Leer Entrelíneas

“YO SIENTO A JUAN PABLO II TODAVÍA CON NOSOTROS”

Mayo-Junio (2011)

Entrevista a la Sra. Christine de Marcellus de Vollmer, una de las primeras mujeres laicas en comenzar a trabajar en el Vaticano, bajo el Pontificado de Juan Pablo II. Esposa de Alberto Vollmer, madre de siete hijos, mujer de incansable energía y extraordinaria comunicación (habla cuatro idiomas), quien ha dedicado gran parte de su vida a trabajar por la Iglesia y la Familia.

- En la película “Karol II”, de Giacomo Battiato, se ve una escena donde el secretario de Juan Pablo II le comenta que tienen ciertos problemas en las reuniones mundiales donde se tratan temas de familia y vida porque la representación Vaticana está compuesta por puros hombres. Entonces
Juan Pablo II le entrega una lista de mujeres para que el Vaticano envíe una delegación de mujeres a estas reuniones ¿Estaba usted en esa lista?
Sí, a mi me llamaron por primera vez a la  Conferencia de Río de Janeiro, Cumbre de la Tierra. Mis primeros deberes fueron en la Asamblea General de New York, donde tenía que escuchar todas las sesiones del Tercer Comité y entregar un reporte al final de cada día. Fueron sesiones de 3 meses y conmigo estaban 2 mujeres más: una especialista de la Conferencia Episcopal de USA, y una que trabajaba los documentos.
- ¿O sea que usted es una de las primeras mujeres laicas venezolanas que comenzó a trabajar en el Vaticano?
Pues sí. Y cuando llegamos a Río, mi rol cambió y como mujer pude ayudar mucho con la prensa, además de contactos con otras delegaciones para conseguir su apoyo para detalles del documento. Alberto, mi marido, formaba parte de la Delegacion de Venezuela que también apoyó la Santa Sede en algunos puntos claves sobre familia y vida. Al año siguiente empezó la preparación para la Conferencia del Cairo y el trabajo se tornó muy intenso, sobre todo en eso de conseguir el apoyo de otros países para defender la vida y la familia.
- ¿Qué significó para usted comenzar a trabajar para la Iglesia Católica bajo el Pontificado de Juan Pablo II?
Realmente Juan Pablo II cambió muchas cosas. Su genial aprecio por la inteligencia particular y talento de las mujeres … lo que llamó “el genio femenino”…. creo que ha traído mucha riqueza a la Iglesia, y poco a poco los Obispos y Sacerdotes nos tienen menos aprensión y empiezan a darse cuenta que las mujeres laicas podemos traer a la Iglesia clarividencias, intuiciones y raciocinios útiles para la nueva evangelización tan urgente hoy día. Para mi Juan Pablo II me hizo sentir llamada atrabajar por la Iglesia, por los jóvenes, por los pobres. El motivó millones de personas con su mirada directa y abierta, llena de aprecio y amor por las mujeres y los jóvenes.
- ¿Cuáles fueron sus principales responsabilidades?
Mi primer trabajo por la Iglesia y primer contacto con el Vaticano fue por PROVIVE al principio de los años 80, y fueron una serie de Congresos Internacionales que organizamos para la Familia. A estos invitamos al Cardenal Gagnon, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia (PCF). Fue una actividad terriblemente intensa, porque me di cuenta que no sólo Venezuela necesitaba información sobre familia, sino muchos países, sobretodo de Europa. Organizamos 8 congresos en Europa, aparte de la de Caracas. De ahí nos invitaron, a Alberto y a mí a formar parte como Miembros del PCF. Responsabilidades han sido muchas, pero mayormente ha sido traer al Vaticano especialistas cuyos conocimientos podían ayudar en la gran evangelización de la familia que es la imperiosa necesidad de nuestro tiempo.
Tambien trabajar en la organización de eventos, y en documentos, como Sexualidad Humana: Verdad y Significado.
- ¿Recuerda cuántas veces estuvo con Juan Pablo II?
Realmente fueron muchos encuentros y cada uno tiene su cuento. Juan Pablo II era alguien que gozaba la gente, porque le veía el tesoro en cada una
- ¿Qué anécdota recuerda más de él con usted?
Hay muchas, pero ciertamente la más inusual fue cuando sorpresivamente avanzó hacia mi con un collar que le había puesto un peregrino indio, riéndose y diciendo “Esto te va a quedar mejor a ti!! Y me lo puso”.
- ¿Y qué fue lo que más aprendió de él?
Son tantas cosas, porque él mostraba toda una actitud hacia la vida y hacia los demás. Pero tal vez se puede encapsular en esa seguridad de la presencia de Dios en nuestro mundo y por tanto el amor que mostraba por todos, buenos y malos, en esa seguridad y por tanto la urgencia de trabajar por la evangelización. Creo que muchos aprendimos esto de sus viajes y de sus escritos y de su presencia en el mundo.
- ¿Y ahora usted qué responsabilidad tiene en el Vaticano?
Sigo como Miembro de la Pontificia Academia para la Vida (PAV), donde nos piden defender la vida en todos sus estadios, a todo nivel, en el mundo como en la misma Iglesia, por medio de nuestros estudios y nuestro trabajo en general. Tambien seguimos, Alberto y yo, como Miembros del PCF. Esta responsabilidad es de ayudar siendo ‘antenas’ para información y estudio de asuntos de familia.
- ¿Y aparte de eso, hace usted otra cosa?
Sigo como Presidente de PROVIVE, y de ALAFA (Alianza Latinoamericana para la Familia). A través de estas organizaciones llevamos algo que me parece primordial que es la formación de niños y adolescentes en los valores y virtudes, apuntando una plena y feliz formación afectiva y sexual. Sigo también como parte del Comité de Gerencia de World Organization of Families, que organiza conferencias internacionales sobre todos los aspectos que afectan las familias. Ahora son varias al año en diferentes países. El próximo es una Cumbre sobre Población que tendremos en Moscú en este mes de Julio. La falta de nacimientos pronto presentará una crisis terrible para las economías del mundo.
- ¿Cómo pudo usted ocuparse de tantas resonsabilidades teniendo una familia numerosa?
Yo empezé a ocuparme de todas estas cosas una vez que mis hijos ya estaban bien encaminados en sus colegios. A la mujer le quedan muchas energías y más conocimientos luego de los 45 años.
- ¿Qué es lo que más extraña de Juan Pablo II?
La verdad es que siento que Juan Pablo II todavía está con nosotros con sus escritos tan llenos de interés humano, tan modernos para nuestros tiempos y nuestras situaciones, que seguimos muy conscientes de él, estudiándolos; sus ideas y escritos no los agotamos, son tan profundos, tan modernos que tenemos para rato. Su voz, tan segura, tan cariñosa, tan llena de humor cálido y humano, todavía resuena. Yo lo siento todavía con nosotros.
- Algunas personas dicen que la Iglesia enseña que el sexo es malo ¿Qué enseñó Juan Pablo II sobre este tema?
Pienso que tal vez lo más importante que dejó Juan Pablo II fue justamente su profunda y equilibrada enseñanza sobre el amor humano en lo que se llama la Teología del Cuerpo. Como filósofo y filólogo, y como sacerdote pastor de jóvenes y de jóvenes parejas, estudió el amor humano a la luz del Evangelio. Y no sólo eso, sino también los mensajes de la Biblia, sobretodo el Génesis, interpretando para nuestro tiempo lo dicho en términos poéticos y alegóricos, traduciendo las metáforas y símbolos de esa fuente de sabiduría. Pudo trazar para el mundo moderno la importancia y belleza del amor carnal siempre y cuando ese amor sea la expresión de un don total y generoso de sí. Podemos decir que Juan Pablo el Grande ha dado muchísima más importancia y dignidad a la sexualidad humana. Tan grande, tan bello, tan central era el amor humano para este gran santo de nuestro tiempo, que tenía ‘tolerancia cero’ a que eso fuera un juego o simple búsqueda de placer egoísta. Este es el campo riquísimo que exploramos y ofrecemos a los jóvenes en nuestro currículo de afectividad y sexualidad Aprendiendo a Querer.