Leer Entrelíneas

La Lucha por la vida

Septiembre-Octubre (2013)

El pasado 14 de Mayo fue condenado a cadena perpetua el médico abortista Kermit Gosnell por el asesinato de tres bebés nacidos vivos. Un ex empleado de este doctor, Stephen Massof, declaró que él vió cerca de 100 bebés nacidos vivos, que luego fueron “cortados con tijeras” en la nuca por trabajadores de la clínica para asegurar su muerte. En un informe de 2011, se encontró que el Departamento de Salud de Pensilvania  tuvo contacto con esa clínica en 1979, año en que la aprobó. Luego no se realizó ninguna supervisión hasta 1989, en la que encontró “numerosas violaciones”. Dos nuevas supervisiones, en 1992 y 1993, encontraron más violaciones, pero no hicieron correcciones. “Con el cambio de gobernadores”, señaló el informe, “las autoridades concluyeron que las inspecciones ‘pondrían una barrera para las mujeres’ que buscan abortos. Era mejor dejar a las clínicas hacer lo que quisieran, incluso a pesar, que tanto mujeres como bebés pagarían”.

Esta es una de las puntas del terrible iceberg en que se ha convertido la legalización del aborto en países del “primer mundo”. Ni hablar de lo que ocurre en países como la República Popular China donde obligan a las mujeres a abortar después del primer hijo. Esa política del hijo único, que entró en vigor en 1971, ha realizado ¡336 millones de abortos!, en su gran mayoría niñas.

Hace meses el obispo español, Mons. Demetrio Fernández, señalaba que no debemos callar el genocidio del aborto y que hay que trabajar por una “política inspirada en la cultura de la vida pues las cientos de miles de víctimas que genera esta práctica está llevando a España y Europa a un lento suicidio”.
En nuestro país el presidente de la Comisión de Familia e Infancia de la CEV, Mons. Rafael Conde Alfonzo, señaló que la 13º campaña a favor de la vida “se ha extendido todo este año, con el objetivo de defender el derecho a la vida del niño aún no nacido, rechazando el aborto como asesinato de un ser débil e indefenso”.

Afortunadamente hoy contamos con el gran trabajo que realizan los grupos de defensa de la vida, los cuales se han convertido en un verdadero “dolor de cabeza” para el gran negocio del aborto. En USA el nombre del Dr. Gosnell se convirtió este año en un “grito de guerra” para estas organizaciones quienes realizaron un gran trabajo de opinión pública que ayudó a atraer la atención de los grandes medios de comunicación.

El pasado mes de Mayo el Papa Francisco dijo, desde la Plaza de San Pedro, que la vida se debe defender desde el momento de la concepción. Él participó en la Marcha por la Vida que se realizó en Roma y en su twitter @Pontifex_es escribió: “Es Dios quien da la vida. Respetemos y amemos la vida humana, especialmente la que está indefensa en el seno de la madre”. Una cita del Papa Francisco, cuando era Cardenal, se ha convertido en motivación para muchas organizaciones pro vida: “Exhorto a defender del aborto a los no nacidos aun cuando los persigan, los calumnien, les metan trampas, los entreguen a los tribunales o los maten. No tiene que haber un solo chico que no tenga derecho a nacer”. ¡Ahora con este líder espiritual y mediático, que ha resultado ser el Papa Francisco, tenemos gran esperanza que se ponga fin al aborto en el mundo entero!

Es bueno señalar que ante horrores como el caso del Dr. Gosnell también han ocurrido grandes conversiones en el mundo del aborto. La más famosa es la del Dr. Nathanson y su video del aborto (filmado por él mismo cuando era abortista) que recorrió el mundo para defender al no nacido. Recientemente una mujer que fue directora de una clínica de abortos y de la organización abortista Planed Parenthood, Abby Johnson, escribió un libro best seller: UnPlanned –NoPlanificada (Ignatius Press, 2011, EEUU), donde pone al descubierto las prioridades abortistas de esa organización y la manipulación semántica que utiliza. A ella la llevaron a juicio para silenciarla pero no sólo ganó la demanda, sino que el caso atrajo la atención de los medios y lo único que consiguieron fue darle más propaganda a su historia. Ahora forma parte de Coalition for Life (Coalición por la Vida), organización pro vida que ofrece alternativas distintas al aborto. En una carta que ella escribió, para refutar a algunas personas que pedían la pena de muerte para el Dr. Gosnell, decía que ella espera ansiosamente el día cuando pueda llamar a Kermit Gosnell un ex y arrepentido abortista.

“Es Dios quien da la vida. Respetemos y amemos la vida humana, especialmente la que está indefensa en el seno de la madre”.

Y es que decenas de casos como el de Abby Johnson se han dado en la causa pro vida. Son las cosas buenas que surgen dentro de tanto horror. Dios quiera que con esa entrega total de tantas personas que trabajan sin descanso en la defensa de la vida, y con el apoyo incondicional del Papa Francisco, se pueda lograr en poco tiempo poner fin al terrible crimen del aborto en el mundo entero.

Fundación Entre Líneas