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Los adolescentes que fuman marihuana dañan su inteligencia y su memoria de por vida

Octubre (2012)

Existen defensores de las virtudes de algunas drogas “blandas” como la marihuana. Aseguran, y en algunos casos con base científica, que sirve para tratar las migrañas, retrasa el crecimiento tumoral, previene el alzhéimer o trata el glaucoma. Sin embargo, la ciencia también puede señalar sus perjuicios para el organismo. Es lo que ha hecho un nuevo estudio de la Universidad de Duke, que ha llegado a la conclusión de que el uso persistente de marihuana durante la adolescencia daña de forma duradera la inteligencia, la memoria y la capacidad de atención. Los investigadores estudiaron a un grupo de 1.037 individuos de la localidad neozelandesa de Dunedin a lo largo de toda su vida. Descubrieron que las personas que comenzaron a fumar marihuana antes de los 18 años llegaron a perder, en el caso de los consumidores más empedernidos, hasta ocho puntos (de 100) de cociente intelectual cuando se compararon los resultados de sus tests de inteligencia a los 13 y a los 38 años de edad.
Además, el artículo –que se acaba de publicar en la revista PNAS (www.pnas.org)– señala que abandonar el consumo no sirvió para revertir la pérdida por completo. No obstante, los científicos consideran que se necesitan más estudios para determinar si esta pérdida de capacidades relacionadas con la marihuana son o no reversibles. ¿Son poco ocho puntos de pérdida? La coordinadora del trabajo, Madeline Meier, recuerda que “un mayor cociente intelectual está relacionado con una mayor educación e ingresos y con una vida mejor y más sana”. Alguien que pierde ocho puntos de cociente intelectual como adolescente “se verá en desventaja frente a la gente de su edad en el futuro”, asegura. Los investigadores señalan que los daños se producen porque la marihuana produce cambios en el cerebro en una etapa en la que precisamente está experimentando numerosas transformaciones. La pubertad es un período de desarrollo crítico, que se caracteriza por la maduración de las neuronas y los sistemas de neurotransmisión, y por procesos de reorganización que hacen especialmente vulnerable el cerebro adolescente.

Tomado de: http://www.20minutos.es/