Leer Entrelíneas

DA Y ENRIQUÉCETE
Revelado el secreto de la felicidad y de la riqueza

Marzo (2009)

Es mejor dar que recibir, pero no es fácil ser generoso con tu riqueza cuando hay una recesión que se come tu cartera, o quizá robe tu trabajo. No obstante, la donación caritativa y la filantropía son vitales para una sociedad próspera, y deberían respaldarse
en los buenos tiempos y en los malos.
Estas razones fueron subrayadas en una conferencia celebrada en Roma, en la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede, con la colaboración del Acton Institute. Titulada "Filantropía y Derechos Humanos: Crear espacio para la caridad en la sociedad civil", el seminario, celebrado el 4 de diciembre, intentó mostrar lo importante que es el florecimiento de la filantropía y derechos humanos, haciendo espacio para la "caritas", o actos individuales de caridad, de manera que todos puedan prosperar.
La defensa más enérgica de la donación caritativa la hizo el profesor Arthur C. Brooks, elegido recientemente presidente del American Enterprise Institute. Autor de muchos libros de filantropía, Brooks explicaba cómo, hasta hace pocos años, nunca creyó en la filosofía filantrópica de John D. Rockefeller, el multimillonario norteamericano del pasado siglo (Rockefeller estaba convencido de que al repartir su riqueza se hacía más rico, y creía que Dios le arrebataría su dinero si dejaba de dar).
"El motivo por el que no creía en ella es porque soy economista", bromeaba. "Como economista, aprendí que hay que tener dinero antes de que puedas darlo. No se puede dar y después conseguirlo - tiene que ser al revés".
De hecho, estaba tan seguro de tener razón que hace cuatro años se propuso probar el error de Rockefeller llevando a cabo una encuesta amplia en 30.000 hogares a lo largo de los Estados Unidos. Pero los datos que consiguió simplemente respaldaban la filosofía de Rockefeller, compartida por muchos otros empresarios: que aquellos que dieron a la caridad les hizo más ricos.
Fue a buscar a un amigo psicólogo para que le dijera por qué esto era así, quien le recordó que el secreto era la felicidad. Su amigo encontró que cuando la gente da, se vuelven más felices, y cuando son más felices se hacen más ricos. Brooks, en consecuencia se convirtió, y el descubrimiento cambió su vida. Además, ahora que es consciente de que la gente tiene mucha más necesidad de dar que de recibir, cree que se debe ayudar y apoyar a aquellas instituciones, como la Iglesia, que actúan como conducto entre donante y receptor.
El cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, hacía referencia a la encíclica "Deus Caritas Est" de Benedicto XVI donde el Papa pone de relieve que siempre es necesaria la "caritas", incluso en la sociedad más justa, pero lo que se requiere, por encima de todo, es la santidad.
"No es la caridad la que nos hace santos", recordaba el cardenal Cordes a los participantes en la conferencia, "sino la santidad la que nos hace verdaderamente caritativos".
En su discurso, el profesor Brooks dejaba claro que no defendía que los individuos dieran sólo para ser prósperos. Pero en el mundo económico actual, domina la mentalidad del "quid pro quo", y suele venir de una postura utilitarista en la que el beneficio y la recompensa son los únicos incentivos.