Leer Entrelíneas

La Iglesia y los arqueólogos atacan la "farsa publicitaria" del cineasta James Cameron sobre la tumba de Jesucristo

Marzo/Abril (2007)


La Biblia afirma que Jesucristo fue enterrado, tras su crucifixión, en un sepulcro nuevo, propiedad de un misterioso seguidor llamado José de Arimatea, en el que no había sido enterrado nadie.

“Es un excelente material para una película de televisión, pero un total sin sentido, algo absolutamente imposible”

Al tercer día, cuando las mujeres que lo acompañaron en sus últimos momentos se acercaron a limpiar y perfumar el cadáver, ya no estaba.
El oscarizado James Cameron no piensa lo mismo, a tenor de su última película, pero su tesis está cosechando una fortísima crítica por parte de teólogos y arqueólogos.
Desde Jerusalén, Attallah Hana, clérigo greco ortodoxo ha afirmado que "la evidencia histórica, religiosa y arqueológica muestra que el lugar en el que Cristo fue sepultado es la Iglesia de la Resurrección'', y no el lugar donde el cineasta cree haber encontrado las tumbas de Jesús y su familia.
Más duro ha sido Amos Kloner, uno de los más reputados expertos israelíes, que es el arqueólogo oficial del Distrito de Jerusalén y responsable de las excavaciones desde 1980.
Kloner cree que "es una farsa publicitaria, un excelente material para una película de televisión, pero un total sin sentido, algo absolutamente imposible".
"Refuto todas sus afirmaciones y esfuerzos por llamar la atención sobre los descubrimientos. Con todo respeto, no son arqueólogos", dijo Kloner.
Stephen Pfann, un experto de la Universidad de la Tierra Santa en Jerusalén entrevistado para el documental, afirma que los científicos de Cameron podrían haber interpretado mal unas inscripciones que podrían contener el nombre de Jesús.
Además, las mismas inscripciones que se han hallado en la hipotética tumba de Jesucristo, María Magdalena y un supuesto hijo de ambos, se pueden encontrar en cientos de tumbas en todo el subsuelo de Jerusalén.
Por si fuera poco, los nombres de estos protagonistas de la Historia son de los más comunes en la época, lo que dificulta un hallazgo que, de confirmarse, sacudiría el mundo.

Se trata de las acostumbradas campañas de Cuaresma que organizan "Discovery Channel" y "National Geographic" para engañar incautos, para perder prestigio y para que los cristianos cultos contesten con un simple bostezo.

Las últimas informaciones que llegan de Jerusalén afirman que, si bien Cameron no ha provocado más que la reapertura de una vieja polémica, los terrenos y edificios que se encuentran en las inmediaciones del lugar de las excavaciones valen ahora cinco veces más que antes.

DANIEL BASTEIRO