Leer Entrelíneas

La familia y la dignidad de la persona

Octubre (2012)

En artículos precedentes hemos planteado la importancia de entender la importancia de la Familia, y cómo ésta es inherente a la dignidad de la persona, porque ella es el espacio natural para que sus miembros, aprendan y sean tratados como personas. Pero…. ¿Qué quiere decir inherente? Quiere decir natural/propio a la persona, esto es, lo propio de las personas es tener su propia Familia. Así tenemos que el apoyo sustantivo al que consideramos clarificador y del que nos hemos venido apoyando, es el del Dr. Viladrick (1977), para quien la Familia es el “ámbito natural de todo ser humano para nacer, crecer y morir como persona”, derecho insustituible e indiscutible, propio de la dignidad humana. Es por ello, que en esencia, la Familia promueve una confianza especial sustentada en relaciones permanentes y estables, facilitando así, el desarrollo pleno y armónico de la personalidad de todos sus miembros.
En este mismo orden de ideas, otro aspecto de gran importancia es el aspecto emocional que se promueve a través de la Familia especialmente en los primeros años de vida. Por lo que es bueno preguntarse ¿Por qué la Familia da estabilidad emocional a las personas? Porque cuando existe estabilidad Familiar, fruto del amor de los cónyuges, es decir, entre los esposos, y de los padres a sus hijos, contribuyen a la estabilidad emocional de la persona. Además, ayuda al arraigo fundamental que todo ser humano requiere para el desarrollo armónico de su personalidad, y esto es así porque “…Para crecer, la persona necesita raíces, raíces emotivas, raíces históricas de pertenencia a un proceso que comenzó hace mucho y seguirá hacia el futuro” (Isaacs, 1977, p. 5). Este arraigo sólo es sólo posible en la Familia, y desde la Familia, a partir de los lazos de amor y confianza que en ella se fomenta, y en dónde se aprenden los principales valores y virtudes humanas que ayudan al desarrollo armónico de la personalidad. En la Familia, se nos quiere realmente tal y como somos.
Así es que sólo en la Familia nutridora como institución natural es en dónde a través de las relaciones conyugales, filiales, fraternales, se descubre cuál es la auténtica finalidad de sus miembros. ¿Y cuál es esta finalidad? Ayudarse mutuamente para ser mejores personas y quererse de un modo natural. Esta forma de quererse y ayudarse, ¿cómo se concreta en la realidad? A través de la educación de los valores y virtudes humanas, porque de acuerdo con Isaacs, la Familia es la primera y principal escuela de valores y virtudes humanas, de manera tal que, se formen personas capaces de enfrentarse a la vida, con madurez, con ideales y metas a alcanzar como Proyecto Integral de Vida, única vía para lograr la auténtica felicidad, y en consecuencia contribuir con la formación de líderes auténticos de excelencia que estarán en condiciones de transformar la sociedad venezolana.
En relación a los señalamientos descritos, la educación de los valores y virtudes humanas constituye una responsabilidad primaria que se adquiere en el seno de la familia; porque en definitiva, papá y mamá, enseñan fundamentalmente con sus acciones -como modelos de vida sus hijos a vivir con dignidad, de modo que puedan ser auténticamente felices. Es por ello, y en definitiva, que la Familia es el ámbito propicio y fundamental, para la formación de la persona; porque en ella y desde ella, es donde se fraguan las actitudes más profundas ante la vida desde los primeros años de vida, donde se aprende a usar responsablemente de la libertad, y en general, se desarrolla más adecuadamente la personalidad (Alcázar y Corominas, 1999, pp. 5-10). Todos los valores y virtudes humanas evidenciadas en actitudes en la vida cotidiana, son influyentes en la sociedad en donde nos desenvolvemos; y los valores y virtudes fundamentales, son adquiridos en la Familia porque constituye el espacio de mayor impacto en la vida de los seres humanos por su influjo biológico, psicológico, espiritual y trascendente, más que cualquier otra organización socializante en las que participamos las personas: escuelas, iglesias, clubes sociales, gremios entre otros muchos. Si queremos una mejor sociedad, tenemos que apuntar a la formación de mejores Familias sustentadas en el compromiso matrimonial.

ROSALBA BORTONE DI MURO
Orientadora, Profesora Titular Emérito-UNET,
Asesor Empresarial IPEF / rbortone60@gmail.com
Programa Radial: Orientación Familiar
Emisora: Éxtasis, 97.7 FM / Sábados: 9 a 10 a. m.