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CARACTERÍSTICAS DE LA “FAMILIA LIGHT” SEGÚN RAFAEL MONASTERIOS

Mayo (2010)

• La familia light suele ser pequeña. Desde luego, hay muchos matrimonios estupendos con pocos hijos; pero nada como una familia numerosa para vacunarse definitivamente contra esta enfermedad.
• La familia light gira en torno a tres electrodomésticos fundamentales: la nevera, la televisión (con video) y la computadora.
• La nevera sirve para comer a la carta en cualquier momento del día o de la noche, sin someterse a horarios ni a dietas maternas. Es útil también para convivir lo menos posible con los demás y para tomarse una cerveza con alguna cosa delante de la televisión.
• La televisión se enciende al amanecer y, gracias a la función del timer, se apaga sola cuando ya todos duermen. Hay tantas en la casa como habitaciones: la de la cocina sirve para ver programas de cocina. La del comedor, para no correr el riesgo de hablar si, por casualidad, un día se reúne la familia entera. La del recibo es la del padre, que viene super estresado del trabajo y necesita relajarse en su sillón con una película del cable. La de la salita es para la madre, que también tiene derecho a su culebrón cotidiano; y las de los dormitorios, como su propio nombre indica, sirven para dormir sin tener malos ni buenos pensamientos.
• En la familia light existe una férrea autoridad para todo lo accesorio (la elección del carro, el lugar de vacaciones) y una total anarquía para lo fundamental (asistencia a Misa, etc.).
• Los miembros de una familia light nunca rezan juntos, tal vez porque se verían obligados a apagar la televisión. En realidad, la vida espiritual de cada uno es una cuestión tan íntima y profunda, que, para encontrarla, habría que hacer excavaciones.
• En la familia light se habla mucho de sexo: el pudor está superado por completo, y todos tienen una exhaustiva información sexual (un buen manual de instrucciones, quiero decir). En cambio jamás se habla en serio de amor, de fecundidad, de fidelidad, de entrega... (¡Niño, esas porquerías ni se nombran!). A la familia light sólo le interesa el sexo light.
• También estas familias tienen sus tragedias, sus amarguras y disgustos. He aquí cuatro significativos ejemplos:
1. El “fracaso escolar” del niño. La culpa, por supuesto, es siempre del colegio, que se complace en producir traumas, probablemente irreversibles, en la autovaloración de la criatura.
2. La niña ha engordado y no tiene nada que ponerse para la fiesta de cumpleaños de Vanessa.
3. A Juancito se le ha ocurrido decir que quiere ser misionero en Uganda. (“Nos acechan las sectas”, comenta apesadumbrado el padre). Hay que tener presente que, en una familia light, la entrega a Dios se considera como una neurosis, tolerable sólo en las familias de los demás.
4. Al Audi de papá le han hecho un raspón en la puerta y no se habla de otra cosa durante tres días.
•¿Y si el niño llega a casa al amanecer rezumando ginebra por las orejas? Entonces, sí; el padre de familia light tomará una decisión firme: se esconderá debajo de la mesa para no enterarse. “Cualquier día de estos —se dirá preocupado— tengo que hablar seriamente con mi hijo”.
• En la familia light existe una discreta biblioteca y una nutridísima videoteca. El padre se ocupa de comprar los dos o tres libros más vendidos del mes, y siempre se encuentran también otros títulos tan sugerentes y profundos como “Cómo hacerse rico sin trabajar” o “Guía de restaurantes y de hoteles del mundo”.
• En la familia light todo es trivial salvo lo trivial. Todo es opinable, salvo el principio de la opinabilidad universal. Nadie tiene convicciones ni creencias, sino opiniones. En resumen: padecen un síndrome de inmunodeficiencia moral de difícil tratamiento y mal pronóstico, ya que se ven expuestos a todas las infecciones ideológicas de moda. A ellos no les preocupa. Lo único que les importa es la buena salud y conservar por los siglos de los siglos ese lustre sonrosado de los adolescentes de película.