Leer Entrelíneas

La familia, constructora de la Paz

Noviembre (2012)

La celebración anual del Abrazo en Familia, feliz iniciativa del De-partamento de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Vene-zolana, nos permite hacer una breve reflexión sobre el tema de la paz, en cuya obtención la familia cristiana está llamada a cumplir un papel protagónico tanto a nivel interior como en su relación con la sociedad, de la cual forma parte.
Al comienzo de este año 2012 la Iglesia recibió el mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la 44ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el primer día de cada año, y cuyo tema en esta ocasión era “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”.
Otro hecho significativo fue la celebración en Milán del VII Encuen-tro Mundial de las Familias, bajo el lema: “Familia: trabajo y fiesta”. Con participación de representantes de más de ciento cuarenta paí-ses, se trataron diversos aspectos que tienen que ver con la familia, como un aporte para su fortalecimiento ante los diversos embates que ha venido sufriendo en los últimos tiempos.
A ellos se añade el Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÖ), ce-lebrado recientemente en la ciudad de Valencia, el cual contó con una nutrida participación de muchachos y muchachas provenientes de las más diversas regiones del país, dispuestos a vivir su fe y dar testimonio de ella en el mundo en el que les ha tocado vivir.
Como lo señala el Catecismo de la Iglesia Católica, “La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no pue-de alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad”, (CIC, 2304). Al citar este texto en su mensaje, el Papa añade: “La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos creemosque Cristo es nuestra verdadera paz: en Él, en su cruz, Dios ha re-conciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (cf. Ef  2,14.18): en Él, hay una única familia reconciliada en el amor”, (Mensaje n. 5)
Y continúa recordándonos que “la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comu-nidades…y atentos a la resolución de los conflictos. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9)
Es importante la invitación que hace el Santo Padre a los jóvenes, “que mantienen siempre viva la tensión hacia los ideales, a tener la paciencia y la constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aún cuando esto pueda comportar sacrificio e ir contracorriente”.
En la búsqueda de esta meta, la familia desempeña un papel irrem-plazable: el joven que encuentra en su núcleo familiar un decidido apoyo para construir la paz, lo hará con generosidad y no escatima-rá esfuerzo para propiciar un ambiente en el que la misma pueda darse. El aporte de todos los integrantes de la familia hará posible que ésta sea efectivamente “constructora de paz”, de la cual está tan necesitada nuestra sociedad.
Que el Abrazo en Familia no se quede, pues, en un mero signo externo sino que nuestras familias se comprometan a dar los pasos necesarios para que reine la paz en nuestros corazones, en nuestros hogares y en toda la sociedad. La poderosa intercesión de María, Reina de la Paz, nos ayude a lo-grar ese objetivo.


Mons. Rafael Conde Alfonzo
Presidente de la Comisión Episcopal de Familia e Infancia