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10 puntos que definen a los empresarios socialmente responsables

Mayo-Junio (2012)

1. Aceptamos la existencia y el valor trascendente de una Ética Social y Empresarial, a cuyos imperativos sometemos nuestras motivaciones, intereses, actividades y la racionalidad de nuestras decisiones.
2. Estamos convencidos de que la empresa, además de su función económica de productora de bienes y servicios, tiene una función social que se realiza a través de la promoción de los que en ella trabajan y de la comunidad en la cual debe integrarse. En el desempeño de esta función encontramos el más noble estímulo a nuestra autorrealización.
3. Juzgamos que la empresa es un servicio a la comunidad, debiendo estar abierta a todos los que desean dar a sus capacidades y a sus potencialidades un destino social y creador, pues consideramos obsoleta y anacrónica la concepción puramente individualista de la empresa.
4. Consideramos a las utilidades como un índice de que una empresa es técnica, económica y financieramente sana y como la justa remuneración del esfuerzo, de la creatividad y de los riesgos asumidos. Repudiamos pues la idea de las utilidades como la única razón de la actividad empresarial.
5. Comprendemos como un compromiso ético las exigencias que, en nombre del bien común, son impuestas a la empresa especialmente por la legislación fiscal y por el derecho social.
6. Tenemos la convicción de que nuestra actividad empresarial debe contribuir a la creciente interdependencia tecnológica, económica y financiera del país donde funciona.
7. Consideramos colaboradores nuestros a todos los que trabajan con nosotros, en cualquier nivel de la estructura empresarial. Respetamos en todos, sin discriminación, a la dignidad esencial de la persona humana; queremos motivarlos a una adhesión responsable a los objetivos del bien común despertando sus potencialidades y llevándolos a participar cada vez más de la vida de la empresa.
8. Consideramos como importante objetivo de la empresa, elevar constantemente los niveles de su productividad, siempre acompañada por el crecimiento paralelo de la parte que por imperativo de justicia social, corresponde a los asalariados.
9. Nos comprometemos a dar a todos nuestros colaboradores las condiciones de trabajo, de calificación profesional, de seguridad personal y familiar, de modo que la vida en la empresa sea para todos un factor de plena realización como personas humanas.
10. Estamos abiertos al diálogo con todos los que comulgan con nuestras ideas y preocupaciones, en el sentido de contribuir para el constante perfeccionamiento y la actualización de nuestras instituciones económicas, jurídicas y sociales, a fin de garantizar para nuestro país, un desarrollo justo, integral, armónico y acelerado.

Autor: ACDE, Revista USEM
Fuente: www.usem.org.mx

“El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre. Estos dos ámbitos de valores --uno relacionado con el trabajo y otro consecuente con el carácter familiar de la vida humana-- deben unirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse.
El trabajo es, en un cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige los medios de subsistencia, que el hombre adquiere normalmente mediante el trabajo. Trabajo y laboriosidad condicionan a su vez todo el proceso de educación dentro de la familia, precisamente por la razón de que cada uno “se hace hombre”, entre otras cosas, mediante el trabajo, y ese hacerse hombre expresa precisamente el fin principal de todo el proceso educativo.
Evidentemente aquí entran en juego, en un cierto sentido, dos significados del trabajo: el que sustenta la vida y manutención de la familia, y aquél por el cual se realizan los fines de la familia misma, especialmente la educación. No obstante, estos dos significados del trabajo están unidos entre sí y se complementan en varios puntos”.

Juan Pablo II. Laborem Exercens.