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Frases de Juan Pablo II a los jóvenes venezolanos en 1996

Mayo-Junio (2011)

… “Vosotros, jóvenes, dais en cierto modo nombre a esta tierra: ¡América, continente de la esperanza!
… A los seminaristas, novicios y aspirantes a la vida religiosa: vosotros sois una esperanza muy grande para la Iglesia en vuestro hermoso país y os animo a cultivar vuestra respuesta generosa al llamado del Señor.
… A los universitarios, os invito a formaros sólidamente para construir una nueva Venezuela.
… A los jóvenes que prestáis servicio en las Fuerzas Armadas os aliento a defender los valores patrios,trabajando por la paz, la justicia y el bien común,principios enseñados por Cristo, Príncipe de la Paz.
…. A todos quiero abrazaros simbólicamente con mis palabras y mi estima: a los jóvenes trabajadores y a los desempleados, a los indígenas, a los afroamericanos, a los campesinos, y a los que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Todos sois igualmente la esperanza de la sociedad venezolana.
... El Papa cree en vosotros, porque ha experimentado vuestra insaciable sed de verdad, de paz, de libertad; porque ha sido testigo de vuestra generosa capacidad de servicio, de vuestras ganas de vivir y luchar abriendo horizontes nuevos para la Iglesia y la sociedad.
… Ante un mundo de apariencias, de injusticias y materialismo que nos rodea, os invito a todos, muchachos y muchachas de Venezuela, a hacer, con responsabilidad y alegría, una opción fundamental por Cristo en vuestras vidas: ¡Jóvenes, abrid las puertas de vuestro corazón a Cristo! Él nunca defrauda.  Él es el Camino de la paz, la Verdad que nos hace libres y la Vida que nos colma de alegría. Ante el miedo al futuro, al compromiso, al fracaso... Él es la roca firme. Frente a doctrinas falaces y destructivas del ser humano, Él es la luz que viene de lo alto. Ante la tentación de los ídolos del poder, del dinero y del placer, Él nos hace libres. ¡Jesús es el único Salvador y no hay otro nombre bajo el cielo por el que podamos salvarnos!.
...Cristo es el Dios de la Vida. Por eso, abrir las puertas a Cristo significa anunciar, celebrar y preservar el don de la vida. En esta época, amenazada por la cultura de la muerte, los jóvenes cristianos debéis ser testigos valientes de la dignidad de la persona, defensores de la vida humana en todas sus formas, y promotores incansables de sus derechos. Frente a una cultura de la muerte y ante alienaciones como el narcotráfico, la violencia, la negligencia ante las necesidades de los niños abandonados, de los enfermos y los ancianos, y particularmente antegestos destructivos como el aborto y la eutanasia, os invito a ser «profetas de la vida», trabajando por la cultura de la vida con la creatividad y generosidad que os caracterizan…
 … Cristo es el Señor de la historia. Por eso, abrir las puertas a Cristo significa también hacer que la fuerza del Evangelio penetre en todos los ambientes de la sociedad actual, para transformarla desde dentro. Vuestra sensibilidad de jóvenes ha de ayudaros a sintonizar con los valores cristianos de la no violencia, de la justicia, del trabajo y de la honradez. Vuestros corazones están abiertos a la amistad y la fraternidad, a la paz, el diálogo y la conservación de la naturaleza. Por tanto, fomentando estos valores, sed protagonistas de vuestra propia historia y artífices de la renovación social. Con el estudio y el trabajo, con la participación activa en la vida política, económica, social y cultural, estáis llamados a ser la aurora de una nueva Venezuela, en la que, superando toda forma de injusticia, se reconozca el trabajo y el esfuerzo, y se promueva «el bien común, como bien de todos los hombres y de todo el hombre» (Christifideles laici, 42).
… Mis queridos jóvenes, abrir las puertas a Cristo es sentirse miembros vivos de la Iglesia, de esta Iglesia joven, pujante y fiel a su misión, que en Venezuela avanza desde hace ya casi cinco siglos, aun en medio de no pocas dificultades, por los caminos del Evangelio. Con profundo gozo puedo comprobar, en este segundo Viaje, nuevos signos de esperanza, como son el aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas; el creciente número de agrupaciones juveniles dedicadas a la catequesis y la formación; tantos muchachos y muchachas entregados al servicio solidario de los demás, especialmente de los desplazados y marginados. Me alegra ver que los jóvenes venezolanos han asumido el desafío de ser evangelizadores de los mismos jóvenes. Para ello, tenéis que dejaros antes evangelizar profundamente por Jesucristo mediante un proceso permanente de formación espiritual y catequética.
… Jóvenes venezolanos, es preciso que os preparéis bien para formar sólidamente vuestra propia familia. ¡Aprended a valorar y preservar el amor humano auténtico! Fomentad todo lo que favorezca la santidad, la unidad y la estabilidad de la familia, fundada sobre el sacramento indisoluble del matrimonio y abierta con generosidad al don de la vida.
… Es necesario y un deber de todos consolidar y defender el valor sagrado del propio hogar frente a comportamientos y costumbres querompen la unidad y el afecto familiar.
…Sí sois capaces de seguir a Cristo por el camino de las bienaventuranzas evangélicas, tendréis la alegría de contribuir a la renovación espiritual y moral de Venezuela con la fuerza transformadora del amor cristiano.
…¡Jóvenes venezolanos, difundid, como María, la alegría de Cristo a vuestro paso! Vale la pena creer en la fuerza del bien y del amor. El Papa os bendice lleno de júbilo y emoción. ¡Dichosos vosotros si abrís las puertas de vuestro corazón a Cristo Salvador!
….Quiero, en este momento, hacer un llamado a vuestros padres y profesores, y a todos losresponsables de la educación en Venezuela. «Es necesario educar en el valor de la vida comenzando por sus mismas raíces. Es unailusión pensar que se puede construir unaverdadera cultura de la vida, si no se ayuda alos jóvenes a comprender y vivir la sexualidad,el amor y toda la existencia según su verdaderosignificado y su íntima correlación».
…De ello dependerá en gran parte que los jóvenes sepan difundir a su alrededor verdaderos ideales de vida y sean capaces de crecer en el respeto y en el servicio a cada persona, en la familia y en la sociedad.
…. Cristo, Redentor del hombre, lo es también de la familia. Por eso, abrir las puertas a Cristosignifica robustecer la vida familiar. El Hijoeterno de Dios, al encarnarse en la SagradaFamilia de María y José, manifiesta y consagrala familia como santuario de la vida, célulafundamental de la sociedad. La santifica conel sacramento del matrimonio y la constituyeen «centro y corazón de la civilización delamor»