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Atascos en la autopista

Octubre 1996


Una de las quejas más oídas sobre Internet es su lentitud. Para mejorar en este aspecto, algunos usuarios han cambiado su viejo cable telefónico por líneas especializadas que pueden soportar un mayor flujo de datos. Pero con esto solo no se arregla el problema. La razón principal de la tardanza en el acceso a la información proviene de su naturaleza distribuida y caótica, que la convierte a veces en terreno de nadie.

La red ha conocido un asombroso crecimiento del número de usuarios, lo que ha provocado pro testas de algunos, especialmente empresas, que piden una limitación a la conexión de particulares. De todos modos, no parece que se vaya a dar tal control.

Los atascos se producen en los sitios más populares; aparte de la solución obvia de limitar el tráfico en las rutas congestionadas, se ha propuesto el uso de "caches". Las páginas de la Web visitadas en los últimos días podrían almacenarse en el disco duro de un gran ordenador. Así, antes de introducir al usuario en Internet, se comprobaría si está allí la información solicitada. Pero la idea no contenta a todos: plantearía problemas de copyright con la información copiada e impediría a las empresas conocer el número de personas que han consultado su información. Pero al menos, contestan los partidarios, sabrán que la consulta no se ha perdido en el atasco.

También se ha señalado que Internet bien merece inversiones en serio. Para hacerlas, no habría más remedio que cobrar a los usuarios por la mejora de la infraestructura. La fibra puede ser rápida, pero los routers, que conducen el flujo de información, frenan la transmisión.

Es difícil crear mejores routers, pues mientras la potencia de los ordenadores se duplica cada 18 meses, el tráfico lo hace en solo 9. Más factible es tender nuevos caminos en la red; pero esto también tiene su complicación -han de hacerse nuevos enlaces con los otros routers y poner todo al día- y por consiguiente, su coste.


J.M.A