Leer Entrelíneas

Juegos de azar, ludopatía e Internet

Mayo (2009)

Quizá no lo sabes, porque poco se habla de ello, pero miles de jóvenes y adultos alrededor del mundo están afectando su desempeño laboral, social, escolar, familiar e interpersonal por esta enfermedad mental y tú, sin saberlo, puedes estar muy cerca de ello. Todo empieza con una invitación a jugar o a apostar y sentir “las delicias” del triunfo. Así ganas una vez y otra y después vienen las grandes pérdidas: tu dinero, tus objetos de valor más preciados, tus recuerdos, cualquier objeto tuyo, prestado o robado que puedas cambiar por dinero… Hasta que terminas perdiendo hasta tu dignidad.

Muchos ven esta degradación paulatina como algo exagerado; sin embargo, se ha demostrado que el juego enfermizo, al igual que el resto de las conductas adictivas o dependientes, te generan una situación de problema con importantes implicaciones sociales. Es decir, cuando te has vuelto un jugador adicto, tu capacidad para desenvolverte con normalidad en la vida diaria se ve gravemente afectada, de tal manera, que presentas alteraciones en tus relaciones interpersonales o en tus actividades diarias.

PELIGROS
La adicción al juego puede ser más peligrosa de lo que crees, sobre todo, cuando tu situación empieza a complicarse y empiezas a apostar y a necesitar más y más dinero para satisfacer tu vicio. En ese momento tu necesidad es tal que no te importaría perder hasta los zapatos con tal de seguir jugando. Se han dado casos de personas involucradas en robo, narcotráfico y prostitución que cayeron en estas actividades ilegales para cubrir el alto costo de su vicio.


TODO EMPIEZA MUY FÁCIL Y TERMINA MUY MAL
Muy probablemente estarás pensando que exageramos y piensas que ¿qué tanto puede significar una escapadita al casino, al bingo, al dominó, al hipódromo o a las máquinas de azar? Y sí, es cierto, el juego en sí, no es nocivo. El problema viene cuando tu “diversión” se convierte en un vicio que te absorve demasiado tiempo, trastorna tu apreciación justa de la realidad y representa una ruptura a tu equilibrio personal.

EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS
El juego, sin lugar a dudas, está presente en todas las etapas de tu vida. Es más, los mismos deportes son un juego. Pero el juego puede desvirtuarse y convertirse en una actividad riesgosa para el pleno desarrollo de la persona y de la sociedad, especialmente cuando se basa en apuestas.
Y con esto, no quiero decir que el uso de los juegos de azar o de apuestas en sí sea inmoral. Sí lo es, el uso inadecuado de ellos.
Si es tu caso, no pienses que estás ante un problema menor; la ludopatía es un problema tan grave como las drogas.
El jugar en forma compulsiva es una enfermedad que se denomina ludopatía y es un trastorno reconocido incluso por la Organización Mundial de la Salud, pero a diferencia de otras adicciones (alcohol, drogas, tabaco) no hay una sustancia que se consuma y por eso la ludopatía es una adicción de comportamiento.
La ludopatía puede afectar a toda clase de personas y se presenta tanto en hombres como en mujeres, jóvenes o mayores.
Los ludópatas experimentan una necesidad de jugar como la que tiene un heroinómano de inyectarse. Se denomina adictivo porque el impulso a jugar es irresistible y va consumiendo progresivamente las energías psíquicas y físicas del jugador compulsivo. Este impulso irrefrenable persiste y avanza en intensidad y urgencia, y finalmente invade, socava y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida del jugador. No sólo se pierde dinero, sino también afectos, vínculos, trabajos y proyectos.
Es una enfermedad que esclaviza a la persona.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA LUDOPATÍA?
El jugador compulsivo miente acerca de su asistencia a los lugares de juego o a su relación constante con él. Descuida a su familia, a su pareja. Evade sus responsabilidades.
Se aísla del núcleo de amigos por estar interesado sólo en jugar apostando. Toma dinero prestado a escondidas, o llega incluso a robarlo.
Juega para recuperar lo perdido, pero se engaña y se endeuda cada vez más; sus apuestas aumentan con el fin de obtener la satisfacción que calme ese impulso descontrolado.
Juega buscando aliviar la presión causada por los incumplimientos sociales y financieros y las deudas crecientes.
Y, aunque se lo proponga varias veces, no puede dejar de jugar; y queda atrapado en un círculo del cual no puede salir solo.
Lo peor que puede suceder en el potencial enfermo es decir: "a mi no me va a pasar".

LOS CASINOS Y LOS APOSTADORES...
La gente va a los casinos buscando distracción y diversión. En general, son salones sin ventanas ni relojes a la vista, para dar la sensación de que el tiempo no pasa, y su cuidada decoración e iluminación crea un ambiente que contagia el asombro y la concentración.
En los últimos tiempos ha aumentado el número de concurrentes a estos locales, sumando a más mujeres y jóvenes, con edades que oscilan entre los veinte y treinta años.
Parecería que estuvieran empezando a cambiar el bar por las apuestas.
Además, los casinos han diversificado apreciablemente sus actividades y se han convertido más en centros destinados a los entretenimientos que en un espacio dedicado exclusivamente a las apuestas. Muchos de ellos ofrecen shows musicales u otros espectáculos de distinto tipo y calidad; una “excelente” forma de acercar público que de otra manera no hubiera pensado en asistir a las salas de juego. Pero de allí a la mesa de apuestas no hay mucha distancia, porque el objetivo final del casino es que la gente juegue ya que de allí obtiene la mayor parte de sus ganancias.
Cualquier cliente puede convertirse en un adicto porque el lugar le da la sensación de ayudarle a calmar su soledad o porque le aporta una cuota de magia que cree no encontrar en otro lado.

EL JUEGO EN INTERNET
El juego en Internet es un recién llegado y, hasta ahora, pocas personas hacen uso de esta posibilidad. Sin embargo, en estudios realizados en Canadá se señala que la principal ventaja del juego por Internet es su disponibilidad las 24 horas al día en la comodidad del hogar o la oficina.
Un resultado interesante de estos estudios es que descubren que el predominio de los problemas de ludopatía es de 3 a 4 veces mayor en los jugadores en Internet que en el resto de jugadores.
Otro problema más del juego por Internet es el uso que los menores pueden hacer de éste. Hace poco se supo de un caso de un muchacho de 14 años que perdió 20.000 dólares jugando con la tarjeta de crédito de su papá.
A pesar de estos problemas el juego en línea parece imparable. En Gran Bretaña una sola empresa, Ladbrokes, controla, según un reportaje del Financial Times del 3 de febrero, cerca de 150.000 transacciones en línea diarias. El artículo citaba datos del Global Betting and Gaming Consultants de la Isla de Man. Según esta fuente, el juego por Internet en todo el mundo genera unas ganancias brutas de 370.000 millones de dólares.
El 1 de abril, el periódico italiano Corriere della Sera
publicaba datos de las sumas apostadas en línea en el póker, el más popular de los juegos por Internet del país. En los primeros tres meses de 2009, los italianos apostaron 463,4 millones de euros (631 millones de dólares).
Si la tendencia del juego en línea es de crecimiento, con todos los problemas asociados con él, los próximos años veremos un gran aumento del problema del juego, con altos costes para las familias y para la sociedad.
Redescubrir las virtudes de la prudencia y templanza es vital no sólo para la economía en su conjunto, sino también para el problema, muchas veces pasado por alto, del juego.

Jorge Hidalgo www.sí parajovenes.com,
John Flynn, L. C., Zenith.