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¿Qué son las Constelaciones Familiares?
Sin duda heredamos muchas cosas de nuestros padres. No solo la apariencia física sino también en lo psicológico y espiritual. Sin embargo, cada persona, aunque se parezca a otros de su familia, tiene también diferencias. Cada ser humano es único.

Marzo (2009)

“Me invitaron a un taller de "Constelaciones Familiares", sé que tiene que ver con la teoría sistémica, pero se me hace algo extraño el título, alguien sabe algo sobre este tema? Les agradecería que si saben algo me explicaran para no ir a ciegas al taller. Gracias”.
Respuesta
Esta es la opinión de nuestro experto en sectas y asociaciones secretas de Catholic.net: Roberto A. Federigo.
Las “Constelaciones Familiares” son parte de una neoterapia de efectividad no comprobada.
Esta seudo psicoterapia es una supuesta “solución sistemática” creada por Bert Hellinger.
Este método funciona en 25 países y es llevado adelante por distintos profesionales que lo aplican en conjuntos familiares.
En su sistema hallamos métodos y teorías poco cercanas a las del psicoanálisis como considerar que “más allá de la edad que tengamos, cada uno de nosotros es un niño, y lo que ese niño anhela por encima de todo es encontrar armonía dentro de la familia”.
Este condicionamiento es contraproducente en algunos tipos de psicopatías como en el caso de regresiones por deterioro mental, fatiga psíquica o frustraciones y fracasos.
El individuo atraviesa cuatro etapas, en su niñez, que marcarán el desarrollo de su personalidad. Para el adulto, el hecho de permanecer a cualquier etapa del desarrollo temprano, representa inmadurez emocional.
Además, afirman sus “profesionales”, que “las constelaciones familiares ofrecen a los participantes la oportunidad de liberarse de las obligaciones inconscientes que se van transmitiendo de generación en generación, iniciando así un proceso de profunda sanación”.
Algo incompatible con el tratamiento “subjetivo” y de desarrollo de la personalidad del paciente, ya que el paciente es cargado con “pesadas herencias” a modo de “maldición” y haciendo sentir a la víctima aún más culpas.
El psicoanálisis es un método fundado sobre la investigación de procesos mentales para el tratamiento de desordenes neuróticos, y una serie de concepciones psicológicas adquiridas por este medio y que se desarrollan conjuntamente.
Se unen tres técnicas de interpretación de significaciones, de práctica terapéutica y de teoría que da cuenta de esta técnica, fundando su legitimidad. Es esencial subrayar la importancia de la dimensión teórica, gracias a la cual el psicoanálisis puede pretender la categoría de ciencia.
El psicoanálisis se puede definir como teoría del inconsciente y de sus efectos, considerando el inconsciente no como un nuevo capítulo en las ciencias sino trastocando de forma radical su clasificación. En la medida que da cuenta del acceso del hombre a la categoría de sujeto y acaba como teoría de la cultura, el psicoanálisis es no sólo un complemento de la psicología o la sociología sino un preámbulo.
Eso y mucho más, es el psicoanálisis, y no un sistema nueva erista de supuesta autoayuda que mezcla terapias psicológicas de condicionamiento conductual con meditación, energías y otras pseudos ciencias.
Si todo culminaría aquí, no pasaría de ser una nueva técnica experimental, no obstante su similitud con algunas prácticas utilizadas por la secta de la cienciología resaltan a la vista.
Finalmente podemos reafirmar que “constelaciones familiares” se trata de un grupo con conducta sectaria del movimiento nueva era.

Conclusión:
Sin duda heredamos muchas cosas de nuestros padres. No solo la apariencia física sino también en lo psicológico y espiritual. Sin embargo, cada persona, aunque se parezca a otros de su familia, tiene también diferencias. Cada ser humano es único.
Tener influencias de familia no significa que estemos encadenados al pasado. Dios nos ha dado libertad para luchar y mejorar. Solos no podemos lograr la liberación del alma. Es por eso que Cristo vino a romper las cadenas del pecado y hacernos hombres nuevos. El lo hará si cooperamos con su gracia. Esa liberación incluye las influencias negativas familiares. El proceso de cambio puede ser rápido o despacio, pero con la gracia y el esfuerzo personal todos podemos poner a muerte las malas tendencias y crecer en virtud. La Iglesia Católica siempre ha sostenido esta enseñanza. Es importante que al proceso de curación no se le introduzcan prácticas contrarias a la fe.

Roberto Antonio Federigo / Catholic.net