”. Así empezó una controversia en la columna de “cartas al editor”, para deleite del mismo editor.
La misma continuó por varias semanas hasta que alguien escribió lo siguiente: “Yo llevo casado treinta años, durante todo ese tiempo mi esposa debe haber preparado 32.000 comidas y juro por mi vida que no me acuerdo de un solo menú. Pero si sé esto: Todos me alimentaron y me dieron la fuerza que necesitaba para hacer el trabajo. Si mi esposa no me hubiera preparado comida estaría físicamente muerto el día de hoy. De la misma manera si no hubiese ido a la Iglesia para alimentarme estaría espiritualmente muerto en la actualidad. Cuando estás desorientado y sin saber que hacer: ¡Dios tiene siempre algo para ti, la fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible. Gracias a Dios por nuestro alimento material y espiritual!”.