Leer Entrelíneas

Inocencia verdadera

Septiembre/Octubre (2007)

Una hermosa niña, diariamente iba camino a la escuela, solita y a pie. A pesar del mal tiempo de aquella mañana, del viento fuerte y las nubes amenazadoras, ella seguía su camino rumbo a la escuela…
A lo largo del día el viento fue aumentando, y se fue formando como una tempestad, con muchos rayos y truenos …
La madre pensaba que su hija podría sentir miedo al volver tan sola en medio del temporal, ya que ella misma estaba bastante asustada…
Preocupada, rápidamente subió a su auto y se dirigió por el camino en dirección a la escuela. Luego, a la distancia, vio enseguida a la pequeña. Lo más extraño es que a cada relámpago, la niña paraba, miraba hacia arriba y sonreía.
Otro y otro trueno …. Y ella siempre miraba hacia el cielo y sonreía. Finalmente la niña subió al auto e inmediatamente, curiosa, la madre preguntó: -“¿Puedes contarme qué estabas haciendo tesoro?”.
Y la pequeña respondió:
- “¡Sonriendo mami! ¡Dios no paraba de sacar fotos mías!!

 

Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado, podemos y queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y del Caribe, y a cada una de sus personas”(1).


(1) Punto No. 18 de la Introducción del Documento Conclusivo de la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.