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Riesgos del uso del chat por los menores de edad

Mayo (2013)

El chat es un medio de comunicación a través del cual los usuarios se unen a un grupo (de deportes, aficiones, amistad, sexo, etc.), teniendo una conversación virtual. El acceso es libre con apodo o restringido a los miembros de un grupo. Algunos chats permiten comunicarse mediante voz (audiochats) o a través de pantallas (webcam).

Al ser una comunicación anónima, se pierde el pudor, la vergüenza, el miedo a expresarse o mentir, porque la persona adquiere un sentido de protección y libertad al mismo tiempo.

El uso del chat por los menores de edad es elevado, variando los porcentajes según el país, la muestra de la población estudiada, la edad de los niños o el sexo. Los riesgos que conlleva su uso son variados:

Riesgos sociales. Pornografía y cibersexo: Las charlas virtuales permiten contactar con personas que pueden tener gran influencia en la vida social, emocional y física de los menores. A los salones de chateo acceden personas no deseables y se calcula que una de cada cuatro personas lo hace con fines malévolos. Todos los estudios realizados coinciden en que los chats son muy empleados por pederastas que buscan menores de edad para acosarlos y abusar sexualmente de ellos.

Entre los once y doce años los niños que usan la red suelen comenzar chateando de forma esporádica con desconocidos. Fingen lo que no son y como preadolescentes empiezan a buscar pornografía. Por su inocencia pueden dar información personal e incluso acudir a un encuentro a cambio del regalo de sus sueños, pudiendo entrar en una espiral de chantajes y amenazas de la que difícilmente podrá salir y más aún si el adulto ha conseguido algún video comprometido en una sesión de videochat.

Adición: En los últimos años algunos autores hablan de la existencia de un desorden de adicción a Internet.

Esta adición reduce el tiempo de descanso nocturno, se descuida la alimentación, tanto en horarios como en las cantidades y calidades de los alimentos. La primera consecuencia es el cansancio físico y mental, que puede llegar a provocar un deterioro del sistema inmunitario y afectar a la salud del individuo.

En el plano psicológico es donde se dan mayores alteraciones y trastornos. Desde alteraciones de humor, ansiedad, irritabilidad al interrumpir la conexión (o incapacidad de dejarla), a la reducción de la vida familiar, del círculo social y al aumento de la depresión y soledad produciéndose a veces un círculo vicioso en el que la soledad y depresión hace que aumenten las horas de conexión y al revés.

La seducción del anonimato: En una persona adicta a un grupo, la frecuencia de sus intervenciones hace que se cree un ambiente de intimidad, en el que además, la timidez, la vergüenza o el miedo al ridículo quedan superados en el medio virtual, dándose una comunicación abierta, con personas desconocidas. En el chat es fácil crearse una personalidad virtual modificando aquellas cosas que no nos satisfacen como personas. Para los menores el peligro es el presentarse no como son, sino cómo les gustaría ser y a la larga pueden no distinguir entre la personalidad real (poco placentera) de la virtual (hecha a su gusto).

Conclusiones

1.- Es importante saber distinguir si un hijo utiliza el chat para mantener el contacto con personas que ya conocía en el mundo real o si lo utiliza para conocer nueva gente y meterse en nuevos grupos.

2.- El estudio de las ventajas e inconvenientes del chat en la educación de un menor permite afirmar que no es aconsejable su uso. Los padres pueden utilizar aplicaciones informáticas que lo bloquean, permitiendo el uso de otros servicios de Internet, como la navegación por páginas web o el correo electrónico.

3.- En el caso de los padres que permitan su uso, sería aconsejable para proteger al menor, que el chat sea cerrado, que esté moderado y necesite acreditación, fijar el lugar, el momento y la duración de las charlas, no facilitar nunca datos personales a través de Internet, no quedar con nadie, menos aún a solas y sin conocimiento de los padres.