Leer Entrelíneas

La Realidad del Mundo y La Verdad del Hombre

Mayo-Junio (2012)

Cuantas veces nos hemos topado con calles ciegas; con situaciones que al parecer no tienen salida, con momentos en que se nos exige un esfuerzo que creemos que no somos capaces de dar. Con que frecuencia se nos golpea en lo más hondo de nuestros corazones, cuántas veces debemos soportar los ataques de una sociedad que hará lo que sea para sumirnos en el abismo de la mentira, del odio, de la superficialidad, de los distintos vicios que cercan la esperanza del hombre.
Sin embargo, es en este mundo en el que nos tocó vivir, este mundo que se desarrolla, que se expande, pero que a medida que la ciencia descubre grandes cosas, y avances, el sentido del hombre, y de la dignidad humana se va perdiendo. Mientras más comodidades de vida se le da al hombre, con mayor rapidez nos volvemos esclavos de nosotros mismos, de nuestros vicios y placeres.
La realidad del mundo es una guerra, la ha sido siempre, pero hemos llegado hasta acá gracias al sacrificio de personas que renunciaron a todo por darnos a nosotros una oportunidad. El mal ha tomado ventaja en estas últimas décadas; la avanzada que ha lanzado contra el hombre, nos ha dañado severamente; sino, fíjense en la aprobación de leyes a favor del aborto, de la homosexualidad, las leyes de descolonización que en países latinoamericanos pretenden eliminar la religión. Entonces, frente a todo esto, es inevitable pensar: ¿Es acaso ésta la hora final del mundo tal como lo conocemos, es acaso el final del cristianismo?.... no, no lo es.
Pero el mundo sólo se salvará con la decisión, con la única decisión, la de nosotros a comprometernos a luchar hasta la última gota de sangre a favor de la verdad, de la justicia, del amor, y la libertad.
Ciertamente esta decisión no es algo verbal, es una decisión que nos conducirá por sendas aun más peligrosas, por caminos donde impera la soledad, donde nuestro compromiso será tentado y verdaderamente para seguir nuestro andar debemos sacrificar todo, todo lo que más amamos, incluso nuestro sueños, a favor de hacer lo correcto y por amor al prójimo.
Nuestra misión en esta era es la de luchar, en ayudar a los demás, es la de aprender todo lo que podamos para poder estar preparados cuando el enfrentamiento sea totalmente abierto. Nuestra misión es, si se requiere, morir peleando defendiendo al hombre, a sus derechos, y a su dignidad.

Rafael Rodriguez Vecchis Joven de 16 años