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¿POR QUÉ NO A LA PENA DE MUERTE Y SÍ AL ABORTO?

Noviembre (2010)

“La ciencia genética ha demostrado de forma inequívoca que en el óvulo fecundado se halla el código entero del futuro del hombre, desde el color de los ojos a la forma de los labios: por tanto, el secreto de la vida se inició desde la misma fecundación. He aquí, pues, explicado incluso racionalmente, el NO firme de la Iglesia a la interrupción del embarazo. Cada embrión es una criatura que debe ser tratada y respetada como tal. Estoy también convencido de que se debe rechazar todo intento de justificar la eliminación de un feto por razones de enfermedad o disminución física. No podemos ser nosotros los que decidamos quién es adecuado para vivir, eliminando a todo el que, a nuestro parecer, no lo sería. No le falta razón a la Iglesia al recordar que es no sólo la fe, sino sobre todo la razón, la que está a favor de la defensa de la vida. Naturalmente no falta quien metacha de integrista mojigato. Pero yo observo un fenómeno contradictorio: quien protesta indignado cada vez que la Iglesia alza la voz para desaprobar una legislación que va en contra de la vida, es también el primero en echarse a la calle para protestar con no menos indignación contra la pena de muerte en Estados Unidos o en cualquier parte… Por tanto, ¿sería intolerable acabar con la vida de un asesino y, en cambio, es algo civilizado y progresista acabar con el inocente por excelencia como es ese feto que contiene ya al hombre en su integridad”.

Leonardo Mondadori