Leer Entrelíneas

Esclavizadores del Odio, o Libertadores del Amor

Octubre (2011)

Con frecuencia la vida nos conduce por caminos que no entendemos, por sendas que casi reconocemos; por estas vías nos hacemos daño, nos caemos, nos herimos profundamente y nos preguntamos: ¿Por qué no devolvernos?, ¿Por qué no dejamos todo esto y ya?... Pero aún así somos capaces de levantarnos, heridos y ensangrentados, para seguir caminando hacia adelante, en muchas ocasiones no sabemos el “Por qué”, sin embargo seguimos recorriendo la senda, tal vez por nuestras ilusiones, o por nuestras esperanzas, o inclusive por el sencillo hecho de que no nos podemos abandonar, porque hay gente que nos necesita y porque le debemos las gracias a mucha gente que nos ha ayudado; y he aquí cuando el mundo se detiene a observarnos y se pregunta: ¿Por qué sigue? y nosotros con ternura lo miramos y entonces entiende, y se voltea a mirar a otro lado.
“El mundo corre peligro ciertamente, pero no de las personas que hacen el mal, sino de aquellas que permiten que el mal se haga” (Albert Einstein). Nuestro mundo ha sido cercado por vicios y odios que ya en este presente han originado catástrofes tremendas. Los ataques terroristas, los abusos de poder, niñas embarazadas, niños muriendo de hambre, los métodos anticonceptivos, los miles de abortos, las privaciones de libertad, las inmoralidades de sociedades enteras y la corrupción de élites sociales, etc.
Todo esto no es más que ejemplos claros del odio y de los vicios cultivados por el hombre y puestos en acción. Pero son aún mayor, reflejo de la falta de amor, las personas que tan sólo se quedan a ver que los desastres pasen; “lloramos las tragedias de la vida, pero nos reímos de los vicios que las causan”; mientras algunos disfrutan de la contemplación de la pornografía, familias enteras tienen en casa hijas embarazadas; mientras algunos desprecian a sus semejantes por razones sin fundamento, otras están siendo encarcelados o condenados al exilio o la muerte por no pensar igual que un determinado régimen; y así múltiples ejemplos.
Pero entonces nos preguntamos: ¿Qué hacer con este mundo que no cambia y solo va para peor?. Acaso necesitamos un milagro… y ciertamente un milagro es lo que se necesita, pero ese milagro somos cada uno de nosotros, y la grandeza de Él solo está esperando a que nosotros nos decidamos a actuar. En el momento en que firmemente digamos que no a la violencia; en el momento en que digamos ya basta a la pornografía, en el momento en que rechacemos los anticonceptivos, en el momento en que abrasemos las virtudes, el respeto, la tolerancia, la templanza, la fortaleza, y nos convirtamos en mensajeros del amor, ahí entonces cambiará el mundo... Así que no lo dejemos esperando más.

Rafael Rodríguez. (16 años)