Leer Entrelíneas

Amado Padre:

Noviembre/Diciembre (2006)

La Tierra, Diciembre, 2006

Amado Padre:
Te he hablado mil veces, te he pedido millones de veces lo mismo, te he suplicado….pero es la primera vez que te escribo. No sé como resulte esta experiencia, porque siempre te hablo en silencio o con el volumen sonoro de mi voz; hablamos en tu casa y en cualquier parte. Sé que Tú me hablas desde dentro en mis sueños, cuando despierto y abro mis ojos, en cada persona que encuentro a mi paso, en la brisa, el sol, la lluvia, el viento, el fuego, la nieve, la montaña y el mar. Siempre estás, a pesar de sentirme algunas veces abandonada por tí, hecho por el que siempre te pido perdón.

Cuando voy a tu casa, me acerco con gozo y angustia a tu mesa, avergonzada por mis pecados, mis limitaciones, mis impurezas, pero paradójicamente estoy segura que me abres tus brazos y me brindarás tu misericordia. Qué difícil se me hace Padre, dominar mi mente, mi lengua, mi corazón, pero al mismo tiempo me has enseñado y sé distinguir entre lo bueno y lo malo. Me quebranta internamente acercarme a tí con mis miserias, mis temores, así como mis buenas obras por insuficientes que sean. Te he mostrado mis llagas, mis cielos y mis infiernos…por eso te ruego que los laves con las aguas de tu amor para que me sanes, me purifiques y me hagas un poco más digna de tí.

Veo y siento tantas veces como todos nos alejamos de nuestras promesas, de lo que esperas de
nosotros y luego nos quejamos. Tal vez somos muy cobardes en no querer entender que el dolor es parte del camino para ser dignos de tí…pero cuesta tanto, es muchas veces desgarrador. A veces me pregunto: ¿cómo servirte, si temo, si no quiero sufrir, si tu camino es el más difícil de todos? Perdóname por fallarte… Perdóname por confrontarte cuando la rabia y la angustia me hacen inconteniblemente cuestionarte porque hay cosas que aún me cuestan aceptar, me duelen entender y me impiden muchas veces continuar… no te lo mereces porque has sufrido más que yo, y me diste la mayor prueba de amor, tu vida en la Cruz.

Te ruego Padre, quiero seguir siendo tu hija porque el camino sin tí será imposible de transitar; sola no podrá ser jamás…
acompáñame…………

Tu Hija
Carla Giordani