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San Juan Pablo II profeta y el Sínodo de la Familia

Noviembre - Diciembre (2014)

Es providencial que el primer día “oficial como santo” de San Juan Pablo II, Octubre 22, fue tras el Sínodo 2014 de la Familia. A Juan Pablo II el Papa Francisco lo llamó “El Papa De la Familia” y él fue un profeta en el matrimonio y la familia. Él supo exactamente la importancia de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio, y él estará orando fuertemente para que esa enseñanza pueda transformar el mundo. Aquí tenemos cinco de las enseñanzas proféticas sobre la familia de Juan Pablo II que son aún más relevantes hoy que cuando él las mencionó.
1. Destruye a la familia y destruirás la civilización. Dijo Juan Pablo II: “Conforme la familia avanza, avanza la nación y avanza todo el mundo en el que nosotros vivimos”. Para Juan Pablo II, todo depende de la familia. En la familia es donde nosotros aprendimos la fe. En la familia es donde aprendimos a amar. En la familia es donde aprendemos la cultura de nuestra nación. Para él la familia no es solo el fundamento de la sociedad - es el pegamento que sujeta todo junto. En su Centesimus Annus, escribió que “El individuo de hoy está frecuentemente asfixiado entre dos extremos representados por el Estado y el mercado”. Es fundamental para las familias que “fortalezcan la estructura de la sociedad, prevenir a la sociedad de llegar a ser un anónimo y una masa impersonal, como con frecuencia, desafortunadamente, pasa. “Para un burócrata, somos un número de seguridad social. Para un comerciante somos un signo monetario. Somos de un valor y dignidad infinita, para ser amados incondicionalmente, pero solamente en nuestras familias llegan a tratarnos de esa manera”.
2. Nuestros cuerpos tienen un significado. Dijo Juan Pablo II: “Las familias serán las primeras víctimas del mal que ellos han notado con indiferencia y no han hecho más”. La nueva moda hoy es reinventarnos radicalmente nosotros mismos sin referencia a imagen de quien somos hechos. Su “Teología del Cuerpo” vio pistas grabadas por Dios en nuestros cuerpos que muestran la enorme importancia del matrimonio y la familia. Básicamente la “Teología del Cuerpo” de Juan Pablo II es el reconocimiento que somos hechos uno para el otro – hombre para mujer y viceversa. Su “significado del cuerpo nupcial” describe no solamente la compatibilidad sexual de un hombre y una mujer sino también el complemento emocional y psicológico de aquellos que fueron hechos “para no estar solos.” Solamente siendo honestos con nuestros cuerpos podemos “llegar a ser quien somos,” en su frase memorable.
3. Anticoncepción cambia las relaciones para lo peor. Dijo Juan Pablo II: “Las dos dimensiones de una unión conyugal, la unitiva y la procreativa, no pueden ser separadas artificialmente sin dañar la verdad más profunda del acto conyugal por el mismo.” Los resulta- dos de la revolución anticonceptiva han sido devastadores para las familias. Refiere a una razón: más sexo es reducido a recreación por un lado, o una física por el otro lado, menos comunicación a las necesidades reales de parejas. Con frecuencia en un lenguaje cándido, San Juan Pablo II vio especialmente la importancia del “momento en que un hombre y una mujer, unidos “en una carne”, pueden llegar a ser padres”. “Las dos dimensiones de unión conyugal, la unitiva y la procreativa, no pueden ser separadas artificialmente sin dañar la verdad profunda del acto conyugal por si mismo
4. Testigo de la vida familiar es un llamado básico para la Nueva Evangelización. Dijo San Juan Pablo II: “Para dar testimonio del valor inestimable de la indisolubilidad y fidelidad del matrimonio es una de las tareas más preciosas y urgentes de parejas cristianas en nuestros tiempos” La mayor respuesta de las preguntas y preocupaciones del mundo acerca del matrimonio y la familia, dijo San Juan Pablo II, es ver esto testimoniado y vivido por católicos. Él usó la palabra “testigo” 40 veces en su documento innovador sobre la familia en el mundo moderno. El único camino para “ganar” en matrimonio y familia es un camino duro. Nadie seguirá a la Iglesia enseñando a menos que cada uno de nosotros llegue a ser un testigo genuino, un “testigo creíble”, un “testigo de amor,” un “testigo de fe”, un “testigo de una vida vivida en conformidad con las leyes divinas en todos sus aspectos”
5. Amenazas a la familia son tan urgentes como amenazas para la paz. “Al principio del milenio, que inició con los terribles ataques de Septiembre 11, 2001… uno no puede rezar el Rosario sin sentirse atrapado en un claro compromiso de promover la paz,” dijo San Juan Pablo II, entonces añadió: “Una necesidad similar para el compromiso y oraciones surge en relación a otro tema crítico contemporáneo: la familia.” San Juan Pablo II fue de hecho un profeta: “pierde a la familia y pierdes identidad personal, amor real de pareja y solidaridad, el amor que sostiene a la sociedad junta”. “Pierde a la familia y pierdes todo”

Tom Hoopes