Leer Entrelíneas

ENTREVISTA AL CARDENAL JORGE UROSA SAVINO
"Dios es el único que nos puede dar la verdadera felicidad"

Marzo/Abril (2007)


El pasado 24 de marzo el Arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino cumplió un año de su nombramiento como Cardenal de la Iglesia Católica. Desde el inicio de su labor en el Arzobispado muchos hemos notado un gran movimiento en las labores que competen a ese cargo; quizá debido a la urgencia que tiene la Iglesia Católica Venezolana de organizar y comunicar sus funciones, orientaciones, prioridades, necesidades y actividades. El Cardenal Jorge Urosa se ha caracterizado por ser un hombre a quien parecen gustarle los retos, sobre todo los retos del amor de Dios.
Es un hombre cordial y comunicativo que en muy poco tiempo ha concedido cientos de entrevistas en los más diversos medios de comunicación nacionales e internacionales.
Por otra parte, ha escrito una serie de documentos y exhortaciones pastorales que constituyen una invalorable guía para todos los católicos venezolanos.
(Ver www.arquidiocesisdecaracas.com).

Hoy Leer Entre Líneas quiere entregar una nueva entrevista realizada a este jerarca de la Iglesia Católica, donde se discutirán temas relacionados con lo que siempre ha sido nuestra línea editorial: la familia, el ser humano, la iglesia católica, los valores morales y cristianos, la educación de los hijos, el relativismo moral, la responsabilidad social, etc.
Quién más propicio que el Cardenal Jorge Urosa Savino para darnos algunas orientaciones en estos tiempos de tantos problemas para el mundo, la iglesia, la familia y la sociedad venezolana.

Cardenal, primero queremos tocar rápidamente el tema de la situación de la Iglesia Católica en el mundo actual. Una última encuesta publicada recientemente en Europa revela que más de un 70% de los entrevistados dicen que pueden vivir sin ella. ¿A qué se debe ese secularismo y cómo es la situación de la Iglesia Católica en Venezuela?

Lamentablemente después del Concilio Vaticano II se desató una gran crisis en Europa como consecuencia del debilitamiento de la acción evangelizadora de la Iglesia en todas partes. Nacieron unas tendencias secularistas muy dañinas que buscaban la muerte de Dios. Gracias a Dios ese no es el caso de Venezuela, donde indudablemente también estamos siendo atacados por una corriente de secularización del hombre, pero sin embargo la práctica religiosa en nuestra gente se ha mantenido.
Esa secularización de Europa, que ha causado tanto daño a la sociedad, debe ser una campanada de alerta para nuestro fortalecimiento en la fe, para renovar nuestra vida espiritual constantemente y para vitalizar la formación y acción de los agentes pastorales y todo católico bautizado a través del estudio de la Biblia, los Evangelios, el Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio recientemente publicado, la Doctrina Social de la Iglesia, etc.
En Venezuela por la situación psico-social que atravesamos, debido al proceso de cambio político que vivimos, se ha desviado la atención de muchos católicos hacia otros temas cuando lo vital es el fortalecimiento de la fe, la formación y la evangelización.

De la misma manera vemos cómo han cerrado muchos conventos y seminarios en países europeos. ¿Cuál es la situación de América Latina y más específicamente de Venezuela en cuanto a las vocaciones sacerdotales y religiosas?

En cuanto a la situación de América Latina encontramos que el desarrollo de las vocaciones continúa creciendo. También esto se está viendo en nuestro país, con excepción de Caracas. Y es que el sentido de la búsqueda de Dios y de una entrega plena de la juventud hacia Él es un problema que se confronta en las grandes ciudades donde a los jóvenes les cuesta desarrollar más una vida espiritual y renunciar al matrimonio. En cuanto al interior del país están creciendo significativamente las vocaciones y la práctica de los creyentes. Nuestra Iglesia está muy presente en los sectores populares, donde además encuentra una gran acogida y respeto.

"Somos Hijos de Dios, Discípulos de Jesucristo y Miembros de la Iglesia Católica"

¿Qué podemos hacer los católicos, y en especial las familias cristianas, para lograr un nuevo impulso a estas vocaciones tan importantes para la vida de la Iglesia y del mundo?
La familia católica es la fuente de las vocaciones cristianas. Lamentablemente vivimos tiempos donde la familia está siendo fuertemente atacada por ese secularismo y relativismo moral que pretende sacar a Dios de la vida y las acciones de los hombres.
De allí la importancia de la Acción Pastoral de la Iglesia para lograr el fortalecimiento de la familia a través de la invitación a ésta a participar en la misa dominical y a través de la enseñanza de que la verdadera felicidad en esta tierra sí es posible encontrarla si se vive siguiendo la palabra de Dios.

Existen algunos católicos que hablan de un Dios castigador y no entienden que “Dios es Amor” y tiene sus brazos abiertos a todo al que se acerque a Él arrepentido. ¿Qué nos puede decir de esto?
La novedad más hermosa del cristianismo es precisamente describir a Dios como la plenitud del amor: la vivencia plena, absoluta e infinita de la benevolencia, de la bondad, de la misericordia, de la entrega a los demás. Así es Dios. Así lo expresa el Evangelista San Juan: "Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él". Precisamente el Papa ha querido poner de relieve ese mensaje central del cristianismo en su primera encíclica "Dios es Amor", no sólo para indicar así una línea central de su pontificado, sino para llevar a la conciencia y al corazón del mundo entero, agobiado por las fuerzas del egoísmo, de la división, del odio y de la muerte, esa agua viva y fresca, ese bálsamo maravilloso, esa fuerza arrolladora, esa fuente de dicha y alegría que es el amor de Dios. Esto es tan importante que el Santo Padre en su homilía del 24 de marzo de 2006, cuando ordenaba
a los nuevos cardenales (entre los que me encontraba presente) nos habló de que debemos acompañarlo para mostrar al mundo que Dios es Amor. Amor que se demuestra viviendo según las palabras del Señor, cumpliendo sus mandamientos y en especial el mandato nuevo del amor, que es el camino de la vida, de la felicidad, de la salvación.
El amor es el camino de la Iglesia. Es el camino que hemos de seguir todos los cristianos y católicos, hijos y miembros de la Iglesia.

¿Qué nos puede decir acerca del sacramento de la confesión?

Todos los católicos debemos saber que este sacramento es un tesoro muy importante que dejó nuestro Señor Jesucristo a la Iglesia Católica. Jesucristo dijo a sus Apóstoles: "A quienes les perdonéis los pecados le serán perdonados y a quienes se los retuvieres les serán retenidos". Gracias a Dios, en Venezuela la mayoría de los católicos practicantes se confiesan. Esta práctica de la confesión no la debemos perder. Ha faltado quizás una valoración mayor de este sacramento, una fe más viva, y también tenemos a veces problemas con la escasez de sacerdotes. Pero cuando en nuestras iglesias vemos a un sacerdote acudiendo a un confesionario la gente se acerca a confesarse. Tenemos que asistir con humildad y sencillez a contar nuestros pecados.
Yo no entiendo como tantas personas acuden al psiquiatra o al psicólogo y le cuentan toda su vida y dicen que no pueden confesarse con un extraño. En un confesionario el sacerdote, con una gracia especial, no sólo le da al católico una orientación cristiana a sus problemas sino que le perdona sus pecados. Por lo tanto, yo animo a los fieles a que acudan a confesarse y a los sacerdotes a que estén dispuestos siempre para prestar este servicio.

Benedicto XVI acaba de publicar un documento sobre el Sacramento de la Eucaristía. ¿Qué nos puede decir de la participación de los católicos venezolanos en la misa dominical?

Tenemos que lograr que en Caracas y en Venezuela aumente la participación en el sacramento de la Eucaristía. El porcentaje de participación en la misa dominical es bajo y los agentes de pastoral tienen que tener claro que la clave para traer más católicos a la misa dominical es enseñarles a los fieles que Dios es el único que nos puede dar la verdadera felicidad. Hay que trabajar intensamente en la promoción religiosa-espiritual para meter a Dios en el corazón de la gente.
En la medida que la persona entienda y sienta que nuestra religión nos trae la verdadera felicidad, la verdadera paz, la verdadera serenidad, etc., amará más a Dios y la participación en las misas dominicales será masiva. Yo estoy de acuerdo, además, en que se promuevan celebraciones litúrgicas vivas y participativas siempre siguiendo, por supuesto, las exigencias de las normas de la liturgia.

¿Es posible que los católicos laicos puedan seguir el llamado universal a la santidad que se proclamó en el Concilio Vaticano II? ¿Con qué medios pueden lograrlo?
La santidad es un privilegio que tiene todo cristiano bautizado que al recibir ese sacramento tiene el don de convertirse en hijo de Dios, hermano y discípulo de Jesucristo y miembro de la Iglesia Católica.
Por lo tanto, por medio del bautismo se obtiene la gracia para ser santos. Es un don, un privilegio que cada uno tiene y en la medida que cada bautizado practique las virtudes cristianas en todo lo que haga se está caminando a la santidad. Ser santo no es un privilegio de los monjes ni de los religiosos. Es un don y un privilegio de todo cristiano bautizado.

¿ A qué cree usted que se debe ese grave relativismo moral que ha hecho tanto daño a la sociedad y del cual nos habla constantemente Benedicto XVI?.

El relativismo moral, entre otras razones, es consecuencia de la pasividad que han demostrado los católicos en el mundo de los negocios, de los medios de comunicación, etc. Esa actitud no se corresponde con la característica fundamental de nuestra fe que nos pide vivir de cara a Dios y transmitir nuestra fe a todo el prójimo.
Cuando el ser humano cree que no hay ninguna fuerza sobrehumana y rechaza a Dios, relativiza todo lo que hace únicamente pensando en su gusto personal.
Lamentablemente el mundo se ha dejado llevar por los placeres, independientemente de las normas morales, no sólo cristianas, sino naturales.
Benedicto XVI nos alerta constantemente sobre este grave problema y vemos con preocupación cómo quienes tienen más poder imponen su relativismo moral a los demás, y cómo mientras más poder tienen es más difícil que incluyan a Dios en sus vidas y en lo que hacen. Las personas poderosas son las más susceptibles a vivir el relativismo moral.
También considero un serio problema esa idolatría al mundo de la farándula donde los valores morales son muy escasos.
A los católicos nos toca reafirmar, con fortaleza y audacia, esa primacía de Dios, y de la ley natural, que viene enseñada por nuestro Señor Jesucristo en los Evangelios. En esa medida ese relativismo moral disminuirá y se solucionarán muchos de los problemas que actualmente vivimos en la sociedad.

"Ser santo no es un privilegio de los monjes ni de los religiosos. Es un don y un privilegio de todo cristiano bautizado"

Cardenal, ¿Por qué actualmente a los católicos nos da pena hablar de nuestra fe y defenderla cuando la atacan?

Los católicos tenemos que darnos cuenta de lo maravilloso que es ser católico. Que tenemos un tesoro, una doctrina que es la única que nos puede conducir a la verdadera felicidad. Por eso tenemos que vencer los respetos humanos y comunicar a los demás nuestra fe, nuestro amor a Dios y a la Iglesia. Tenemos que dejar esa pasividad y sentirnos orgullosos de nuestra fe. No podemos permitir que pase lo que está pasando en Europa donde los católicos, por una tolerancia mal entendida, han permitido que se prohíban los símbolos religiosos en muchos sitios. Eso es una consecuencia de los falsos respetos humanos y de una actitud débil de muchos católicos quienes tenemos el deber de defender nuestros valores. Nuestra actitud ante el mundo secularizado y relativista, que quiere sacar a Dios de todas partes, debe ser una actitud activa y no pasiva.

¿Qué recomendaciones pastorales le da usted a los católicos para que puedan fortalecer su fe y vivir como cristianos íntegros y ejemplares?

Primero que nada que valoren su fe y su identidad como católicos. Que sientan y transmitan la alegría y el orgullo de que son Hijos de Dios, Discípulos de Jesucristo y Miembros de la Iglesia Católica. Y que tengan una intensa vida de oración; porque en un mundo tan secularizado y relativista como el que vivimos, no podemos luchar por ser verdaderos cristianos sino sacamos la fuerza de la oración.

¿Por qué normalmente uno no escucha a los obispos a través de los medios de comunicación dando orientaciones pastorales a los fieles católicos?

En todas las ruedas de prensa que se convocan a través de la Conferencia Episcopal u otras entrevistas a jerarcas de la Iglesia, siempre se le habla al pueblo sobre el tema pastoral de manera clara y abundante. Lamentablemente los medios de comunicación editan nuestros mensajes y normalmente lo que se publica o sale al aire tiene que ver más que todo con el tema socio-político.

Siempre se ha dicho que la familia es la base de la sociedad. ¿Cuál cree usted que es el principal problema que tiene la familia católica venezolana?

La familia católica venezolana actualmente tiene varios problemas, uno de ellos es la falta de la práctica religiosa, la falta de la valoración de la importancia de la familia y el ambiente secularizado, relativista y materialista que la rodea. Si la familia no tiene metida a Dios en su hogar le costará mucho obtener la fuerza y la gracia para sacar adelante los problemas comunes que se dan en todo matrimonio entre el esposo y la esposa, con las dificultades económicas, una enfermedad, etc.
Sólo podemos proteger y fortalecer a la familia a través de la práctica religiosa de nuestra fe, de la transmisión de ésta a los hijos y quienes nos rodean; y del cumplimiento de la voluntad de Dios siempre siguiendo a Jesucristo.

"Todos los dueños de los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad social con esos instrumentos tan maravillosos, que pueden hacer tanto bien o pueden hacer tanto mal"

Muchas madres y padres actualmente no tienen tiempo para educar a sus hijos. ¿Qué le puede decir a esos cónyuges quienes, a lo mejor sin saberlo, están dejando a sus hijos al libre albedrío o en manos de otras personas?

La labor educativa de los padres es fundamental e indelegable. Ellos tienen el deber de darles no sólo las cosas materiales que necesitan para vivir, sino que tienen el deber de enseñarles a amar y servir a Dios. De esta manera podrán utilizar los medios materiales que se les dan con un buen fin. Si no se le enseña a amar a Dios y al prójimo los medios materiales que les den podrán usarlos para su propia destrucción.
Yo hago un llamado a las madres y a los padres para que asuman plenamente su responsabilidad de "Maestros de Vida". Esta función no se puede delegar totalmente ni
en un maestro, ni en una doméstica. Aunque la situación es difícil a veces, porque muchas madres tienen que salir a trabajar por necesidad, el matrimonio tiene que saber compaginar sus responsabilidades para poner como prioridad la educación de sus hijos.

Muchos católicos están un poco confundidos en cuanto a los métodos de anticoncepción que pueden utilizar para evitar tener hijos. Queremos que nos aclare un poco la posición de la Iglesia Católica en cuanto a este tema.

La familia, el matrimonio y la vida sexual para los católicos están unidos inseparablemente. El desastre que vivimos actualmente se debe a que el sexo lo han trivializado y ha perdido su verdadero valor que es usarlo dentro del matrimonio para la procreación. Los católicos debemos entender lo que significa la paternidad responsable y la maravilla del "amor que da la vida". La Iglesia Católica enseña que todos los métodos artificiales de anticoncepción niegan esa unidad maravillosa entre amor, sexualidad y procreación. Sin embargo, aquellos matrimonios que no pueden tener hijos por razones lícitas (enfermedad, escasez de recursos económicos, etc.) pueden espaciar los nacimientos de los hijos a través de métodos naturales. Todos los cónyugues católicos están en el deber de conocer y aprender estos métodos naturales que sí son permitidos por la Iglesia Católica.

¿Qué mensaje envía usted a esas personas divorciadas y vueltas a casar que están luchando por educar cristianamente a sus hijos?
Yo le digo a esas personas separadas, por alguna razón de peso justificada, que lo ideal es que no se vuelvan a casar. Si se da el caso de que la persona vuelve a casarse y vive una situación irregular, ella también está llamada a vivir la fe y la esperanza cristiana, e indudablemente debe seguir luchando por educar cristianamente a sus
hijos. Puede acercarse a la Iglesia, mas sin embargo, no puede comulgar. La sagrada eucaristía, bajo ningún concepto, puede ser recibida por una persona que viva en concubinato.

"Las personas poderosas son las más susceptibles a vivir el relativismo moral"

¿Qué mensaje envía usted a muchos maestros y maestras que tienen en sus aulas a niños y jóvenes desorientados por falta de educación de sus padres?

Los maestros y los docentes tienen que tener claro que ellos deben ayudar a sus alumnos a ser hombres o mujeres de bien y no sólo enfocarse en darles un conocimiento académico. Eso no sirve para nada, incluso puede servir para el mal, si no se les enseña a vivir con una orientación cristiana de la vida. Los maestros tienen que estar conscientes de que su papel es fundamental porque ellos además de maestros académicos son "Maestros de Vida".

En estas últimas semanas muchas familias con hijos hemos visto alarmados las noticias sobre la difusión de pornografía en muchas escuelas y colegios del país. Queremos muy especialmente hoy en esta entrevista que usted haga un llamado a los promotores, patrocinadores y dueños de publicidades, vallas, revistas, programas en medios audiovisuales o mensajes impresos, que denigran la dignidad de la mujer y del hombre e inducen a muchos niños, jóvenes y adultos a la pornografía, homosexualidad, adulterio, violencia, alcoholismo, droga, etc. ¿Qué le puede decir a estas personas quienes también tienen familias e hijos?

La responsabilidad que tienen todos estos medios es muy grande por el impacto que producen en la formación de valores o antivalores en los niños, jóvenes y adultos. Todos los dueños de los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad social con esos instrumentos tan maravillosos, que pueden hacer tanto bien o pueden hacer tanto mal. Los responsables de los medios de comunicación deben encaminar sus mensajes a los buenos valores que son los únicos que llevan a la verdadera felicidad. Ellos tienen que entender que también su familia, hijos y/o nietos son perjudicados de manera directa por los malos mensajes que se transmitan. Yo les hago un llamado para que reflexionen y utilicen esos instrumentos tan poderosos que tienen en sus manos para hacer el bien y no para hacer el mal.

Por último, queremos que nos diga ¿Cómo lograr que todos los católicos bautizados vivan como verdaderos cristianos y acerquemos más personas a Dios?. ¿No cree usted que así cambiaríamos a Venezuela?. ¿Qué le parece ese reto?. Nosotros sabemos que a usted le gustan los grandes retos y que Dios le ha concedido el poder y la gracia para que los ponga en práctica. ¿Díganos entonces qué podemos hacer?

Aunque no lo crean eso es lo que estamos tratando de hacer. Estamos llamados a recorrer ese camino al ver a tantos hermanos nuestros que no conocen al Señor, que viven sin Dios y cautivos, a la vez, de la fuerza de la muerte. Por ello tenemos que evangelizar, esa debe ser la primera muestra de amor hacia nuestros hermanos. Para todos los cristianos amar es intensificar con fuerza nuestra labor evangelizadora, anunciar al mundo entero, con entusiasmo y sin complejos, el Evangelio luminoso de la salvación.
Significa predicar abiertamente el nombre de Jesús y catequizar, es decir, enseñar los caminos de la fe y de la caridad, cumpliendo así nuestra misión fundamental.
Indudablemente ese es un gran reto para todos los católicos, pero contamos con la gracia de Dios, la ayuda de nuestra Santísima Virgen y el afán apostólico de muchos católicos dispuestos a colaborar incansablemente para que este reto del amor de Dios se haga una realidad.

Entrevista realizada por: Luis Felipe y Ma Denisse Capriles.
entrelineas@venezuelaentrelineas.com