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TESTIMONIOS DE VENEZOLANOS EN L A JMJ MADRID 2011

Octubre (2011)

“Me enteré de la JMJ por una compañera del colegio. Era la primera vez que salía del país y me pareció que sería un viaje más productivo si lo hacía no sólo por razones culturales. Todo el mundo solía decirme que no conocería bien las zonas que visitaría por ser este un viaje de peregrinación. A las personas que les comentaba que iría a ver al Papa no siempre lo tomaban como algo bueno.
Pero igual mis ganas de estar allí nunca se fueron.
Según lo que se veía en muchos videos de jornadas pasadas, se podía notar la alegría de los jóvenes y la emoción de pertenecer a algo tan importante. Pero estos videos nunca me explicaron con exactitud lo que iba a experimentar al estar allí. El recorrido que hicimos fue primero a ciertos lugares de España y Lourdes (Francia).Ya de por sí se podían visualizar muchos peregrinos, como en la procesión de velas en Lourdes, donde los peregrinos llenaron la catedral. Notablemente se podía sentir la felicidad que se avecinaba a Madrid. En Madrid se respiraba un aire totalmente festivo y lleno de alegría por la llegada del Papa. El hecho de que tantos jóvenes piensen igual que yo, respecto a la religión, me hizo ver todo de una manera diferente, ya que ahora puedo tener en cuenta a todas las personas que sí quieren estar cerca de la Iglesia y cerca de Dios, algo que yo pensaba difícil en estos tiempos.
Aunque muchos residentes españoles eran muy amables, es cierto que algunos de ellos no estaban de acuerdo con el evento y trataron de causar disturbios, pero, nunca se hicieron sentir vigorosamente ya que en cantidad éramos muchos más los peregrinos presentes.
Los últimos días de la jornada vendrían siendo la vigilia y la misa con el Papa que son los dos eventos que nunca voy a olvidar, porque como dijo el Santo Padre esos días, todos los peregrinos aguantamos los inconvenientes que se nos presentaron como la lluvia y el extremo calor, por amor y entrega a Dios.
Lo más importante ahora que todos los peregrinos regresamos a nuestro respectivo país, es tratar de difundir al máximo lo que fue la Jornada Mundial de la Juventud. Aunque es casi imposible explicar con palabras la sensación de estar junto a tantos jóvenes católicos y hay que tratar de transmitir a muchas personas lo que se siente formar parte de algo tan grande e importante como la Iglesia Católica.
La JMJ será un viaje que recordaré para toda mi vida, ya que me hizo crecer enormemente como persona y me dio el impulso para sentirme más segura respecto a lo que creo.
María Teresa Gómez (16 Años)

“Comienzo diciendo que yo era de esas personas que pensaba que Benedicto XVI era una persona fría y sin carisma, pero al sentirme tan cerca de él mi manera de verlo cambio, sentí una felicidad inmensa muy difícil de expresar con las palabras. Benedicto XVI refleja ternura, cariño y especialmente Paz a los jóvenes.
El año pasado cuando nos dieron la noticia de que el Mater Salvatoris viajaría a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud, nos enseñaron un afiche que decía que sería una fiesta de 2 millones de personas. Yo personalmente pensé que era una excelente manera de invitar a los jóvenes católicos para que participaran en ella pero nunca imaginé que esa frase se convertiría en una realidad.
Esta Jornada fue una gran fiesta con Jesús, el Papa y 2 millones de jóvenes. También nos dijeron que tendríamos el chance de unirnos con los alumnos de los Mater Salvatoris de Maracaibo, Puerto Rico, Lérida y Madrid para formar un grupo de aproximadamente 200 peregrinos que viven con un mismo ideal: “vivir para dar Mayor Gloria de Dios”.
Esta Jornada para mí marca un antes y un después en mi vida, me enseñó que no estoy sola, que hay millones de personas en el mundo entero que viven y piensan como yo, me enseñó que no estoy loca y que el miedo de decir: "yo soy católica y estoy orgullosa de ello" no debe existir porque Cristo necesita jóvenes entusiasmados, modernos, sin hábito ni sotana, que se diviertan conociendo sus límites, buscando la santidad sabiendo que el mundo nos pondrá los obstáculos para alejarnos de Dios, y no debemos perder esa paz interior porque en Cristo encontraremos la Verdad, el Camino y la Vida.
Dafne Sinopoli (17 años)

“Describir lo que fue la JMJ y darla a conocer en unas palabras me parece completamente imposible. Lo que se vivió en esos días es más que algunos recuerdos, son hechos, son sentimientos que se quedarán grabados para toda una vida. Hechos que permiten afianzar tu fe y tu esperanza, sabiendo que no estás solo, que a pesar de un ambiente relativizado hacemos la diferencia y que somos la esperanza para muchos otros jóvenes que necesitan de nuestra ayuda y de la fe católica.
Nunca antes había ido a Madrid, nunca antes había pisado Europa, pero lo que viví en estos días, el ambiente que se respiraba, TODO, era distinto a lo que me habían hablado mis amigos. No sentí ese mal ambiente del que habían hablado de Madrid porque todo lo que se respiraba, todo lo que se sentía, era el espíritu de los jóvenes de la JMJ. En cada rincón de Madrid y de
España alguien de este evento transmitía un buen ambiente, con su ánimo y su alegría, a pesar de las pocas horas de sueño que tuvimos por la intensidad del viaje y por dormir tirados en el piso.
Luego que terminó la JMJ fui a Barcelona; de vez en cuando veía algunas personas con el morral JMJ y me sentía como en Madrid, con el agradable ambiente de esos días. Sin embargo, las cosas habían cambiado, el ambiente no era el mismo, se sentía un ambiente más hostil. Extrañaba a Madrid como si hablara de mi hogar.
Con todo esto llego a la conclusión que el buen ambiente que damos nosotros, los jóvenes católicos que respetamos a todos, y damos a conocer la fe de Cristo con los buenos modales, ánimo y alegría es muy bueno.
Nunca había sentido un ambiente más acogedor, nunca había sentido tanta confianza con tantos extranjeros que ni hablaban mi idioma. Nunca había pensado que tantos jóvenes católicos pudieran haber desaparecido la relativización moral de un país aunque fuera por algunos días.
Las manifestaciones anti-Papa (de las que me entere días más tarde) ni se sintieron, era un número tan insignificante, y su motivo era tan incoherente, que al final lo que destacaron los medios de comunicación fueron los grandes beneficios que trajo la JMJ a España y a Europa. Porque la JMJ no solo aumentó los ingresos de España significativamente sino que dejó un gran ejemplo de valores a la sociedad actual que resonó en el mundo entero. Todos los españoles estaban impactados, dos de ellos con los que hable, uno de mi edad y una señora anciana, me dijeron que nunca habían sentido tan buen ambiente en Madrid, que este evento le haría mucho bien a España.
¡Nunca antes había estado tan orgulloso de mi fe, nunca antes me había sentido tan identificado con tantos jóvenes, con tantos que conocí y con tantos que compartieron junto a mí el ambiente maravilloso de la JMJ! ¡Fue una experiencia realmente inolvidable!
Gabriel Antonio Capriles Fanianos (17 años)

“Es difícil expresar lo que sentí y viví durante la JMJ en tan pocas líneas. La Jornada Mundial de la Juventud fue una experiencia que cada persona pudo disfrutar y vivir de una manera diferente.
Pero lo que sí verdaderamente sentí allá fue ver cómo todos los jóvenes vibraban y sentían una gran emoción de estar allí para poder ver y escuchar al Papa, y de esa manera sentirnos más cerca del Señor.
En este viaje me di cuenta de lo que es verdaderamente importante en la vida: estar cerca del Señor y tenerlo presente diariamente, por ello siento que crecí como cristiana.
También conocí a mucha gente, no sólo de Venezuela sino de todas partes del mundo y eso hizo que la Jornada se convirtiera en una gran fiesta mundial. Estoy segura que siempre recordaré esta maravillosa experiencia que pude vivir y tendré muy presente que todos debemos estar arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe.
Daniela Sarria Hidalgo