Leer Entrelíneas

DIVERTIRSE SIN ALCOHOL ¿POR QUÉ NO?

Noviembre (2010)

Hace un par de años hice el ejercicio de ubicar a mi hija adolescente, a las 11:30 pm, inmersa en el ambiente de discoteca, un jueves -práctica que se ha popularizado tanto en Caracas-: música a todo volumen, reggaetón, luces y penumbra, gritos, carcajadas, mucho consumo de bebidas alcohólicas, humo de cigarro en cantidades industriales, ebrios (mujeres y hombres), consumidores y vendedores de drogas, etc.
Imaginémonos a una adolescente pidiendo autorización: -“Mami, ¿me das permiso para ir a …? -¿Qué lugar es ese? -Es una discoteca, mami. -¿Qué? Las discotecas son para adultos. -Sí, por eso es el jueves, para que las usemos nosotros. -¿Jueves? Pero ¿al día
siguiente es un día escolar? -Pero otras veces me he desvelado haciendo tareas o estudiando y no pasa nada, además… todos van a ir… ¡Seré la única “galla” si no voy!  Pero ¿habrá algún adulto responsable? -No. - Pero si no es legal vender alcohol a menores de edad, seguramente no habrá licor… ¿?… los adolescentes no beben, ¿verdad? -En realidad sí mami, pero yo no, ni mis amigas, tú sabes que seríamos “incapaces”. –Pero hija, ¿habrá quienes se pasen de tragos y provoquen escándalos o hagan cosas incorrectas? -Mmm, si hay muchos que se ponen mal, algunos después andan vomitando y… tú sabes… pero yo no, ni mis amigos. - Pero ¿irán solamente los niños del colegio? -Bueno,… no, … pueden ir de otros colegios, de la universidad, adultos,… desconocidos. -Pero hija, ¡¿podría haber gente que consuma o venda drogas?! ¿O gente que pueda ponerte drogas en las bebidas? ¿O no? -… de que puede haber, puede, mami, pero tú me conoces, yo me alejaría, ni yo ni mis amigas somos tontas.” La niñainsiste, se enoja,... finalmente, “por la paz”, la madreda el permiso.
¿Qué parte de esta realidad es la que los padresdesconocemos? ¿Que son adolescentes y que esuna etapa de mucha vulnerabilidad? ¿Que no hanterminado de formarse, que tienen un afán de pertenecer,que son muy susceptibles a la presión delgrupo? ¿Que es alarmante la facilidad con que eseambiente empuja a la 1ª vez de un cigarro, dealcohol o de una droga? ¿No sabemos que iniciancon la “alegría” que les provoca unos sorbos dealcohol, que detrás viene “sólo uno más” y quepodrían desinhibirse para luego querer probar algomás, sin pensar...? ¿Analizamos que ese ambiente es una “ruleta rusa”? La forma de divertirse se aprende en la adolescencia.
En la mayoría de casos hay implicaciones en el desempeño escolar para el alumno, obstáculos para el claustro y, además, un tema de ejemplaridad para el resto del alumnado. ¿Por qué? Los alumnos al día siguiente tienen dolor de cabeza, están adormitados y cansados, pasan mucho tiempo en el baño, vomitan,… llegan “enratonados”; en los salones se siente un olor característico de la gente que consume licor, se quieren ir o se van temprano (porque se sienten mal) o simplemente no llegan.
¿Qué piensan los adolescentes? Que es una etapa de sus vidas, que divertirse así “es lo que toca” (por la edad). Cito palabras textuales que respondieron algunos de ellos hace un par de meses: “si bebes te sientes más grande”, “bailas con más facilidad, te ríes, etc.”, “la uso full cuando tengo problemas personales”, “es lo que se hace socialmente y el entorno y ambiente moldean la conducta”, “beben por encajar en un grupo donde todo el mundo esta así”, “algunas bebidas son dulces, no lo sienten hasta que se marean”, “hay quienes se rascan por llamar la atención y esa soltura que tienen al beber se les va de las manos”, “para justificar cometer actos que no cumplen con sus estándares morales”, “retan al sistema”, “a los que beben no les importan las responsabilidades del día siguiente, ya resolverán”….
Algunos expertos estiman que al menos el 70% de los que asisten beben licor, esto coincide con la media latina: 66% de consumo de alcohol. ¿Qué toman? Cerveza, Smirnoff Ice, vodka con jugo de naranja (con el cual, por cierto, no se percibe el olor), coco anís, ron, etc. Según dicen los adolescentes, dependiendo si es “un plan relajado o no”.
Muchos jóvenes no ven asequible la diversión sin alcohol porque lo han aprendido en casa. Así se divierten sus padres. Es una falacia que un adolescente aprende a “moderarse” si los padres les damos a probar alcohol y beben en casa, esto no educa en la virtud de la templanza y la fortaleza; esas lecciones de y para la vida son de “diario vivir”.
Es preocupante que la cantidad de mujeres víctimas del alcohol se ha duplicado en los últimos 10 años. Que el 50% de las muertes entre jóvenes están asociadas con el alcohol. Que se estima que el 78% de los fumadores adultos empezó a hacerlo en su adolescencia media. Que contrario a los que muchos piensan, a mayor grado de escolaridad mayor consumo. ¿Qué tal? Los estudios muestran que una persona que antes de los 20 años no ha consumido tabaco, difícilmente lo hará después de esa edad y similar comportamiento tiene el consumo de licor. La verdad es que el único consumo responsable de alcohol en la adolescencia es no tenerlo.
¿Qué acciones realicé y estoy haciendo para enfrentar heroicamente estas realidades que están en el ambiente que vive mi hijo adolescente? ¿Cómo, concretamente, lo estoy formando para que sea templado, fuerte, coherente y lo suficientemente valiente para huir de lo “reprobable” que hacen muchos? ¿Estoy educando hijos que puedan resistirse a la presión social”?
Hoy en día se ha puesto de moda la permisividad, destructora de voluntades. Ahora los padres estamos más interesados en ser amigos de nuestros hijos que en educarlos. La autoridad es “hacer que hagan”, lograr que tomen buenas decisiones, hacer que vivan virtudes, poner límites, reglas, normas y lograr que las comprendan y respeten. Pero hay que comprender que los padres no tenemos autoridad, somos una autoridad, y que no hay verdadera formación sin exigencia, considerando que la exigencia comprensiva no está reñida con la confianza, con la alegría, el buen humor y el optimismo. Pero elemental es que esos hijos, que queremos tanto, comprendan que cada día que pasa, con cada acción y decisión ya están escribiendo su biografía.
El edificio de la libertad requiere los cimientos de la templanza. La libertad no es un premio que se otorga por la edad o porque “toca”, es un logro personal que se obtiene cuando se ha demostrado que se entiende que “no soy libre porque hago lo que me da la gana sino porque elijo el bien, porque me da la gana”.
Es posible divertirse sin alcohol. Es posible ir contra corriente. Se robustece más el que nada contra corriente que aquel que se deja llevar por ella. No es más fácil pero es más inteligente. Es cierto, no es lo que se está viendo en su contexto pero si les hemos enseñado y han saboreado las mieles del bien sabrán qué es lo que está mal. Gandhi afirmó: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo” ¿Cuándo? Hoy.

Karla de Rodríguez
karlyderodriguez@gmail.com