Leer Entrelíneas

Eficaces mensajeros de la Buena Nueva

Mayo (2009)

“Señor Jesús, mientras caminamos con pena por el fatigoso camino de la vida, ayúdanos a ser capaces de tener una idea de nuestro destino definitivo. Y cuando finalmente atravesemos el último umbral, sepamos que “no habrá muerte, ni pena, ni queja, ni dolor” (Apocalipsis 21,4), y que Dios enjugará cada lágrima de nuestros ojos.
Es esta Buena Nueva que deseamos anunciar “de una u otra manera” (Filipenses 1,18), también en los lugares donde Cristo no ha sido conocido nunca (Cf. Romanos 15,20). Por esto nos comprometemos a fondo (Cfr Hechos 20,35; Romanos 12,8), trabajando día y noche hasta el agotamiento (Cfr 1 Corintios 4,12). Señor, haznos eficaces mensajeros de la Buena Nueva. “Yo sé que mi Defensor está vivo, y que Él, el último, se levantará sobre el polvo. Tras mi despertar me alzará junto a Él, y con mi propia carne veré a Dios” (Job 19,25-26)