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La nueva evangelización y la bioética en la formación sacerdotal

Septiembre-Octubre (2014)

La  Igíesia  esta convocada  a  reaíizar  y  poner  en marcha  la  Nueva Evangelización. En  este contexto deseo situar las presentes considera- ciones que hacen directa referencia a la nueva empresa evangelizadora —nueva y a la vez vieja, porque comenzó en Cristo hace veinte siglos— que los tiempos reclaman y a la que la Iglesia nos convoca e impulsa.
Tenemos todos  bien patente que el Concilio Vaticano  II asoció a la causa de la renovación de la Iglesia toda su enseñanza, y en particular los Decretos sobre el ministerio y la vida de los presbfteros, y sobre ía formaci6n sacerdotaí. La rica experiencia de la Iglesia acerca del ministerio y  la vida de  los presbíteros, condensada en diversos documentos del Magisterio1, ha recibi- do un nuevo impulso gracias a las enseñanzas contenidas en la Exhortación apostólica post-si- nodaí <Pastores dabo vobis»2.
<Hoy, en particuíar, ía tarea pastoraí prioritaria de la  nueva evangelización,  que atañe a todo el Pueblo de Dios y pide un nuevo ardor, nuevos métodos y una nueva expresión para el anuncio y el testimonio del Evangelio, exige sacerdotes radical e integralmente inmersos en el misterio de Cristo y capaces de realizar un nuevo estilo de vida pastoral»3. Los primeros responsabíes de esta nueva evangelización del tercer milenio son los presbíteros: ellos, sin embargo, para poder realizar su misión, necesitan alimentar en sí mismos una vida, que sea muestra diáfana de la  propia identidad; precisan también vivir una uni6n de amor con Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, Cabeza, Maestro y Pastor, alimen- tando la propia vida espiritual y el propio ministe- rio con una formación permanente y completa.
La  presente refexi6n  quiere ser  un  ííamado urgente a la necesidad imperiosa que los sacer- dotes  conozcan  y  sean formados  sobre  los principales temas y problemas de la bioética.

Todo eíío,  con ía fnaíidad de ofrecer eíementos  prácticos,  que  puedan  servir  para  que  se promueva la enseñanza de la bioética en todos los  niveles de  la  formación   sacerdotal;  de manera que el sacerdote pueda contar con las herramientas  que   le  permitan  abordar  los desafíos que dichos temas y problemas bioéti- cos  presentan  al  presbítero  para  la  nueva evangelización.
Es urgente crear en los seminarios, universida- des pontifcias y cat6íicas ía catedra de bioetica separada del tratado de Teología Moral,  como ciencia multidisciplinar, con su propio método de investigaci6n y asignaturas muy especifcas.
Que estén en capacidad de  conocer que la bioética: Es humana, porque concierne directa- mente a la vida y la salud del hombre, e indirecta- mente al entorno en el que vive. Es racional, porque regula las intervenciones según valores morales, fundados en la dignidad de la persona humana. Es universal, ya que es válida para todos los hombres sin distinción de cultura o religión, porque está fundada únicamente en la racionalidad humana. Es interdisciplinar, ya que se sirve de la colaboración de todas las discipli- nas   implicadas: biología, medicina, derecho, fíosofia, entre otras. Asi mismo, que ía bioetica se desarrolla en dos ámbitos: Bioética general, se ocupa de los valores y de los principios éticos generaíes (fíosofia  moraí); Bioetica  apíicada, aplica los principios generales a temas y casos concretos  bajo  eí  perfí   bioí6gico,  medico, jurídico y ético.
De igual manera deben conocer los principales temas y problemas de la bioética relacionados con: La procreaci6n humana: sexuaíidad humana, procreaci6n naturaí, fecundaci6n artifciaí, reguía- ción  natural de  la fertilidad y  anticoncepción, esteriíizaci6n. La  genetica   humana:  genoma humano, biotecnologías y terapia genética, clona-
ción  y  células  madre.  El  embrión:  embrión
humano, aborto, diagnóstico prenatal, experimen- taci6n en embriones humanos. La vida en ía fase terminal:  dolor  y  eutanasia,   encarnizamiento terapéutico, cuidados paliativos, muerte encefáli- ca y trasplante de órganos.
Aí  refexionar  sobre  íos  aspectos  bioeticos relacionados con la vida humana que deben ser ineludiblemente respetados, el  sacerdote  de la nueva evangelización estará en capacidad de ayudar a todos los destinatarios de su acción pastoral a que tengan presente: El respeto y la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su  fnaí  naturaí. «A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona» Este es el principio fundamental que debe embeber toda  ía  refexi6n  bioetica  sobre  íos  nuevos avances en el campo de la biomedicina.

PBRO. BENITO ADAN MENDEZ BRACAMONTE VICARIO GENERAL DEL OBISPADO CASTRENSE

Notas  (1) Entre  los  documentos  más  recientes, Cfr. CONC. ECUM. VATICANO II, Constitución Dogmática sobre ía Igíesia Lumen Gentium 28; Decreto  sobre ía Formaci6n Sacerdotaí Optatam Totius 22; Decreto sobre eí Ofcio  Pastoraí de íos Obispos en ía Igíesia Christus Dominis 16; Decreto sobre el  Ministerio y Vida de los Presbiteros Presbyterum Ordinis; PABLO VI, Carta Encicíi- ca  Sacerdotaíis Coeíibatus (24  junio  1967):  AAS  59 (1967), 657-697; S. CONGREGACI6N PARA EL CLERO, Carta Circuíar ínter ea (4 noviembre 1969): AAS 62 (1970),
123-134; SINODO DE LOS OBISPOS, Documento sobre eí Sacerdocio Ministeriaí Uítimis Temporibus((30 noviem- bre 1971): AAS 63 (1971), 898-922; Codex Iuris Canonici (25 enero 1983), can. 273-289;  232-264;  1008-1054; CONGREGACI6N PARA LA  EDUCACI6N CAT6LICA, Ratio   Fundamentalis   Institutionis    Sacerdotalis   (19 marzo1985), 101; JUAN PABLO II, Cartas a íos Sacerdo- tes con ocasi6n deí Jueves Santo; catequesis sobre íos sacerdotes, en ías Audiencias Generaíes deí 31 marzo aí  22  septiembre  1993.  (2)  JUAN  PABLO  II,  Exhortaci6n. Apost6íica.  Post-sinodaí  Pastores  Dabo  Vobis  (25  marzo  1992): AAS 84 (1992), 657-804. (3) Ibid. 18: op.cit. 685.