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Una Familia Sana es la clave de la grandeza de una nación

Junio (2006)

Es importante entender que la sociedad no es una suma de individuos particulares sino que se compone de unidades sociales inferiores de las cuales su unidad primaria es la familia. Imaginemos que la sociedad representa un organismo humano que está compuesto de células (éstas serían las familias). Si las células se enferman el organismo termina por morir. Lo que significa que si se destruye la familia se termina destruyendo a la sociedad.


¿POR QUÉ SE DICE QUE LA FAMILIA ES LA CÉLULA DE LA SOCIEDAD?
La familia es la célula de la sociedad porque la sociedad se forja en la familia. La sociedad es antes que nada un sistema de normas, de costumbres, de modelos, de formas de vivir, pensar y sentir. Es una cultura común que está unida por un lenguaje y por unas creencias que le imprimen una fuerte personalidad. Pues bien, estos modelos, normas, costumbres y formas de pensar, han sido constituidos y reforzados o eliminados por la familia. El microclima de la familia es el que crea - genera e influye- el microclima de la sociedad.
Lamentablemente muchas personas tienen una idea equivocada del matrimonio y creen que la relación conyugal tiene un contenido y una duración determinada al arbitrio de los esposos, error que ha traído a la civilización muchas consecuencias negativas. Esa visión individualista olvida que cada persona tiene una proyección social porque vivimos en una sociedad donde no estamos solos y nos relacionamos con otros. Cualquier característica que tenga cada familia afecta a su entorno y a la sociedad.
En las últimas generaciones hemos visto que la familia, como institución, ha caído en un pronunciado declive. Hace 100 años la mayoría de los matrimonios terminaban solo con la muerte de los esposos. Hoy en día muchos matrimonios terminan amargamente en divorcio. Muchos hijos tienen que asumir sentimientos de abandono por parte de uno o de ambos padres. Para estos niños, la gran mayoría de las veces, la palabra familia no evoca recuerdos felices ni está asociada a sentimientos agradables y muchas veces no sueñan con fundar una familia. En su corazón guardan una herida que es una señal de que no tuvieron la familia que debía ser.
Según el sociólogo Carle Zimmerman, de la Universidad de Harvard en su obra Familia y Civilización estos han sido los diversos tipos de familia a través de la historia:

1) La familia depositaria: se considera como inmortal, existe de forma perpetua y no se extingue jamás. Sus miembros son simplemente depositarios de su sangre, derechos, propiedades, nombre y posición, mientras viven. Enfoca la familia en términos religiosos y un lazo sagrado los une con sus antecesores y futuros descendientes que perpetuarán el nombre de la familia, su honor y sus ritos. Aquí la familia se ve como una realidad mística. El matrimonio es algo sagrado. Los hijos son bendiciones divinas. El padre es patriarca, un rey sacerdote que debe servir a sus antepasados tanto como a su descendencia.

2) La familia doméstica: es un hogar basado en el vínculo matrimonial: marido, mujer e hijos. Hacen hincapié tanto en los deberes individuales como en los familiares. Se ve como una tradición moral. El matrimonio es un contrato. Los hijos son agentes económicos indispensables y una carrera universitaria es la máxima meta. El padre es el autoritario director jefe de la unidad económica fundamental de la sociedad.

3) La familia atomista: en estas familias los derechos individuales están muy por encima de los vínculos familiares y la familia. En sí misma ésta existe para el placer del individuo. El hogar aquí se ve como una especie de capullo de la crisálida, algo en lo que uno nace para escapar de él lo más pronto posible. El matrimonio es un modo práctico de compañía. Los hijos se convierten en una carga económica, un gasto y un obstáculo para la realización personal. El padre es una patética figura que hay que dejar atrás para poder crecer como individuo.

Según este sociólogo sólo las sociedades depositarias han sido capaces de alcanzar el nivel de civilizaciones y son las que más años han persistido. Sin embargo no han sido capaces de mantenerse para siempre. En algún momento de la historia de las civilizaciones, la gente empieza a vivir según el modelo de la familia doméstica. El período de predominio de la familia doméstica, sin embargo, es por lo general de corta duración, una fase de transición hasta que la familia atomista ocupa su lugar.
Cuando la familia atomista llega a ser el modelo dominante de la sociedad entonces las obligaciones familiares se ven como impedimento para el desarrollo personal. La familia atomista, caracterizada por la individualización de la persona, el egoísmo, la generalización del divorcio, de la actividad sexual desenfrenada (pornografía), de la aprobación de uniones homosexuales y del descenso de la población, indica que una civilización está en su declive final.

Todos recordamos que en
algún momento de nuestra
vida escolar aprendimos de
memoria que la familia es
la base de la sociedad.


SEGÚN SEA LA FAMILIA ASÍ SERÁ LA SOCIEDAD.
El hombre es, a lo largo de su vida, lo que ha logrado definir gracias a su formación inicial en la niñez dentro de su hogar. Es claro que la familia necesita ser un grupo estable y permanente, una institución fuerte y luminosa, si quiere lograr el bien de los niños. Si se rompe la coherencia del hogar, se debilita el organismo social y comienzan las incoherencias.
Una nación sana y fuerte lo es porque sus células sociales, las familias, también son sanas y fuertes. Una nación consciente de su misión histórica es una nación que sabe que su suerte corre igual destino que cada una de las familias que la constituyen y le dan vida. La familia está en el centro de la vida social, por lo que sus problemas deben ser resueltos con prioridad, aunque se piense que hay asuntos económicos, políticos o laborales que tienen mayor importancia.

¿CÓMO PUEDE LA FAMILIA LOGRAR CAMBIOS POSITIVOS EN LA SOCIEDAD?
Pese a las dificultades que se presenten tenemos que convencernos y tener clarísimo que los padres son el centro de la familia, su núcleo fundamental.
"No pienses que hay algo que puedes hacer en tu vida que sea más importante que ser un padre y una madre verdaderamente cristiana. El futuro de la Iglesia, el futuro de la sociedad, el futuro de la humanidad depende en gran parte de los padres y de la vida familiar que constituyen en sus hogares. La familia es la verdadera medida de la grandeza de una nación" Juan Pablo II.
No nos podemos desalentar al ver que muchos matrimonios se rompen, y que no se puede construir la civilización del amor que tanto reclamaba el Santo Padre. No nos podemos esconder por una sensación fácil de pensar que no se puede lograr una sociedad de paz, donde el amor sea cultivado con esfuerzo por los esposos, los padres, los hijos. A pesar de todos los problemas que enfrentemos, lo verdaderamente decisivo para que las familias ayuden a sanear la cultura y la sociedad, SE CONCRETA EN SU EJEMPLO PERSONAL, ÍNTEGRO Y ALEGRE.
A los matrimonios cristianos les toca mostrar a los demás, con su conducta concreta, cuáles son el modo recto y las verdaderas soluciones a los problemas que se presentan. Les toca mostrar a los demás, con su ejemplo, que son felices amando a su cónyuge y siendo fieles hasta la muerte. Les toca mostrar, con su ejemplo, que por encima de todo su responsabilidad como padres y esposos es lo primero. Les toca mostrar, con su ejemplo, que educar a los hijos en valores humanos, cristianos y sociales es la mayor contribución que le están dando a la sociedad y al mundo.
Estos ejemplos son criterios de comportamiento que todos conocen, pero que se necesita contemplar en la realidad de la existencia de alguien para convencerse de su eficacia.

Fundación Entre Líneas
Bibliografía:
Cipriani, Juan Luis: Testigos de Cristo, Rialp, Madrid, 1999.
Echevarría, Javier: Eucaristía y vida cristiana, Rialp, Madrid, 2005.
Hahn, Scott: Lo primero es el Amor, Rialp, Madrid, 2005.