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Recemos por los corruptos

Septiembre-Octubre (2014)

El Papa Francisco, desde que llegó a la sede de Pedro, no ha dejado de denunciar a los corruptos y al gran daño que hacen a la sociedad y a sus propias familias.

Ha dicho en diversas ocasiones que Dios ama con locura a los   pecadores,   pero   que   aborrece   a   los   corruptos: “Podemos ser pecadores pero no corruptos”.  En la Capilla Santa Marta señaló que “Jesús no hablaba de perdonar a los corruptos sino que más les valdría ponerles una piedra de molino al cuello y arrojarlos al mar”

También hizo un llamado a los cristianos, en esa misma capilla, para que rezáramos por la conversión de los corrup- tos porque “si no se arrepienten y devuelven todo lo robado, los perros del infierno se chuparán su sangre”

Durísimas palabras ha tenido el Papa con estas personas. Y el Papa no tiene  miedo  en denunciar  a los corruptos.  En Sicilia excomulgó  a los mafiosos, a pesar de haber recibido amenazas de muerte.

Y es que la corrupción  es un mal mundial terrible. El Papa lo sabe. Y él quien siempre tiene en sus labios una palabra misericordiosa  ante  los  pecadores  no  duda  en  hablar fuerte, en decir la dura verdad que se esconde detrás de una persona corrupta.

Y es que como él señaló en la capilla Santa Marta “Los corruptos son unos hipócritas” y “que injustos son aquellos católicos que ayudan con una mano a la iglesia y roban con la otra”

Ya el tema de la hipocresía de los corruptos lo había denun- ciado fuertemente en Buenos Aires, siendo Arzobispo, en una  reflexión  incluida  en  el  libro  Corrupción  y  pecado (Publicaciones Claretianas) donde escribía que “el corrupto pone  cara  de  no  haber  hecho  nada,  se  merecería  un doctorado honoris causa en cosmética social”

“No es necesario hablar mucho de los pecadores -explica-  ba el Papa en junio-, porque todos lo somos”. “Nos conoce- mos ya desde dentro y sabemos qué es un pecador. Y si alguno de nosotros no se siente pecador, que vaya a ver al médico espiritual”

Pero hay otro tipo de personas que “se han sentido fuertes, se han sentido autónomas de Dios, pensando: Nosotros no tenemos  necesidad  de  aquel  Dueño,  ¡que  no  venga  a molestarnos! ¡Éstos son los corruptos! Aquellos que eran pecadores como todos nosotros, pero que han dado un paso adelante, como  si  se hubieran  consolidado en el pecado:  ¡no tienen  necesidad  de  Dios!  Pero  esto  sólo aparentemente, porque en su código genético está impresa
esta relación con Dios. Y como no la pueden negar, s
hacen un Dios especial: son Dios ellos mismos”

El Papa nos invita a “rezar por tantos niños y muchachos que reciben de sus padres pan sucio. Porque Dios nos ha pedido que llevemos el pan a casa con nuestro  trabajo honesto, pero el corrupto  da de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, tal vez educados en colegios costosos, tal vez crecidos en viajes, ambientes cultos, han recibido de su papá como comida suciedad, porque su papá, llevando el pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! ¡Y esto es un  pecado  grave!  Porque se comienza  tal  vez con  una pequeña coima [soborno], pero es como la droga, ¡eh!”

El Papa pidió oraciones para los hijos de estas personas, pero también “para  que el Señor cambie  el corazón de estos devotos del soborno, y se den cuenta que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honesto, del trabajo de cada día, y no de estos caminos más fáciles que, al final, te quitan todo”

“Cuando  mueren,  esta  pobre  gente  que  ha  perdido  la dignidad en el hábito de los sobornos, ¡sólo lleva consigo, no el dinero que ha ganado, sino la falta  de dignidad!
¡Recemos por ellos!”

Ma. Denisse  F. de Capriles