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Benedicto XVI y la verdad de los preservativos

Mayo (2009)

Hace unas semanas, el Papa Benedicto XVI, en la conferencia de prensa ofrecida a los periodistas durante el vuelo que le llevaba a África, confirmó que el distribuir preservativos no es suficiente para disminuir el contagio del VIH. Sus palabras exactas, ante la pregunta que le hiciera un periodista francés con respecto a la problemática del SIDA en ese continente, fueron: “no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”.
Gracias a estas 18 palabras dichas por la autoridad máxima de la Iglesia Católica, una lluvia de críticas empapó los principales medios internacionales: políticos, científicos, médicos, entendidos y no entendidos en el tema, que contradijeron al Santo Padre e incluso le llegaron a tildar de “irresponsable”.
El New England Journal of Medicine publicó en el año 2001 datos aportados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, indicando que el preservativo reduce sólo en un 85%, el riesgo de transmisión del VIH en heterosexuales.
La ciencia de hoy afirma que el virus del sida es 450 veces más pequeño que el espermatozoide. Si bien los espermatozoides no atraviesan las perforaciones del preservativo, el virus del SIDA si lo puede hacer.
Una vez más nos enorgullece tener al frente de la Iglesia un líder que sabe de lo que habla, incluso en el campo científico: es decir, que si lo afirma, es porque tiene conocimiento de causa.
Basta analizar el caso de Uganda, un ejemplo de Nación que ha reducido considerablemente las tasas de prevalencia del VIH, debido a que su eje de prevención contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y VIH ha sido, a diferencia de los demás países de la región, la abstinencia sexual y la fidelidad. En un decenio, las cifras han sido contundentes: Uganda pasó de tener 15% de su población en edad procreativa infectada con el VIH en 1991, a sólo 5% en el mismo grupo poblacional en 2001. La OMS reconoció que un caso así "es único en el mundo", y que "ningún otro país ha igualado este logro, al menos no a nivel nacional". Así mismo en el reporte de Estrategias Globales para prevención y control de enfermedades de transmisión sexual de dicha organización,
menciona a Uganda como un caso exitoso para la disminución de la infección por VIH.
El desglose de cifras del éxito ugandés, es el siguiente:
a) La proporción de mujeres embarazadas, entre 15 y 19 años, infectadas por el VIH se redujo del 35% en 1991, a menos del 10% en el 2004.
b) El inicio de las relaciones sexuales en adolescentes de 13 a 16 años, bajó entre los varones, de más del 60% en 1994, a menos del 5% en 2001; y en las mujeres, de más del 20% a menos del 2% en los mismos años.
Las explicaciones científicas las da un informe de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), de los Estados Unidos. La campaña se basó en dos ejes muy claros: 1) promover entre los jóvenes la abstinencia antes del matrimonio; y 2) recomendar a la población que mantenga relaciones sexuales, mutuamente monógamas, con personas no infectadas.
Queda una duda todavía: ¿Cómo es posible que el Papa afirme que el preservativo, siendo que objetivamente reduce el riesgo de contagio en un 85%, pueda aumentar el problema?
La medida de repartir condones promueve los actos sexuales aún cuando exista menor riesgo de contagio y, mientras más relaciones se tengan, más posibilidad hay de convivir con el virus y de entrar en ese 15% restante.
A todo esto añadimos que el promover el uso del preservativo colabora con el temprano inicio de la vida sexual y que los adolescentes no serán siempre responsables de sus actos, acudirán al sexo de manera más frecuente y por lo tanto serán más vulnerables al contagio.
Es por esto que, actualmente, la prevención de ETS y del VIH en jóvenes está encaminada en lograr aumentar la edad de inicio de la vida sexual (abstinencia). Ya desde el año 2003, la Organización Mundial de la Salud afirma, en su “Reporte Mundial
de la Salud”, que dentro de las medidas preventivas de educación en las escuelas para evitar la infección del VIH en jóvenes de entre 10 y 18 años, debe procurarse el retraso en la edad de inicio de la vida sexual. El Departamento de Salud Reproductiva de dicha organización subraya, en el Comunicado sobre planeación familiar en salud reproductiva, que las estrategias preventivas más efectivas para la completa protección de las ETS son la abstinencia sexual y la fidelidad con parejas sanas; y que dichas conductas deben ser promovidas como estrategia primaria de prevención.
Así mismo publicaciones de Lancet y New England Journal of Medicine hacen énfasis en la abstinencia sexual, en la fidelidad y en la reducción del número de parejas sexuales como medidas preventivas esenciales para disminuir la incidencia del HIV. El blanco de ataque para la prevención de HIV en gente joven que no ha iniciado actividad sexual, debe ser el énfasis en la abstinencia o retrazar lo más posible el inicio de la misma, ya que es la mejor manera de prevenir el contagio por HIV y otras enfermedades sexuales, así como embarazos no deseados. La profilaxis no debe de ser el primer medio para prevenir la infección por HIV, sino la prudencia de la elección de la pareja sexual, la limitación en el número de contactos y, mejor aún, la monogamia estricta.
Concluimos, entonces, que el Papa no habla irresponsablemente. Conoce a fondo las problemáticas que afligen a la humanidad. Sabe la trascendencia de sus palabras, sabe la Misión que le ha sido encomendada y es fiel al lema que ha elegido para su pontificado: colaborador de la Verdad.

Dra. María del Rosario Laris y Gabriel Abascal
gabascal@legionaries.org