Leer Entrelíneas

Papá y mamá en sintonía

Septiembre-Octubre (2013)

Es difícil cuando papá y mamá tienen un criterio diferente para la educación de los hijos. En muchas familias existe uno de los padres que actúa con firme autoridad y otro que se deja transar ante los deseos y peticiones de los hijos.
Este equilibrio no es malo, pero lo que hay que tener en común y nunca perder de vista es la unidad de ideales y valores para la toma de decisiones.

No olvidemos que los que más sufren en estos casos de discordia y falta de acuerdo entre padres, son los hijos, que con el continuo envío de mensajes contradictorios se les está confundiendo, perdiendo así el norte en el proceso educativo.

Unidad de la autoridad

El problema de la unidad en la educación se presenta complicado. Tenemos, en primer lugar, a un padre y una madre con sus diferencias sicológicas que provocan diversidad de métodos y de aplicaciones. Y rodeando al padre y a la madre se sitúan muchos agentes por los que pasa el niño antes de volverse adulto: los abuelos, los tíos, los hermanos mayores, los primos, los amigos de la familia, los empleados cercanos, los amigos del niño, los profesores…

Todos tienen algo que decirle al niño; todos ponen algo que va completando su persona. Es natural que haya entre unos y otros agentes diversas tonalidades, diversos matices, porque son diversas autoridades. Lo que no debe haber es discordancia continuada entre las autoridades por las que pasa el niño. Las influencias no deben repelerse, sino complementarse. La unión hace la fuerza. Si uno niega y otro afirma, si uno empuja y otro detiene, el niño se desconcierta, vacila y desprecia a la autoridad.

Es necesario establecer una línea armónica orientadora y mantener en vigor el principio general de que los abuelos, los tíos, los profesores, etc., deben aceptar el orden general de la casa y apoyar la acción de los padres.

Consejos para los padres

Los hijos son los más afectados cuando no hay unión entre papá y mamá. Es por eso, que la mejor forma de ejercer una autoridad coherente es fortalecer la unión entre esposos. Si estamos hablando del caso en que padre y madre, por diferentes circunstancias se encuentran separados, entonces por el bien de los hijos, deben tener puntos comunes para no caer en la contradicción.

Aquí damos algunas sugerencias:

  • Trasmitir siempre una imagen del cónyuge forma respetuosa.
  • No autorizar lo que el otro a prohibido.
  • No discutir delante de los hijos. Si hay que discutir algo, háganlo a solas.
  • No demostrar desacuerdo sobre el modo de proceder con los hijos, delante de ellos mismos.
  • No hacer al hijo confidente de las penas que causa el cónyuge, al menos hasta que alcance la edad y madurez necesaria.
  • Enfóquese a transmitirle a su hijo más las  fortalezas que debilidades de su esposo/a.
  • No le haga mala fama a su cónyuge con sus hijos, pues ellos lo irán interiorizando y usted terminará perdiendo autoridad frente a ellos. Evite comentarios como: es que la mamá es una “fiera”, o el papá es un “alcahueta”.

Félix Fernández González