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La imagen de nuestra Virgen de Coromoto estuvo en la beatificación de Juan Pablo II y en la audiencia papal con Benedicto XVI

Mayo-Junio (2011)

Cuando salimos de Caracas hacia Roma, para cubrir la beatificación de Juan Pablo II, nuestras maletas iban llenas de “Combos Coromotanos”, folletos para rezar el rosario y cientos de estampas de nuestra Patrona la
Virgen de Coromoto. Antes y durante la beatificación repartimos su imagen a cientos de peregrinos y periodistas para difundir su devoción, como lo hacen los mexicanos con su morenita La Virgen de Guadalupe.
Y es que Venezuela ha sido uno de los dos países privilegiados en América Latina donde la Santísima Virgen no sólo apareció, sino que además dejó una reliquia maravillosa que se conserva en el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, cerca de Guanare (estado Portuguesa), en el lugar de su segunda aparición. Dicho templo fue consagrado el 7 de enero de 1996, y tuvimos la dicha que fuera el mismo Juan Pablo II quien lo inaugurara con una solemne eucaristía, el 10 de febrero de 1996.
La imagen de nuestra Patrona la Virgen de Coromoto también estuvo presente en la Audiencia Papal del 4 de Mayo, justo tres días después de la Beatificación de Juan Pablo II. Acudimos muy temprano a la audiencia y entramos en el área de los fotógrafos del Vaticano.
A las 10 en punto entró el Papa en un carro blanco descubierto y cuando estaba a menos de dos metros de nosotros, levantamos los afiches de la
Virgen de Coromoto que teníamos en nuestras manos, y le gritamos: “Santo
Padre, bendiga a Venezuela”. Benedicto XVI nos hizo la señal de la cruz y nos vio con una sonrisa que no podemos describir con palabras. Él sabe cuán inmenso es el Amor que profesamos a nuestra querida Virgen de Coromoto.
Ese 4 de Mayo a las 10 de la mañana (hora Roma) todos los venezolanos recibieron la bendición del Santo Padre Benedicto XVI a través de la imagen de nuestra Santísima Virgen de Coromoto.
Ella, nuestra querida Madre del Cielo, siempre nos estará protegiendo de todo
Mal y ayudando para que todos los venezolanos vivamos como verdaderos hijos de Dios y podamos renovar, con muchísima ilusión y pasión, nuestra Fe y nuestra Esperanza para lograr así caminar por el verdadero camino de la Felicidad, la Justicia y la Paz.