Leer Entrelíneas

NUESTRA MISIÓN ESTÁ AQUÍ

Junio (2010)

Hace poco mi hija de 10 años escuchaba hablar de los problemas de inseguridad en el país, quienes hablaban se planteaban la posibilidad de irse a vivir a otra parte, mi hija dijo esta frase: “Nuestra misión está aquí”. Y yo me quedé pensando ¿cómo es posible que una niña de esta edad diga esto con tanta seguridad? Entendí claramente que repitió lo que mi esposo y yo le decimos a todo el mundo, cuando nos dicen que nos tenemos que ir de Venezuela, sobre todo por la seguridad de los niños.
Y es que vivir aquí es realmente FUERTE, pero yo digo que también es MARAVILLOSO. Y más si uno se lo toma de cara a Dios. Fíjense: éste es el mejor país del mundo donde podemos ofrecer a Dios todos los problemas que minuto a minuto vivimos, desde que nos levantamos a las 4 de la mañana para poder salir de la casa a las 5:30 antes de que nos agarre “la temida cola”. Después tenemos que estar rezando durante todo el día para que no nos quiten lo poco que tenemos, o para que no nos boten del trabajo porque la empresa tiene que cerrar; para que nos alcancen los realitos para pagar el colegio, los útiles, los uniformes, los médicos, las medicinas y sobre todo: LA COMIDA (si es que la encontramos); para que no nos quiten la luz y el agua por muchas horas o días; y lo más importante, rezamos intensamente, hasta durmiendo, para que no nos secuestren a
los hijos, para que no se metan con nuestra iglesia, para que no nos maten en la esquina de la casa, etc., etc., etc.
Pero ¿qué es lo que nos hace decir que nuestra misión está aquí? La certeza de que algún día seremos el mejor país del mundo porque nuestra gente es ÚNICA. El venezolano es bueno, solidario, trabajador (aunque algunos extraterrestres digan lo contrario), luchadores, “todo terrenos” (aguantamos lo que sea con una sonrisa o chistecito en la cara); y sobre todo, dispuestos a lo que venga porque tenemos fe, fe en que Dios y nuestra Santísima Virgen (en la advocación que prefiramos: la Coromoto, la Chinita, la del Valle, la de Betania, la Pastora, etc., etc., etc.) nos protegerán en todo momento.
Quienes decimos que nuestra misión está aquí (que yo sé que somos muchos) tenemos la certeza de que Dios está permitiendo que esto pase para que recemos y luchemos más que nunca, con toda la alegría y constancia que nos caracteriza, sembrando a nuestro alrededor valores cristianos que son los que nos llevarán al verdadero desarrollo.
Sí, Nuestra Misión está aquí, y tenemos demasiados consuelos que nos ayudan a sostenernos firmes y seguros: las manifestaciones religiosas en nuestros pueblos y ciudades, que son únicas en el mundo; nuestra maravillosa música venezolana, que le sube el ánimo a cualquiera; el regalo de ver y disfrutar la majestuosidad del Ávila cada vez que nos provoque; nuestras playas y montañas, únicas en el mundo, que nos despejan la mente, nos renuevan la fuerza y nos enraízan más en nuestro país, cada vez que hacemos turismo nacional; nuestro inigualable trote social, que a pesar de estar exprimidos de cansancio de tanto trabajar, nunca dejamos de celebrar un cumpleaños, un bautizo, una comunión, una graduación, día de la madre y del padre, navidad, pascua, así como la parrillita del fin de semana donde es toda una aventura la brincadera de abasto en abasto para conseguir los alimentos que nos toca llevar a cada uno de los amigos o familiares.
Venezuela es ¡lo máximo! y lo que estamos viviendo nos está haciendo más fuertes, más personas de Fe, más “todo terrenos”. Lo que estamos viviendo nos está preparando para lo peor y también para lo mejor. Nos está preparando para estar dispuestos a querer cambiar al mundo cuando logremos ser el mejor país de la tierra.
Muchos venezolanos sabemos que nuestra misión está aquí y aquí nos quedamos. Y mil gracias a quienes se pueden ir y se quedan, porque tienen esta misma convicción. Y ¡Ánimo! que Dios y la Santísima Virgen están con nosotros.
María Denisse Fanianos de Capriles / mdcapriles@venezuelaentrelineas.com