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LA SANTERÍA:
UN DESAFÍO PARA NUESTRA FE

Marzo (2008)

Cada día es más frecuente en nuestro país la práctica de la santería. Ante esta situación consideramos oportuno hacer varias citas del libro recién editado del padre Rafael Troconis: La Santería, Un desafío para nuestra fe, con la finalidad de informar brevemente sobre estas creencias y recomendar la lectura completa de esta obra (1).
En este libro el padre Rafael Troconis pretende dar a conocer las creencias y prácticas fundamentales de la santería y las analiza desde el punto de vista de la fe católica. Ello permite descubrir la absoluta incompatibilidad entre las creencias católicas y la santería. Este aporte es fundamental en estos momentos en los cuales muchos católicos se confunden y piensan que es posible ser católico y santero a la vez. A continuación publicamos la Introducción del libro y el Anexo 1.

Introducción
Una noche, al salir de la Iglesia parroquial, observé que una persona, toda vestida de blanco, ingresaba al templo. La detuve y le pregunté qué hacía allí, y me contestó que venía a participar en la charla pre-bautismal. Agregó que era el padrino de una criatura que habría de ser bautizada el sábado siguiente. Obviamente esta persona practicaba la santería, por lo cual me sentí en la obligación de explicarle que no podía ser padrino de un niño que iba a ser bautizado en la religión católica. El padrino asume la misión de ayudar a los padres en la educación cristiana del bautizado; por tanto, mal podía ser padrino habiendo cambiado su religión. El hombre se molestó y me dijo que él era católico, que había sido bautizado, había hecho la primera comunión y había sido confirmado tiempo atrás. Una vez más intenté hacerle entender que, al haberse iniciado en la santería, había abandonado a Jesucristo, y que esa religión era incompatible con la nuestra. No hubo acuerdo, por lo cual juzgué que debía hablar con los padres del niño. Les pedí que buscaran a otro padrino, cosa que aceptaron. El problema fue resuelto satisfactoriamente.

En otras ocasiones me he visto envuelto en situaciones de esta índole. Por supuesto todas han sido más o menos desagradables, ya que las personas que practican esta religión aducen que son católicos, y piensan que se actúa injustamente, cuando no se les permite a ellos o a sus hijos el acceso a los sacramentos. Seguramente alguno de ustedes habrá pasado por experiencias más o menos similares. La santería se está extendiendo rápidamente. Se está haciendo cada vez más popular. Tienen éxito en todos los estratos de la población. … Muchas personas acuden a la santería para buscar progreso económico, éxito en los estudios o en el deporte, salud, amor, para protegerse de diversos peligros y hasta para protegerse de la policía y de los malandros (según el interesado sea malandro o policía).

La santería es una religión que mezcla elementos cristianos con creencias y ritos de la religión que practicaban las tribus yorubas que fueron traídas a América desde el África ecuatorial por comerciantes de esclavos en el siglo XVIII: bastantes autores opinan que se trata de sincretismo religioso, y lo es, ya que esta creencia combina elementos de la religión católica con otros de la religión yoruba. Sin embargo, hay que dejar claro que la mezcla es muy desigual, ya que en la santería prevalecen las creencias y ritos de los yorubas, hasta el punto de poder decir que los elementos cristianos son, en realidad, un simple ropaje, carente de valor, que cubre lo que realmente subyace: una religión típicamente animista que profesa la existencia de una serie de espíritus, llamados orishas, que personifican las fuerzas ocultas de la naturaleza, a los cuales se acude con el fin de alcanzar protección contra los enemigos, obtener beneficios diversos (amor, poder, dinero, salud, etc.) y atacar a aquellos que agredan a quienes se suman a esas creencias. La santería incluye la práctica de una serie de ritos mágicos mediante los cuales se pretende alcanzar los objetivos antes mencionados. Todo esto contradice el núcleo de nuestra fe, ya que nosotros creemos que “ …hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también , que se entregó a sí mismo como rescate por todos” (1 Tim 2,5-6). El error fundamental de la santería consiste en la afirmación de que la vida de los hombres está gobernada por una serie de espíritus, llamados orishas o santos (aquí hay una clara muestra del sincretismo religioso al cual hacíamos mención) a los cuales hay que venerar y acudir. La mediación salvadora de Cristo desaparece por completo.

ANEXO 1: LA SANTERÍA EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS

1)¿Qué es la santería?
Es una religión de origen africano, traída en tiempos de la Colonia, la cual se caracteriza por el culto o adoración a espíritus llamados orichas, que se han identificado con imágenes de santos católicos. De allí el nombre de santería.

2)Es decir, que ellos creen en nuestros santos, ¿No?
Eso es lo que parece a primera vista. Pero no es así. Los espíritus venerados por los yorubas (pueblo africano proveniente de Nigeria y traído a América en condición de esclavitud) fueron identificados con las imágenes de los santos de la religión católica. De allí el hecho de que haya gente que piense que ellos veneran a los santos igual que nosotros y que no hay inconveniente en ser católico y santero.

3)¿Me puede dar ejemplos?
Sí. Ellos identifican la imagen de Santa Bárbara, mártir cristiana del siglo IV después de Cristo, con Changó, espíritu del fuego, del trueno y del relámpago entre los yorubas. La imagen del Santo Niño Jesús de Atocha representa otro oricha llamado Elegguá, un espíritu protector que abre y cierra todas las puertas. La imagen de San Lázaro representa a Babalú Ayé, espíritu que siempre según los santeros, cuida a los enfermos. La imagen de San José representa a un espíritu llamado por los yorubas Aganyú. La Virgen del Carmen representa a Dada; la Virgen de la Merced a Obtalá; Nuestra Señora de Regla a Yemayá. Y así podríamos poner muchos ejemplos.

4)¿Entonces la santería no tiene nada que ver con nuestra religión?
No. Las similitudes son solamente externas. Nosotros creemos que los santos (los nuestros, los verdaderos) fueron personas de carne y hueso como nosotros, que se esforzaron por imitar a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y así llegaron al cielo. Ellos son un modelo de vida cristiana e interceden ante el Señor para que nos ayude, pero nada más. Los orichas de la santería nada tienen que ver con nuestros santos. Por eso es mejor no llamarlos santos sino orichas. Así no hay confusión.

5)¿Es verdad que en la santería se practica la magia o brujería?
Sí, es cierto. La magia o brujería se define como todo rito practicado para obtener favores o protección de fuerzas ocultas y hasta para causar daños a personas. Un buen cristiano no acude nunca a fuerzas ocultas porque lo espera todo de Dios. La actitud cristiana justa ante el futuro y ante lo que se desconoce consiste en entregarse con confianza en las manos de la Providencia divina y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. No debemos olvidar que Dios es como un Padre bueno que cuida de nosotros (Cf. Mt 6, 25-34).

6)¿Me puede poner un ejemplo de cómo en la santería se practica la brujería?
Sí. En la santería se practican sacrificios de animales (sobre todo de gallinas y chivos), adivinación con caracoles mediante la tabla de Ifá, uso de collares y pulseras denominados ildés (lo cual es pecado de superstición), maleficios y otros ritos mágicos para obtener salud, dinero, amor, etc. Por cierto, lamentablemente hay personas que usan los ildés para protegerse (especialmente uno de cuentas amarillas y verdes llamado “mano de Orunla”). Es un gran error. Esos collares y pulseras representan a los espíritus de la religión según los colores que tengan. Usarlos equivale a ponerse bajo la protección de alguno de los orichas y renunciar a Jesucristo.

7)¿Y estas cosas están prohibidas por Dios?
Desde luego que sí. La Biblia dice lo siguiente: “Cuando entres en la tierra que te da el Señor tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos practicará la adivinación, la brujería o la hechicería; hará conjuros, practicará el espiritismo o consultará los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor” (Dt 18, 10-12). En la santería se practican estas cosas, especialmente la adivinación y la magia o brujería.

8)¿Es verdad que los santeros se consagran a los orichas o santos?
Sí, lo hacen. En una ceremonia especial y después de un tiempo de preparación invocan a estos espíritus para que uno de ellos baje sobre la persona y tome posesión de ella. Es lo que se denomina “hacerse el santo”. A partir de ese momento la persona se considera hija de Changó, Elegguá, Ocún, Yemayá, Obtalá o cualquiera de los orichas que hayan tomado posesión de ella.

9)¿Eso está bien?
No, para nada. Es un gran pecado. Es permitir que un demonio tome posesión de la persona que se hace santera. Es como renunciar a nuestro bautismo, y a lo que significa en nuestra vida: por él nos hicimos hijos de Dios, hermanos y discípulos de Jesucristo. “Hacerse un santo” es renunciar a Jesucristo para ponerse bajo la protección de esos espíritus, que, hay que decirlo, son demonios.

10)¿Por qué dice usted que son demonios? Los santeros dicen que ellos creen en Dios y que invocan esos espíritus para cosas buenas y no para cosas malas?
Estos espíritus causan daños tremendos. Yo he visto a Changó y a otros espíritus de la santería ( Yemayá, Obatalá, Chankpana, Oggún, Ochún, etc.) poseer una persona después de haber sido objeto de un maleficio y complacerse en el sufrimiento físico que le causaban. Les he oído decir que querían llevárselaal infierno. Un espíritu bueno nunca haría eso a nadie. Los demonios sí.

11) ¿Entonces un santero puede hacerle daño a una persona mediante maleficios?
Cuando uno reza, comulga y se confiesa con frecuencia y cumple con los demás deberes cristianos no tiene nada que temer. Más bien esos espíritus le temen.

12)¿Podemos participar en una fiesta de la santería como la de Santa Bárbara el cuatro de Diciembre o en otras fiestas o ritos?
No. Un católico, un cristiano, ha puesto toda su confianza en Jesucristo, a quien considera su Señor y Salvador. Participar en esas fiestas es también un gran pecado. La Biblia dice que los cristianos “no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios, no pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios” (1 Cor 10, 21-22). Participar en un culto santero es participar de la mesa de los demonios. Es entrar en comunión con los demonios (Cf. 1 Cor 10, 20). Es por tanto, un gran pecado. En estas fiestas se invoca a estos espíritus que bajan sobre las personas que se prestan para tal aberración. Un cristiano no debería hacer esto jamás.

13)¿Entonces un cristiano no puede ser santero?
¡Por supuesto que no! Si un cristiano se hiciese santero se habría apartado de la Verdad, y habría caído en la esclavitud del error. Jesucristo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino es a través de mí” (Jn 14,6). Sólo por medio de Jesucristo que habita y actúa en la Iglesia alcanzamos la salvación. Practicar la santería es apartarse de la Verdad que es Jesucristo. Más aún, es renegar de Él, y es poner en peligro la propia salvación.

(1) Troconis, Rafael: La Santería: Un desafío para nuestra fe,
Ediciones San Pablo, Caracas, 2008.
www.sanpablo.org.ve, sphatillo@cantv.net, speditorial@cantv.net