Leer Entrelíneas

“Si la Familia  Cristiana tiene fe, logrará cambiar el mundo”

Mayo-Junio (2011)

A continuación publicamos la entrevista que le realizamos al sacerdote venezolano Pbro. Dr. Héctor Franceschi (especialista en temas de familia), quien tiene casi 20 años en Roma y actualmente es Vicerrector de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Catedrático de Derecho Matrimonial Canónico, Abogado de la Rota Romana y Juez del Tribunal Eclesiástico del Vicariato de Roma. Fue ordenado sacerdote por Juan Pablo II en la Ciudad Eterna, hace 20 años.

JUAN PABLO II FUE UN DEFENSOR A ULTRANZA DE LA FAMILIA. ¿QUÉ PUNTOS CONSIDERA USTED MÁS IMPORTANTES EN EL LEGADO A LAS FAMILIAS QUE NOS DEJÓ ESTE GRAN PAPA?
Desde que era joven sacerdote, Juan Pablo II “creía” en la belleza del amor humano y comprendió que, en una sociedad en la que a Dios se cerraban las puertas, como era la Polonia de sus años de sacerdote y obispo, la construcción de la familia como comunidad de amor y de vida era esencial para el futuro de la sociedad. Esto se reflejó continuamente en su pontificado, en el que se distinguió por sus constantes referencias a la santidad del matrimonio, a la apertura a la vida, a los hijos como un don de Dios, al papel insustituible de los padres en la educación de sus hijos. Entre tantos documentos, hay uno del que yo recomendaría a todas las familias su lectura. Se trata de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio.
CADA DÍA EN NUESTRO PAÍS LOS DIVORCIOS AUMENTAN MÁS ¿CÓMO SE PUEDE EVITAR ESTO CON LA PREPARACIÓN MATRIMONIAL? ¿QUÉ DECÍA JUAN PABLO II DE LOS DIVORCIOS?
El matrimonio, también el matrimonio en la Iglesia, para muchos se ha convertido en una simple formalidad. Muchos jóvenes no son capaces de percibir que cuando se casan están fundando una realidad totalmente nueva que los cambia en lo más profundo de su ser: ya no se pertenecen sino que pertenecen a su marido o a su esposa. Pienso que esta es una de las ideas que hay que saber transmitir en la preparación al matrimonio y sobre las que más insistía el Beato Juan Pablo II. Así mismo, hay que decir con total claridad a los novios que lo que ellos están por fundar es una realidad indisoluble, para toda la vida, y que no se basa sobre los sentimientos sino en la entrega real del cuerpo y del espíritu como varón y mujer. Ninguna autoridad humana puede romper esa realidad. Si esta idea echa raíces, ante las normales crisis por las que atraviesa cualquier pareja se tendrá la seguridad de que tienen los medios para superarla, y que el único modo de ser realmente felices, también en esta tierra, es ser fieles en el matrimonio y redescubrir cada día la belleza del matrimonio. Sobre el divorcio, Juan Pablo II decía que es una auténtica plaga de la sociedad.
EN NUESTRAS ZONAS POPULARES MUY POCAS PAREJAS CONTRAEN MATRIMONIO ECLESIÁSTICO ¿A QUÉ CREE USTED QUE SE
DEBE ESTO Y CÓMO PODRÍAMOS LOGRAR UN CAMBIO EN LA MENTALIDAD DE ESTAS PERSONAS?
Creo que en parte he respondido ya a esta pregunta. El gran reto de la Iglesia en Venezuela es el de la catequesis, en particular la catequesis sobre el matrimonio, y el de la educación. La mayoría de esas uniones de hecho no responden a un rechazo de la entrega de sí en el matrimonio sino a la ignorancia o a situaciones de injusticia. Por otra parte, se ha difundido la idea de que casarse en la iglesia es muy caro y no hay nada más falso. Yo creo que hay que dejarse de grandes fiestas y pompas y recuperar la conciencia de que la gran fiesta de la humanidad, la primera gran fiesta de la humanidad, fue el matrimonio de Adán y Eva, y allí no había coros, arreglos florales costosos, fotógrafos, la gran comida, sino lo más sencillo y fundamental, que se ve en las palabras del libro del Génesis: “Ésta si que es carne de mi carne y hueso de mis huesos” y la respuesta de Dios: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y ambos serán una sola carne”. Que esas parejas descubran que el matrimonio es la bendición de Dios sobre esa unión que ellos han decidido formar, y que necesitan esa bendición y las gracias que de ella derivan.
¿CUÁL PIENSA USTED QUE ES LA MANERA MÁS PRÁCTICA DE ENSEÑAR A LAS FAMILIAS LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS? ¿DIJO ALGO JUAN PABLO II SOBRE ESTO?
Dijo muchísimo al respecto. Resumiendo, podríamos decir que el modo más práctico de enseñar valores humanos y cristianos es el ejemplo de los padres. No se trata de echar predicas a los hijos, sino de ser personas y cristianos coherentes, que de un modo natural transmiten a sus hijos el amor a los demás y el amor a Dios. Creo que no hay persona que no recuerde las oraciones aprendidas de pequeño de labios de su madre.
¿PUEDE SER POSIBLE CONSTRUIR HOGARES SANOS EN POBLACIONES REALMENTE MARGINALES?
Puede ser posible y de hecho en zonas marginales muchas veces se encuentran auténticos hogares cristianos que irradian su fe y su alegría, tantas veces más que en ambientes acomodados. El ambiente, sin ninguna duda, influye, pero está siempre la libertad personal, el mayor don que Dios nos ha dado, y tenemos que tomar la vida en nuestras manos y responder personalmente de nuestras decisiones. Esto no significa que uno de los retos de la sociedad venezolana sea luchar contra la marginalidad. Me parece que en Venezuela durante muchos años ha habido dos sociedades que se ignoraban y se daban la espalda, y eso no es cristiano. Es misión de todos, no sólo de los políticos, construir una sociedad más justa.
¿Y PEOR, CÓMO LOGRAR FORMAR FAMILIAS CON VALORES EN HOGARES DONDE EL DERROCHE Y EL MATERIALISMO SE HA CONVERTIDO EN UN DIOS?
Es una pregunta difícil. Como primera cosa, quiero decir que los hijos no necesitan nuestro dinero sino nuestro cariño, nuestro tiempo. Si no, podría pasar lo que pasó con aquel niño rico que cuando le preguntaron a quién quería más en su familia dijo que al chofer, que se ve que es el que de vez en cuando le dedicaba tiempo. No le faltaba nada pero le faltaba todo.
San Josemaría, un santo que quería mucho a nuestra tierra y la visitó en dos ocasiones, encontrando miles de personas, ante una pregunta similar de un papá le dijo que haría bien en llevar un día a su hijo a uno de esos barrios pobres que rodean nuestra ciudad para que abriera los ojos y no se convirtiera en un egoísta.
¿HABLÓ JUAN PABLO II DE LA IMPORTANCIA DE LA MATERNIDAD Y DE LAS LABORES DOMÉSTICAS Y DE QUE LA MADRE DEBE ESTAR OCUPADA EN PRIMER LUGAR DE SU CASA? ¿EN QUÉ REPERCUTIRÍA ESTO EN EL MUNDO?
Juan Pablo II habló en muchas ocasiones de la dignidad del trabajo doméstico, que es un auténtico trabajo profesional y del que depende mucho el buen andar de la familia. Al respecto, atacó con claridad un falso feminismo que termina por negar la especificidad y la riqueza de lo femenino, exigiendo a las mujeres que se asemejen en todo a los hombres y que renuncien a su riqueza de ser mujer, que es una riqueza para la Iglesia (basta pensar en la Madre de Dios y en tantas grandes santas) y para la sociedad. Creo que estamos asistiendo, y eso lo veo también en Europa, al renacer de un deseo de ser uno mismo, varón o mujer y a que la sociedad respete esta diferencia que no es una mera cuestión cultural. Los hijos de las familias donde están presentes, cada uno con su rol, el padre y la madre, está demostrado que maduran más y son más felices. Yo rezo siempre para que en Venezuela disminuya el machismo que degrada la mujer y la convierte en objeto.
¿ES EL SEXO UN TABÚ EN LA IGLESIA CATÓLICA? ¿QUÉ NOS HA DICHO JUAN PABLO II SOBRE ESTE TEMA Y CÓMO DEBE ABORDARLO EL MATRIMONIO EN PRIMER LUGAR Y DESPUÉS CON SUS HIJOS?
Para la Iglesia, el sexo no sólo no es un tabú sino que es una gran bendición de Dios. Lo que hace la Iglesia es recordar al mundo que no somos animalitos sino seres humanos, en los que el sexo debe ir unido al don sincero de sí en el matrimonio, en aquella unión que es, no porque lo dice la Iglesia sino por su misma naturaleza, fiel, fecunda y para toda la vida. El don del propio cuerpo fuera del matrimonio, en cambio, es la gran mentira, porque es dar algo que forma parte de mi persona sin donarme a mi mismo. El mundo está lleno de personas infelices que hacen del sexo así vivido fin de su vida. En cambio, cuando se comprende que el sexo es un don de Dios y se reserva para el matrimonio, se han puesto las bases sólidas para construir una familia feliz, que ni los sufrimientos, ni las dificultades, ni el ambiente, lograrán destruir.
Quien piense que esto es cosa de unos pocos locos que todavía lo creen, que miren alrededor y descubrirán que existen tantas familias maravillosas que han encarnado esta realidad.
Luego, los padres que han comprendido esta realidad, tendrán el valor y las herramientas para transmitir a sus hijos, en el debido momento, el sentido de la sexualidad y del matrimonio, y los hijos mirarán a sus padres con orgullo y agradecimiento. De lo contrario, caerían en las manos de aquellos que han convertido el sexo en un negocio y que son los primeros interesados en destruir los fuertes lazos familiares que son la mejor vacuna ante una sociedad que ha perdido muchas veces en rumbo.
En fin, que tenemos que ser optimistas. Como en los primeros siglos unos cuantos hombres y unas cuantas familias lograron cambiar el mundo, si la familia cristiana tiene fe, logrará de nuevo el milagro. Es algo que podemos encomendar al nuevo Beato, Juan Pablo II, que no dudaría en llamar el Papa de la familia.