Leer Entrelíneas

Vive la vida loca!

Mayo-Junio (2012)

Hay una canción que lleva ese título: ¡Vive la vida loca!. Si la malicia de su mensaje no fuera tan triste causaría risa, y es que muchas veces se recomienda a los jóvenes (especialmente a los hombres, y cada vez más a las mujeres también) “vivir, experimentar y gozar su sexualidad” antes de casarse – que sean felices y no se repriman- para que en su matrimonio no se sientan frustrados y arrepentidos… Amigos, parientes, medios de comunicación, maestros e incluso padres de familia lo repiten, sin darse cuenta del gran daño que ocasionan con sus palabras. Este es un mito y un pésimo consejo. Esta sociedad está corrompiendo intencionalmente lo mejor que tiene: a sus niños y a sus jóvenes.
Es falso que los hombres que están hartos de sexo, alcohol y aventuras peligrosas sean los mejores maridos: los matrimonios estables jamás se fundamentan en parrandas previas. Al contrario. Un hombre acostumbrado a la mentira y a la infidelidad es mucho más propenso a ello después de casado, especialmente cuando pase algún tiempo y su esposa ya no sea tan joven, delgada o hermosa como solía serlo. Por su parte, una mujer desenfrenada saldrá a buscar a su amante anterior (o a uno nuevo) cuando el marido le aburra.
Muchas personas piensan equivocadamente que un hombre íntegro, tarde o temprano será infiel a su esposa para saciar su curiosidad con otras, esto es improbable e ilógico. Si un joven ha vivido de manera sana y equilibrada antes de casarse llevará este equilibrio a su matrimonio, y será muy difícil que después de unirse a alguien a quien ama limpiamente se pervierta, por otra parte: el infiel, mentiroso, inmaduro y desequilibrado tendrá la tendencia a huir por la puerta trasera del libertinaje cuando se presenten los primeros problemas conyugales -normales dentro de cualquier relación humana de convivencia-.
Recomendarle a un joven que “viva la vida sexual locamente” antes de casarse es tan absurdo como decirle que beba alcohol en abundancia para que después de casarse no sienta la curiosidad de embriagarse. El que se ha hecho esclavo de una adicción o un vicio no se verá libre de él de forma automática por firmar un contrato, y el pensar que el matrimonio es el remedio definitivo para la inmadurez y la sexualidad descontrolada demuestra falta de inteligencia y sentido común, así como una total ignorancia sobre cómo funciona la naturaleza humana, y sobre lo que es en realidad la institución matrimonial.
Diversos estudios demuestran que los varones que durante años han hecho mal uso de su sexualidad, y nunca hicieron un sincero esfuerzo por corregirse, suelen estar tan acostumbrados al erotismo que se excitan con facilidad ante cualquier estímulo y buscan egoístamente sólo su propia satisfacción sin importarles lo que opine su mujer, su esclavizado cuerpo así se los exige, y este requerimiento físico les lleva mucho más fácilmente a la infidelidad matrimonial que el hecho de no haber sido sexualmente activos antes de casarse. En el caso de la mujer los mecanismos psico – sexuales son diferentes, sin embargo también se han reportado resultados similares respecto a la infidelidad matrimonial.
Los valores son aquellos que mantienen en pie a una sociedad, une a las familias, permite la convivencia respetuosa, lo que da sentido a la amistad y al cariño. Sin valores un grupo humano puede destruirse a si mismo, matando la esperanza de un futuro mejor. La misión de los medios de comunicación, de los educadores, pero sobre todo de los padres de familia es dar buen ejemplo, y sembrar valores positivos en la juventud; por su parte los jóvenes de esta generación deben aprender a apreciar mucho más la fortaleza y la integridad, deben ser valientes y esperar pacientemente por su cónyuge, sin degradar su intimidad, enriqueciéndose en el camino, creciendo y madurando, procurando tener algo valioso que ofrecer, sólo así –llegado el momento- serán buenos esposos y padres maravillosos, y podrán disfrutar y valorar el gozo sublime del verdadero amor que florece entre un hombre y una mujer.

Dra. Iveth Mavárez de Tarantino Especialista en Fertilidad Humana
cursonoviembrefaf@gmail.com