Leer Entrelíneas

¡Con mis padres no te metas!

Marzo (2006)

A los jóvenes de América Latina se les preguntó cuáles instituciones les inspiraban confianza.

Contestaron que la familia. En México y Bolivia, 96% de los jóvenes afirmó que las relaciones con sus padres eran positivas. "La familia -dicen- es una fortificación afectiva donde podemos expresarnos, volcar nuestras confidencias y encontrar orientación".

Entre Mafalda y su madre, se desarrolla el siguiente diálogo:
"Mamá, ¿yo a vos, hasta qué edad tengo que obedecerte?" -Hasta que tengas el criterio, la responsabilidad, y la madurez suficientes para desenvolverte en la vida. A lo cuál, la niña responde: "¡La pucha!. ¿Y eso duele mucho?"

La sociedad no valora el tesoro que se esconde en las paredes de un hogar. Somos testigos de los males, que la excesiva dedicación al trabajo, produce en los hijos. Es la profesionalitis o trabajo adicción.

El niño no nace responsable, tiene que aprenderlo. No sabe lo que está bien o lo que está mal, tiene que aprenderlo. Necesita equivocarse para aprender, y el apoyo de sus padres para madurar. El hombre es el ser vivo más desprotegido de la naturaleza; al principio, hay que hacérselo todo, y después, hay que enseñárselo todo.

En los animales, la naturaleza suple esa carencia con los instintos.

Tienen que valerse por sí mismos, casi enseguida. ¿Quiénes no han visto como un potrillo recién nacido, se levanta tambaleante, en cuanto sale a la luz del día?.

Hogar, es el sitio del fuego en las chimeneas. Alrededor de ellas se disfruta. Los poetas encuentran allí su inspiración. Las musas parecen sentarse con ellos en una poltrona mientras las volutas de humo del cigarrillo, ascienden en vertical.

No dejemos convertir el hogar en una desangelada pensión donde sólo
se acude a comer y a dormir. Será, si lo queremos, un oasis de cariño, donde además, se reponen las fuerzas. Por eso, y ante el ataque sistemático de la institución familiar, sale espontáneo exclamar:
"Con mis padres no te metas".


OSWALDO PULGAR PEREZ
El Universal, 11 de enero de 2006