Leer Entrelíneas

Amor, Riqueza, Éxito

Septiembre (2006)

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo:
- No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron: - ¿Está el hombre de la casa?
- No -respondió ella-, no está.
- Entonces no podemos entrar -dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
- ¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
- No podemos entrar a una casa los tres juntos explicaron los viejitos.
- ¿Por qué? - quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: - Su nombre es Riqueza.
Luego indicó hacia el otro: - Su nombre es Éxito.
- Y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres ustedes desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron.
El hombre se puso feliz: - ¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza.
Su esposa no estuvo de acuerdo: - Querido, ¿por qué no invitamos a Éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y
vino corriendo con una idea:
- ¿No sería mejor invitar a Amor? Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor.
- Hagamos caso del consejo de nuestra hija- dijo el esposo a su mujer – ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.
La esposa salió y les preguntó a los tres viejos:
-¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor que venga para que sea nuestro invitado.
Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron.
Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y Éxito:
- Yo sólo invité a Amor, ¿por qué ustedes también vienen?
Los viejos respondieron juntos:
- Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, dónde sea que él vaya, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.

Cultivo una rosa blanca, en junio como en enero
para el amigo sincero, que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo,
cardos ni ortigas cultivo, cultivo una rosa blanca.
José Martí