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La nueva herejía sexual

Octubre (2012)

Hoy estamos en presencia y el desarrollo de la herejía sexual. G.K. Chesterton, uno de los hombres ingleses más geniales de la primera mitad del s. XX, en 1926, a los pocos años de iniciarse la revolución bolchevique, proféticamente anunció: “La próxima gran herejía va a ser sencillamente un ataque a la moralidad, y en particular a la moralidad sexual (...) La locura de mañana no está en Moscú sino mucho más en Manhattan”. La gravedad de esta herejía es que va contra la ley natural.

¿Qué es un matrimonio simplemente natural?
Dios es el Creador y el autor de las criaturas: del hombre y de la mujer, de la necesidad del matrimonio y de la unión sexual. La alianza matrimonial es la unión del varón y la mujer y constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole. La realidad del amor conyugal y su expresión más profunda que es la unión sexual, permiten entender racionalmente que el Creador ha querido que no se separe el aspecto unitivo y amoroso del aspecto procreador.
La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada al respeto y a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar. Esto es un bien que Europa exportó al mundo entero.
Veamos, a grandes rasgos, la evolución ocurrida en estos últimos años.
1) A principios del s. XX se introdujo el divorcio que fue minando la institución matrimonial, pues suponía un débil compromiso el matrimonio disoluble. Esto entró poco a poco, pero de modo constante. Un inicio aparentemente racional, pero dañino.
2) En la segunda mitad del siglo XX se desarrolló la industria de la píldora anticonceptiva. Con ella quería evitar tener hijos sin renunciar a la unión conyugal entre marido y mujer. Con esto se decía, sin decirlo, que no somos criaturas y que, en cualquier caso, aunque Dios pueda existir, no tiene providencia sobre nosotros y no tiene autoridad para impedirlo. Se llegó así al llamado control de la natalidad que en realidad era evitar todo control y evitar la natalidad. Fue un segundo paso.
3) Después se fue practicando la esterilización, tanto del hombre como de la mujer. Se trataba de una negación más profunda de nuestra dependencia de un Creador y de la realidad de que somos criaturas que podemos procrear seres eternos: el sexo es, no solo para el bien de los cónyuges, sino también para transmitir la vida de modo racional. Fue un tercer paso.
4) La consecuencia lógica fue que, si los padres renunciaban a los hijos y deseaban tener la unión conyugal por simple placer, no parece que los hijos no pudieran hacer lo mismo, con lo cual se llegó a una ampliación “políticamente correcta”: las relaciones prematrimoniales. Primero entre novios, después se generalizó: la banalización del sexo. Dimos otro paso.
5) Además, si el matrimonio no encierra un real compromiso hacia los hijos y el placer es lo importante, no tiene mucho sentido que haya matrimonio ¿por qué no una simple unión de hecho? Se pensó que sería una relación más libre y espontánea Otro paso más.
6) Al multiplicarse las relaciones sexuales se producen más embarazos y al no desearlos los matrimonios o los simples padres biológicos, es necesario llegar al sexo seguro y al aborto: dejó de ser un delito para pasar a ser un derecho, protegido por la seguridad social. Hemos dado otro paso, otro gran paso: no nos importa la muerte del inocente. Así, por ejemplo, la UNICEF, favoreciendo el aborto “protege” la infancia.
7) Si el placer sexual es lo importante, y puede darse entre homosexuales, se dice que tampoco es evidente que haya dos sexos, esto puede admitirse hasta cierto punto en un plano biológico, pero en el plano cultural, no hay sexos, hay género. Hay compromiso, hay placer sexual, luego es matrimonio (no importa que matrimonio venga de mater, madre y munus, tarea). Y así surge el matrimonio entre homosexuales, con los distintos tipos de familia que el estado debe proteger. Ya se destruyó el matrimonio.
8) Como algunos matrimonios no pueden tener hijos y tienen sexo, un modo de resolver la falta de hijos es facilitarles los niños por medio del FIVET (o técnicas equivalentes). Para la nueva cultura el hijo no es un don del Creador, sino un derecho de la criatura. Pueden ser hijos de uno de los cónyuges, hijos de otras personas desconocidas, puede haber madres de alquiler, puede haber experimentos con animales, etc. Otro paso adelante.
9) Con la institucional búsqueda placentera del sexo y el FIVET: se deshizo la relación natural y tradicional: Matrimonio-Sexo-Hijos. De esta triada se acepta como normal la unión de dos elementos: -matrimonio y sexo sin hijos, -matrimonio e hijos sin sexo (FIVET) -sexo e hijos sin matrimonio (unión libre). Un paso más.
10) Ya que dominamos la producción de niños, podemos intervenir en producir alteraciones en su cuerpo que nos parezcan una mejora, tanto si lo ve oportuno el personal sanitario, como si lo piden los padres biológicos (o los falsos padres). Y también lo podemos destruir a voluntad. Hemos entrado en la industria de la vida y en tratar a las personas como cosas: se fabrican y se usan. Poco a poco estamos llegando al deseo de Descartes: llegar al dominio de la naturaleza. Dominamos la aparición y transformación de los seres humanos a nuestro antojo. Un nuevo avance.
11) ¿Si se fabrican niños para las parejas de hombre-mujer ¿Por qué no fabricarlos o adoptarlos para las parejas homosexuales? ¿Por qué excluir a los homosexuales a su derecho a gozar de unos niños? Es un bien para ellos (pero, conviene preguntarse: ¿es un bien para esas criaturas?) Por tanto, hay que facilitar en las lesbianas la capacidad de ser madres(o “nodrizas”, pues puede que el óvulo no sea suyo); y en las parejas de homosexuales varones que los adopten (en estos casos podría ser uno de ellos padre biológico utilizando una madre de alquiler). Vamos avanzando.
12) Si la vida humana debe ser de calidad y todos los avances anteriores señalan un desarrollo, para mejorarla más conviene eliminar los gastos que dan los enfermos incurables, los discapacitados, los ancianos, etc. De esta forma incluso evitamos también muchos sufrimientos (¿de los seres que se eliminan o de los que están a su lado?). Y llegó la eutanasia.
Llegó la mejora de la calidad de vida (¿material o espiritual?). Incluso en el cine una película con eutanasia se acerca al premio del Oscar. Otro desarrollo más. ¿Cuál será el siguiente?
La verdad ha sido sustituida por el consenso. Todo lo físicamente posible es éticamente correcto ¿por qué no? No en vano dijo Dostoievski: “Si Dios no existe todo está permitido”.
¿Cuanto nos falta para llegar al ambiente paradisíaco de la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, en que, por cierto, el protagonista sesuicida?

P. Rafael Ramis.